Miedos (1/1)
CAPÍTULO 6 - MIEDOS Sooyoung repitió dos veces, Sunny quedó perpleja de lo que podía llegar a comer esa morena. Hizo una mueca, le molestaba verla tan feliz con un simple plato de comida, le molestaba verla sonreír siempre que la miraba de reojo, incluso le molestaba el hecho de que fuera tan atractiva. Cuando la mayor terminó, le dio su plato vacío a la más alta y se levantó con la intención de vestirse e irse de aquella casa. –¿Estás segura? Ha oscurecido... Es peligroso irse ahora. –Déjame, lo que quiera hacer no es asunto tuyo –Sooyoung se dirigió a la cocina y oyó pequeños golpes en la ventana. Eran gotas de agua, otra vez. ¡Gracias tiempo! La morena sonrió, hablando consigo misma mientras miraba por el vidrio. La lluvia había comenzado suavemente pero sabía que volvería a ser una de esas tormentas fuertes y rápidas que podían dejarte empapado en menos de diez segundos. ¿Realmente Sunny se iría con ese tiempo? No pensaba llevarla en coche, no si tenía la oportunidad de tenerla durmiendo a su lado sin estar ebria. Mientras terminaba de lavar los platos, vio una leve luz, un flash en el cielo que duró un segundo, era un rayo. Cuando salió de la cocina se encontró a la bajita quieta, temblando mientras miraba el gran ventanal del salón. Tenía los dientes apretados y sus dedos se habían quedado blancos, así como toda su piel, parecía que hubiera visto un fantasma. –¿Sunny? –Ese relámpago fue seguido de un gran trueno que hizo chillar a la rubia con toda su voz. La bajita se abrazó fuerte al cuerpo de Sooyoung por instinto, y esta se quedó descolocada al ver tal reacción– Oye, qué ocurre? ¿Te dan miedo los truenos? La rubia no dijo nada, ni siquiera se movió para respirar. Temblaba y sollozaba asustada. Sooyoung no pudo evitar sonreír maternalmente cuando quiso separarse de su abrazo y la bajita se lo prohibió, así que se dedicó a acariciarle la espalda y a besar sus cabellos de forma cálida para que se tranquilizara.
En ese momento recordó que Taeyeon le había dicho algo sobre sus miedos, pero Sooyoung ignoró bastante esa parte, para poder descubrir por ella misma cuáles eran los temores de Sunny.–No te preocupes, estoy aquí.*** Giró la llave un par de veces y entró, no se escuchaba nada. Las luces estaban apagadas y todas las persianas bajadas, por lo que dedujo que su hermana ya estaba durmiendo desde hacía horas. Hyoyeon caminó a pasos lentos, quería recoger unos libros que había llevado el día anterior e irse como un espíritu, sin hacer ruido, pero se quedó quieta al escuchar como la puerta de la habitación de Taeyeon se abría lentamente. Cuando fijó la vista en la figura que salía de esa habitación, su rostro se frunció del enfado. –Buenas noches –La recién llegada le contestó con una mueca– ¿Aún sigo sin caerte bien? –Nunca me has caído bien, eres una delincuente. –¿Delincuente? Por favor Hyoyeon, no crees que es una palabra demasiado fuerte? –Es perfecta para ti. Vas de niña buena por la calle, engañando a todo el mundo y por dentro continuas siendo esa... –¿Esa? Venga, dilo, sé que te mueres de ganas. –Continuas siendo esa alcohólica que quiso hacerle daño a mi hermana. –Pues para que lo sepas, tu preciosa hermana me dio permiso para enrollarme con ella. –No te creo, vete de aquí. –No te lo creas, ella misma te lo contará. –Vete. Por tu culpa Taeyeon ha sufrido más de lo que te imaginas. –Si no se enamorara de gente difícil no le habría pasado nada de esto. Yo le pedí que saliera conmigo una y otra vez, ahora ella está haciendo lo mismo con mi compañera Miyoung, es hora de devolverle los golpes, ¿no crees? –¡He dicho que largo! –Le dio un empujón y cerró la puerta con un seco golpe cuando la rubia salió del lugar. Hyoyeon se dirigió rápidamente a la habitación de su hermana y se encontró con esta acurrucada en su cama, vestida solo con la bata y con múltiples manchas de sangre por la cama y su ropa. Taeyeon parecía haberse dormido por el cansancio o quizás por el dolor, no se sabía. Sus ojos estaban hinchados y rojos a pesar de tenerlos cerrados, algo le decía a Hyoyeon que Jessica no podía haber hecho nada bueno esa noche. –Taeyeon –La movió un poco– Tae despierta, debo curarte. –Hazlo mañana... –Susurró somnolienta, acurrucándose más. –No puedo, estás sangrando mucho, se infectará tu herida si lo dejo para más tarde. La más bajita suspiró y se levantó mientras la rubia encendía la luz e intentaba calmarse al ver la sangre en las sábanas. Suavemente le quitó la bata, dejándola hasta su cintura; como supuso Jessica decía la verdad, esa noche había ocurrido lo que menos le gustaba pensar. Sabía que algún día Taeyeon volvería a caer en los chantajes sexuales de la rubia pero no pensaba que llegara al límite de dejarse herir de ese modo. Esta apoyó la frente en la pared, sentada como un indio en su cama y cerrando los ojos, quería dormir pero el frío que sentía en su piel no le dejaba relajarse por completo. –Taeyeon, mañana mismo te quitaré esta cosa –No obtuvo respuesta– ¿Taeyeon? ¿Tae? La bajita se había dormido en esa posición tan graciosa, estaba demasiado cansada y además se encontraba mal, no quería escuchar los sermones de Hyoyeon a altas horas de la noche, solo quería dormir. La rubia la tumbó al hacerle una cura rápida y le quitó la alarma del despertador, mañana por la mañana no iría a trabajar, se la llevaría directamente al hospital.