Bienvenida a Nogul (1/1)

Call Me Ajumma29 44010K 2023-11-03

CAPÍTULO 9 - BIENVENIDA A NOGUL            Respiró profundamente, ese olor sobrecargado de cítrico solo significaba un lugar: Hospital Psiquiátrico Nogul. No recordaba cómo había llegado allí, aunque ahora era lo que menos le importaba. Le dolía la boca, la mordida fue fuerte, quizás demasiado fuerte... Se acurrucó sentada en la cama, abrazando sus piernas. Ya llevaba una de esas odiosas camisetas blancas que combinaban con unos pantalones hasta las rodillas del mismo estilo y color. Horrible, toda ella se veía horrible.***            Estaba nerviosa, preocupada, caminando arriba y abajo para normalizar su respiración y poder concentrarse en el trabajo. No podía. Simplemente no podía. Salió a la terraza, seguida de Seohyun quién intentaba calmarla con palabras dulces y caricias en su espalda. –Cariño, respira. Todo saldrá bien. –Taeyeon no querrá verme nunca más. Rompí la promesa, recuerdas? –Chasqueó molesta la lengua y se sentó en uno de los bancos que había en la terraza del hospital. –Pero tuviste que hacerlo por su bien. Hyoyeon, tú misma sabías que esa tranquilidad no duraría para siempre. –Sí pero, por qué ahora? Taeyeon ya tuvo otro ataque antes que este y todo fue a causa de Jessica. –¿Jessica? Pensaba que ya no la molestaba más. –Al contrario. No sé cómo pero ahora aparece siempre que Tae está a punto de tener una crisis o algo parecido. Es como... una condena. –Tiró de su cabello al enredar las mano en él y suspiró frustrada. –¿Qué hago? –Mañana iremos a visitar a Taeyeon. Hablaremos con ella sin prisas e intentaremos que vuelva a entender que necesita ser ingresada en ese sitio de vez en cuando. –Seohyun cambió su tono de voz a uno maternal. Reconfortable. –Y ahora... ¿qué crees que pasará con esa chica? –¿Tiffany? Ni idea... ella también me preocupa demasiado. Sunny sabía toda esta historia antes que nosotras, tengo miedo de que vuelva a pegarlas. –No debes preocuparte por Taeyeon, allí no pueden hacerle daño. –Le dio un beso en la mejilla y le obligó a levantarse. –Pero quizás deberías hablar con Tiffany. –Es tarde, mejor volvamos a casa y mañana cuando regrese aquí hablaré con ella. –Empezaron a caminar. El turno de guardia había terminado hacía horas para Hyoyeon pero esta se quedó porque el hospital la calmaba. Era como su segunda casa.***            Se encontraba acurrucada sobre el cuerpo de Sooyoung. Ambas desnudas, simplemente abrigadas por una manta que tapaba por completo a Sunny, de la cabeza a los pies. Abrió los ojos, desorientada, pero reaccionando al cabo de pocos segundos. Quiso levantarse, darse una ducha rápida, vestirse e huir, pero no sabía si su pie estaría en condiciones de andar y no quería que este empeorara.

