Nuevamente, Hola (1/1)

Call Me Ajumma29 42520K 2023-11-03

CAPÍTULO 8 - NUEVAMENTE, HOLA            Poco a poco pudo ir moviendo las partes de su cuerpo como los dedos y las manos. Le seguía doliendo todo a horrores, los medicamentos poco le ayudaban y su vista se nublaba cada vez que intentaba levantarse. Llevaba tantos tubos, tantas vendas y parches, tantas tiritas y cosas que se mareaba tan solo con contarlas. Qué raro... Sunny debería haber venido ya a llorar a mi lado, preguntándome quién me había hecho esto... ¿Le habrá pasado algo grave? Tragó saliva y siguió con la mirada a Hyoyeon y al chico en prácticas que la acompañaba. –¿Cómo te encuentras? –Las medicinas... No noto ningún efecto, me duele todo... –Soltó un amargo suspiro que quedó encerrado en la mascarilla de oxígeno. –Podríamos probar con algo más fuerte si quieres, pero no te aseguro que quedes consciente después de tomarlo. –Dame cualquier cosa pero quiero dejar... de sentir dolor...            La rubia hizo una seña con la cabeza al hombre que la siguió y este se fue de la habitación, en busca de una medicina más fuerte que pudiera ayudar a Tiffany a descansar, ni que fuera por unas horas. –¿Hasta cuándo más vas a sufrir los golpes de Sunny? Habrá un momento en que morirás en sus brazos como no escapes de ella. –Si me voy... no tengo a dónde ir... Sunny me protege, me da comida, una cama... –Te da golpes, insultos, maltratamiento psicológico y físico. Tiffany, no llegarás muy lejos como sigas con ella. –Déjame... Ya soy lo bastante mayor como para decidir qué quiero hacer con mi vida... –Apartó la mirada y la clavó en la ventana. Las cortinas de esta ondeaban levemente, era una brisa agradable, muy suave.            El hombre entró, cortando la conversación. Él mismo cambió la medicina que entraba en la morena mediante tubos. Era fuerte, muy potente, una medicación que obligaba a los pacientes a cerrar los ojos por el repentino cansancio y sueño que daba. El chico en prácticas volvió a  retirarse con una reverencia cuando Hyoyeon le agradeció el cambio de medicina; las dejó solas pero más sola se quedó la rubia al ver como el pulso de la morena se relajaba más y quedaba en un ritmo constante.            Es mejor que duermas un poco... Le acarició la frente y una de sus mejillas. Iba a quedarse allí, cuidándola, mirando por la ventana, esperando a que Tiffany despertara, pero una llamada de urgencias la sacó de sus pensamientos y le obligó a correr por el pasillo mientras respondía al teléfono.***            El punto débil preferido de Sunny es... el hielo en su piel. Sooyoung recordaba las palabras que se apuntó en esa hoja que contenía los gustos y disgustos de la pequeña rubia. El viaje fue en silencio, un silencio algo incómodo. Una sonreía como una boba y la otra fruncía el ceño y bufaba a cada momento. Al llegar, Sunny abrió la puerta y bajó, cayendo al suelo de rodillas. –Espera, tu tobillo tiene mala pinta, no lo fuerces -–Sooyoung la cargó de nuevo, dándole las llaves a la rubia para que abriera la puerta de la casa. –¿Por qué tengo que abrirla yo? –Apartó la vista y le devolvió las llaves, poniendo su pie bueno en el suelo para poder aguantarse. –Es cierto, que tonta soy. Las princesas no tienen que hacer estas cosas –Sonrió mientras miraba a Sunny de reojo, esta se había ruborizado.            Taeyeon tenía razón, le gusta que le llamen así, abrió la puerta, cargando de nuevo a la bajita hasta dejarla sentada en el largo sofá del salón. Este era un cheslón de color crema, muy suave y limpio, a Sunny le gustaba esa textura. Pasó ambas manos por el mueble múltiples veces, perdiéndose en ese tacto que la llevaba a un estado más alto de relajación.            La morena la sacó de su paz mental al tocarle el tobillo, estaba hinchado y morado, era un esguince. Le quitó ambos zapatos y rodeó la zona afectada con un trapo antes de poner la bolsa de cubitos de hielo sobre este. Sunny se quedó perpleja, algo sonrojada, incluso dejó de fruncir el ceño por unos minutos. Es la primera persona que... me aguanta?, un montón de dudas surgieron en su mente pero lo que pareció un agradable silencio fue roto por el repentino "crack" que se oyó dentro de la boca de Sooyoung. –¿Qué haces? –La rubia volvió a fruncir el ceño. –Como un cubito de hielo –Sobre la mesa había una bandeja de cuadritos recién sacada del congelador. En ella se veían ocho cubitos y dos espacios vacíos. Uno de los hielos se encontraba en la boca de la más alta, el otro, en su mano libre, siendo ofrecido para que Sunny imitara su acción y también se lo comiera– ¿Quieres? –¡No quiero comerme eso! –Giró la cabeza y se cruzó de brazos, apoyando su espalda al respaldo del sofá.            Un leve dolor apareció de nuevo cuando la más alta se separó de ella y le quitó el contacto frío de la bolsa de cubitos, substituyéndolo por unas vendas. Sooyoung agradecía que la bajita no llevara medias.***            En eso se parecía a Sunny. Taeyeon solía poner la misma cara de sorpresa y miedo que ella cuando se enteraba de algo que le helaba la sangre. Tragó saliva, se puso pálida y unos temblores notorios empezaron en sus pies, continuando en sus manos y seguidamente en todo su cuerpo. ¿Cómo no lo supo antes? Claro, esa voz, era Sunny. Solo ella conseguía que su nombre sonara tan frío. –Oye, estás bien? –Jessica dejó de reír cuando vio a Taeyeon caer de rodillas al suelo–¡Oye!            