*** Hacía bastante rato que estaban así, quietas, temblando levemente por las convulsiones del cuerpo de Sunny. La rubia no quería moverse, era capaz de dormirse de pie mientras tuviera alguien a quien agarrarse para no tener miedo. En ese momento poco le importaba que fuera Sooyoung, los truenos podían con ella al igual que los sonidos fuertes como explosiones y demás. No lloró porque notaba su cuerpo seco, incluso demasiado; sus labios necesitaban ser relamidos, de la respiración estaban ásperos y le dolía el pecho, estaba hiperventilando. La morena comenzó a dar pasos lentos hasta la habitación, caminando de espaldas, tanteando la pared con una mano mientras seguía acariciando el cabello de Sunny con la otra para tranquilizarla. Nada más llegar a la habitación, la bajita se separó del abrazo y se escondió debajo las sábanas, haciéndose una bola con las telas de color naranja. La más alta cerró la puerta suavemente y se sentó en el borde de la cama, tirando levemente de la sábana para descubrir su cara. –¡No mires! –Sunny agarró la sábana y se tapó de nuevo, haciendo fuerza para que no pudiera destaparla de nuevo. –Es que... quiero dormir, es mi cama. –¡Duerme en el sofá o en el suelo! ¡Esta noche esta será mi cama! –Su voz luchaba contra las fuertes gotas de agua que golpeaban los vidrios con furia, no quería llorar, pero estaba demasiado asustada. –Está bien –Sooyoung se inclinó para besarle los dedos que salían agarrando la ropa con fuerza y se tumbó sin más en el suelo– ¿Sabes? Todo el mundo puede tener miedo a algo. La morena cruzó las piernas, estiradas, y entrelazó sus manos detrás de su cabeza mientras miraba el techo y sonreía levemente. Soltó un suspiro, no esperaba ningún tipo de respuesta, solamente le gustaba hablar, y quería conseguir que Sunny le diera la oportunidad que buscaba, nunca antes se había sentido así.*** Se quitó la chaqueta y se subió las mangas de su camisa como siempre hacía al llegar a su despacho, suspiró y se sentó en su gran silla de cuero negro mientras revisaba los papeles que tenía delante de sus narices. Columnas y más columnas de documentos se alzaban como una amenaza ante ella. Le entraban ganas de llorar cada vez que veía que por mucho que trabajara los casos que debía terminar y clasificar no bajaban nunca. En uno de sus brazos se veían unas vendas hasta el codo y esto captó la atención de más de uno, en especial de Yuri, la cotilla del bufet. –¿Qué te ha pasado? –Fui a quitarme el tatuaje y Hyoyeon se pasó con las vendas, "para asegurarse bien", me dijo. –¿Te quedará marca? –Seguramente –Se colocó las gafas y empezó a revisar– Oh, ayer Jessica vino a visitarme. –¿Jessica? Pensaba que no os hablabais. –Se ve que llevaba un mensaje de parte de esa chica, Miyoung. No quiere verme más, pero sé su verdadero nombre –Sonrió. –¿Y cómo se llama? –Hwang Sun Hee. –¿Sun Hee? –¿La conoces? –No pero su nombre me suena de algo... Creo que Jessica lo mencionó en alguna ocasión cuando salía con ella. –Ah, ayer ella y yo terminamos en la cama –Clavó su vista en los papeles, intentando sonar lo más normal posible– Al final volví a caer en sus chantajes. –Ella y sus juegos... ¿Aún te quiere? –Sí, aunque me pregunto cómo pudiste salir con ella si sabías que solo te estaba usando. –Me sentía bien con ella, incluso me sentí culpable cuando cortamos. –¿Por qué todo es tan complicado Yuri? –Dejó los papeles y pidió a la morena que se sentara delante de ella. Taeyeon terminó apoyando ambos codos en la mesa mientras se aguantaba la cabeza con sus manos y enredaba sus dedos en sus cabellos– Mi vida es un completo desastre. –Hey, no digas eso –Le acarició uno de sus brazos– Tienes a Hyoyeon que te cuida, me tienes a mí y al bufet, tienes... –No tengo nada que sea completamente mío a parte de este lugar. Yo debería cuidar a Hyo y no ella a mí, no debería enrollarme con Jessica para conseguir información personal de las personas... y Sunny... –¿Qué le pasa a Sunkyu? –Estoy preocupada por ella. –¿A qué viene eso? –Mira Yuri, tú has tenido una vida muy fácil, incluso entraste aquí sin dificultad alguna pero mi vida ha sido un completo desastre desde que Sunny cambió por alguna razón –Taeyeon comenzó a alzar la voz sin darse cuenta– Cuando salí con ella Jessica vino detrás de mi e incluso hizo que nuestra relación colgara de un hilo. Me dolió perderla y más me dolió saber que ya no confía en mí, me ve como una enemiga, lo entiendes? –Sí que lo entiendo pero no sé a dónde quieres llegar. –Quiero recuperar el contacto con Sunny... disculparme aunque no sepa qué es lo que hice mal y probar de recuperar su amistad... Ella es la única que puede ayudarme a liberarme de Jessica, yo no quiero estar con ella. –Pues díselo. –¡¿Crees que no lo he hecho?! –Cálmate Taeyeon, te estás sulfurando. –¡Déjame! –La morena se levantó y se separó un poco al ver que la bajita golpeaba la mesa con ambos puños para estallar en llanto seguidamente. –Tae, estas cansada, deberías tomarte el día libre –Yuri se acercó y la movió un poco para que se levantara– Yo terminaré todo esto por ti, ya sé cómo funciona tu método. Taeyeon