Una voz entró por la puerta y Sunny decidió esconderse de nuevo bajo la manta. –¿Sabes Soo? Esa mujer a la que llamé el otro día por ti, Taeyeon, se la han llevado a un hospital psiquiátrico. Se ve que tiene algún tipo de problema y ha acabado mordiendo a no se cuanta gente y golpeándolo todo. –Yoona se mostró infantil, riéndose de la situación que no había logrado divisar. –Se ve que se lo contaron a Yuri y ella, como siempre, ha acabado contándomelo todo a mí. Tiene una jefa tan extraña...            Andaba por la casa mientras iba hablando. Ahora en el baño, ahora en la cocina, parecía que le hubieran dado cuerda y más cuerda, no callaba y eso solo ponía más nerviosa a Sunny. No por el hecho de estar escondida sobre el cuerpo de la morena, sino porque las palabras que soltaba esa chica alta sobre Taeyeon de alguna manera le dolían. –Oh, por cierto Soo. ¿Te sirvieron los consejos de Taeyeon? ¿Ya te aprendiste lo que le gusta a esa mujer? ¿Sunny, no? –Yoona se acercó a la morena que aún dormía en el sofá. –¿Soo? ¿Me estás escuchando?            No había manera, la morena estaba durmiendo tan profundamente que no oía nada. Tenía un brazo por encima de su cabeza y la boca-semi abierta. El resto del cuerpo estaba tapado por esa manta a excepción de una pierna que colgaba del sofá. Yoona iba a separarse de ella cuando una mano le agarró la muñeca. Sunny. –¿Q-Qué hace aquí? –Deja de tratarme de usted y cuéntame esto último que has nombrado. –P-pero... –¡Ahora! –Por mucho que la rubia gritara, Sooyoung no se despertaría. Realmente su sueño era muy profundo.***            Nunca le había gustado lo que Tiffany hacía con las agujas, estas le daban pánico, así que ella optó por elegir otro camino: el alcohol.

Se despertó, dormida. Cada vez que bostezaba aparecían lágrimas en sus ojos. Con pereza se dirigió al salón, cerca de la cocina se encontraba un gran armario de vidrio, lleno de botellas con distintos licores. Algunos de estos eran verdaderamente fuertes y raros de encontrar. Reliquias que había conseguido de los clientes perdidos que pensaban que esa línea telefónica era para encontrar acompañante física durante una noche.            A Jessica poco le importaba saltarse las normas del contrato, si con ello obtenía objetos de valor o dinero, bebería hasta olvidar y no se preocuparía más por ello.            Estaba furiosa y triste, enfadada consigo misma. ¿Pero qué demonios hice mal para merecer esta mierda de vida?  Todo su alrededor era un completo desastre aunque ella tampoco hiciera mucho para mejorarlo.            Se sentó en el sofá de su pequeña casa y agarró la primera botella de whisky que encontró, acompañándolo de un vaso lleno de hielo y un café bien cargado que serviría para despejarse luego. No iba a comer, no tenía hambre. Suspiró antes de dar el primer trago y sentir como su garganta quemaba por el fuerte sabor de la bebida; se quedó así, ausente durante unos minutos, mirando el color negro de la pantalla del televisor, sin pensar en nada.

La mente en blanco la relajaba, la situaba en su verdadero mundo antes de que este comenzara a quedarse borroso por el alcohol.***            Nunca supieron quién las rescató. Ambas pensaban estar muertas, era una paz indescriptible lo que sus cuerpos sentían y un agradable placer en sus estómagos les decía que las habían alimentado a base de tubos mientras seguían inconscientes. En efecto, no estaban muertas. ¿Quién las había llevado al hospital? Los médicos dijeron que dicha persona se fue nada más dejarlas en sus manos. Era un misterio que tanto Tiffany como Jessica seguían sin resolver, y, seguramente, se quedaría por resolver incluso el último día de sus vidas.            Con la ayuda de los médicos y enfermeras pudieron recuperar el buen andar, la figura, la buena cara y las ganas de vivir. Estaban listas para marcharse del hospital después de medio año de tratamiento contra esa anorexia que se las estaba comiendo por dentro y querían comenzar su sueño. ¿Qué sueño? No tenían ninguno en particular, simplemente querían dejar ese miserable pasado que las había acompañado durante casi la mitad de la vida que habían vivido hasta ahora.***            ¿A quién queríamos engañar? Éramos dos desgraciadas sin hogar... Tiffany siguió el mismo camino que en Estados Unidos. De hecho, aún lo seguía: vender droga era su único trabajo en esos momentos, aunque seguramente los camellos y clientes la estarían buscando como locos porque hoy era día de negocio. Suspiró y miró por la ventana. Durante unos segundos el sol la dejó ciega y frunció el ceño, cerrando los ojos fuertemente. En su cabeza se creó una imagen de aquella muchacha: Taeyeon.            Por un momento había olvidado el miedo que pasó al ver la rabia en esos ojos ónice. Eran preciosos, toda ella lo era, tenía un no sé qué que le ponía los pelos de punta a la morena... Pero eso no estaba bien, ella pertenecía a Sunny. De alguna manera me recordó a ella... Taeyeon había creado sin querer la misma imagen que una vez le mostró la rubia. Estaba pálida, muerta de miedo, tenía un bisturí a escasos centímetros de su yugular y un movimiento en falso terminaría con su vida.