Se arrodilló a su lado, agarrándola por los hombros, zarandeándola para que volviera en sí. Gritó ayuda desde la calle, tuvo suerte que la gente del local la oyera; rápidamente llamaron a una ambulancia y se llevaron a la bajita con la ayuda de Yuri, Yoona y Jessica. Esta última no quería dejarla sola, algo le decía que ella debía estar allí. Sabía quién era cada una pero no pensó antes de soltar el nombre de Sunny, estaba tan celosa que no recordó que ellas no sabían quién era la otra.***            Tenía un mal presentimiento. A pesar de que su turno ya había acabado algo le decía que no debía dejar el hospital. La última emergencia la dejó reventada, fueron contrarreloj, pero se sentía orgullosa cuando se adelantaba a la muerte y conseguía salvar la vida de los pacientes. Miró su móvil, eso le recordaba que no pudo conseguir la última llamada que Taeyeon hizo, le frustraba en parte, quería saber quién era la persona que había dejado a su hermana en tal estado. Hacía demasiados años que no la veía así... –¡Doctora Kim! –Un grupo de enfermeras se acercaron a ella jadeando– ¡Su hermana! –¿Qué le pasa? –Sabía que no debía irse, su sexto sentido no fallaba nunca, aunque normalmente solo le avisara de cosas malas. –¡Debe ir a urgencias, la han ingresado allí! –¿Por qué? –Comenzó a subir las escaleras que daban al tercer piso, seguida de las enfermeras que la ponían en situación. –¡Ha tenido un ataque!            ¿Otro? Eso solo era una señal de algo que a ninguna de las dos hermanas les gustaba. Una lloraría, gritaría, se negaría. La otra se sentiría impotente y mostraría su frialdad frente a las lágrimas de la mayor. Chasqueó molesta la lengua y frunció el ceño, cuanto más se acercaba a la habitación más arrugas salían en su frente.            Entró, odiaba ver ese tipo de situaciones. Taeyeon tenía más fuerza de la que aparentaba, no se dejaba agarrar, arañaba y golpeaba e incluso mordió a una enfermera en su mano. Se levantaba de la cama, corría por la habitación en busca de la puerta pero normalmente acababa llegando al balcón, dispuesta a tirarse para sentirse "libre". –Taeyeon... –Hyoyeon susurró su nombre con una voz dulce.            La rubia se fue acercando, con pasos lentos pero seguros. Extendió los brazos y terminó recibiendo un fuerte abrazo por parte de la bajita. Después de todo... continúa siendo esa pequeña niña insegura... Sonrió, debía mostrarle una imagen cálida antes de darle un calmante y un somnífero. Le acarició el cabello mientras miraba como se tomaba las pastillas, rezando para que quedara dormida el máximo tiempo posible.            Las enfermeras se fueron yendo, quedando solo las chicas que vinieron en la ambulancia. –A ver, alguien puede decirme qué ha pasado? –Es culpa de Jessica –Yuri la señaló. –¡No me eches la culpa! Estábamos hablando y de pronto se puso pálida y empezó a llorar y gritar en el suelo. –Taeyeon no suele tener esos ataques porque sí. ¿Qué le dijiste?            Yoona tiró de la mano de Yuri y se fueron de la habitación, ellas no pintaban nada allí. Habían hecho el trabajo de ayudar a los enfermeros de la ambulancia a subir a Taeyeon pero ahora que esta ya estaba durmiendo no necesitaban más su ayuda. –¿Ella es tu jefa? –Sí... Lamento que la hayas visto en ese estado... Es la primera vez en mucho tiempo que se muestra así delante de personas prácticamente desconocidas. –¿Está loca? –¡No! Yoona no digas eso –Subieron al taxi. ¿Destino? Casa de Yuri– No está loca, simplemente tiene unos capítulos en su vida que la marcaron demasiado. –No es propio de ti decir eso y no contarme luego qué pasó, tu siempre lo sueltas todo. –Es que... si Taeyeon se entera de que te lo he contado, me devolverá al punto inicial. Es mi amiga pero también es mi jefa y es capaz de darle mi lugar a un incompetente. –No voy a contárselo a nadie. –¿Lo prometes? –Lo prometo.***            Oyó gritos, pasos rápidos en el pasillo y algún que otro insulto de las enfermeras hacia una paciente que parecía estar loca. Creo que alguien está peor que yo... Tiffany soltó una pequeña risilla, de alguna manera le hacía gracia pensar que no era la única desgraciada que sufría en ese hospital. –Perdona –La chica llamó la atención a un doctor que venía a revisar sus bolsas de suero– ¿Qué ha pasado? –Oh, una chica ha sufrido un ataque de nervios. Ahora hacía mucho que no venía, debe haber recaído por algo. –¿Se morirá? –No mujer, la doctora Kim ya sabe tratar con ella. Seguramente la enviará a un centro de rehabilitación psicológica. –¿Quién es? –Es mejor que los pacientes no mezclen sus cosas con las de otros pacientes –Le dedicó una sonrisa y se acercó a ella para quitarle la mascarilla de oxígeno– ¿Puedes respirar mejor? –Un poco. –Eso es bueno, tu cuerpo reacciona bien a los medicamentos. ¿Quieres que te la quite? –Haz lo que quieras. –Tiffany levantó un poco la cabeza con la ayuda del hombre y sintió como un aire cargado de olores medicinales y goma entraba en su nariz.***            Sabía que