Por alguna razón desconocida, la bajita había dejado de tomarse la medicación. Quizás por un caso difícil o simplemente porque se le había terminado la paciencia, sintiéndose eternamente enferma por tener que tomarse tres pastillas cada día.            Fue la primera que sentí miedo al verte... ahí supe quién eras en realidad... La morena hablaba en su cabeza. Ese jaleo, esos gritos y golpes, esos tirones y los empujones le recordaron tanto a Sunny que no pudo evitar que unas lágrimas cayeran por sus mejillas. No pensaba que Taeyeon estuviera loca, sino que era un ser frágil, algo así como una hada de alas transparentes y débiles. –¿Por qué pienso esto ahora...? –Se puso una mano en la frente y gruñó enfadada. –¿El qué? –Una voz conocida le hizo girar la cabeza hacia la puerta, era Hyoyeon. –Nada, problemas míos. –Pareces preocupada. –La rubia revisó el suero y la tabla de resultados como cada mañana. –¿Cómo te encuentras? –Algo mejor, pero sigue doliéndome todo. –Tranquila, ahora ya podemos cambiar tu medicación a una más efectiva. –¿Y por qué ahora? –Porque no sabíamos como reaccionarías a la que te habíamos dado hasta ahora. Tu cuerpo lo acepta, es una buena señal. Podrás salir de aquí antes de lo que piensas... ¿Estás llorando? –La rubia se acercó a su rostro y lo levantó por el mentón. –¿Qué ocurre? –Nada. –Se frotó rápidamente las lágrimas y dejó su brazo para que le cambiaran el tubo y la bolsa que conectaba con este. –Antes de que te vayas, voy a hacer que dejes esas cosas que te pinchas. Tiffany, tienes mucha vida por delante, no te hagas daño de esta manera. –Creo que lo dejaré. –¿En serio? –Sí, Sunny ya me golpea lo suficiente como para quedarme al borde de la muerte. Algún día u otro, moriré a sus pies... pero no quiero darle ese placer antes de tiempo. –No me seas así de fría. Hablaré con Sunny. –¿Eres masoquista quizás? Te pegará. –A mí nunca me ha pegado. –Ah claro, ya pegaba a tu hermana, para qué cansarse y pegar a la pequeña? ¡Ah! –La morena se quejó al sentir un fuerte pinchazo de aguja en su vena. –¡Ve con cuidado! ¿Dónde te dieron el título de médico? ¡¿En una tómbola quizás?! –No tolero que hables así de Taeyeon. Ella ha sufrido más de lo que puedes llegarte a imaginar. –¿Y crees que yo no? Desde que nací estuve destinada a ser una desgraciada que huía de la policía constantemente.            Hyoyeon chasqueó la lengua y no contestó. Se creó un silencio sepulcral en la habitación, solamente se oía el leve sonido del tubo entrando dentro de Tiffany o el cambio de bolsa de plástico. Hyoyeon suspiró y miró por la ventana. –¿Dónde se llevaron a Taeyeon? –A un lugar seguro. –Recogió los utensilios y los tiró a la basura. –No debes preocuparte más por ella, ya no volverá a molestarte. –No si... –Tú seguirás viviendo con t