[M] Identidad, Falsa Identida (1/1)
CAPÍTULO 5 - IDENTIDAD, FALSA IDENTIDAD Tiffany salió del hospital, encontrándose a Sooyoung apoyada en lo que parecía el capó de su coche y fumando nerviosamente. Esa chica tan alta era la que le había provocado el ataque a Sunny, Tiffany no dudaba de ello. Enrabiada quiso acercarse hasta ella para montar un escándalo en medio de la calle pero el humo del cigarro le molestaba demasiado para dar un paso más. –¡Oye! ¿Qué te has creído que hacías con Sunny? Tú le has provocado el ataque, estoy segura. –¿Y tú qué haces con Sunny? ¿Realmente la amas como si fuerais un matrimonio feliz? –Cuando acabas viviendo con tu protector, sientes un sentimiento que puede rozar el amor... –Tifany bajó la cabeza, mirando la punta de sus zapatos mientras el tono de voz se volvía cada vez más imperceptible. –Ya pero no lo es –Sooyoung soltó una densa nube gris, haciendo que la morena moviera la mano mientras tosía para dispersar el humo– Se ve de una hora lejos que lo vuestro no es amor. No sé que hace Sunny contigo pero ella no se merece una mujer como tú, se merece algo mejor. –Fue su decisión casarse conmigo, tú no puedes hacer nada. –Ya veremos si puedo hacer algo o no –Tiró la colilla al suelo, pisándola después para apagarla– Comenzaré por dejar de fumar, Sunny será mía quieras o no.*** La morena nunca había corrido tanto; en su frente se distinguían pequeñas gotas de sudor y le costaba respirar. Miró a ambos lados, viendo los vagones de un tren y la estación completamente vacía; solo se distinguía la figura del guarda que movía la banderilla para que el tren se pusiera en marcha.
Cuando el largo monstruo de hierro se puso en marcha, la chica vio una mano que salía de la puerta del tren, pidiéndole que corriera un poco más. –¡Venga Yong Hee! ¡Agarra mi mano! –Un chico sacó su cuerpo todo lo que pudo y alargó su brazo hasta el máximo, aferrándose a la barandilla de hierro que había en las escaleras– ¡Un poco más! Ella era algo patosa corriendo pero hizo su mejor esfuerzo intentando no tropezar con la falda larga que vestía; uno de sus tantos atuendos tímidos. Así era Kim Yong Hee, una chica sencilla, estudiante de universidad y sin padres. Cuando la joven pudo agarrar la mano In Ha, sintió que volaba. Se sonrojó, quedando apretada entre él y la pared de las escaleras del tren. Agradeció en ese momento que su amigo les interrumpiera porque parecía que se hubiera quedado sin sangre en las venas. Un plano alejándose del tren y... –¡Corten! ¡Toma buena! Yoona suspiró y sintió como el tren paraba de nuevo, bajando las escaleras junto con el grupo de actores que completaban la pandilla de amigos. El director y los asistentes les aplaudieron, era algo difícil correr con esa falda que llegaba por debajo de sus rodillas y esos zapatos tan clásicos. Toda ella parecía una muñeca, además, con el pelo planchado y perfectamente peinado parecía sacada de una época anterior a la actual, pero realmente eso es lo que se buscaba con ese dorama: Love Rain. Un amor que comenzó en los años setenta pero que se rompió para ambos protagonistas, dejando que su dolor les persiguiera hasta la época actual. –Muy bien Yoona, a este paso podremos rodar más escenas de las previstas en un día. La chica sonrió e hizo una leve reverencia, viendo a Yuri a lo lejos. La saludó mientras se acercaba a ella, terminando por besarla en un tierno abrazo. Una sin la otra se sentían incompletas, bueno, algo que a cualquier pareja normal les pasaría. La mayor le acarició el cabello, sonriendo tontamente. –¿Te ha costado correr con esa ropa? Aún estás algo roja –Bajó su mano y le acarició una de sus mejillas. –Es que también necesitaba sonrojarme en el tren y estar contigo también me sonroja, debo parecer un tomate con faldas –Se puso ambas manos en las mejillas y bajó tímidamente la cabeza. –Ahora no sé si estás siendo Yoona o si aún eres Yong Hee –Yuri rió. –¡Hey Yoona! Prepárate para la siguiente escena, corre. –¡Ya voy! –La chica se giró para mirar al director y luego volteó de nuevo para ver a su pareja– ¿Me esperarás a que termine el rodaje? –Claro que sí tonta –Volvió a acariciarle una de sus mejillas– Pero avísame cuando haya besos, ¿de acuerdo? Vendré mentalizada. –Burra –Le dio un suave beso en los labios y se despidió de ella, caminando tan deprisa como la falda le permitía.*** Ambas rubias se miraron con rabia. Hyoyeon tendía a ser tranquila pero en el hospital su carácter imponía, por algo era la jefa de esa planta. La doctora volvió a mirar la bolsa de suero y seguidamente le quitó el tubo a Sunny, poniéndole un trozo pequeño de algodón y esparadrapo para que no saliera sangre del agujero. –Dile a tu hermana que se aparte de Tiffany si no quiere volver a pasar por aquello. –Mi hermana ya no es la misma Taeyeon de antes, tú la cambiaste. –Se lo merecía, era tan tonta e inocente... –Vosotras dos erais iguales, y ambas habéis cambiado pero solo ella lo ha hecho para bien. Tú te has convertido en alguien terrible. –¿Estás insinuando que yo también era tonta e inocente? –A pesar de las pocas fuerzas que tenía por la reciente recuperación de su desmayo, Sunny no dudó en agarrar el cuello de la camisa de Hyoyeon, levantando su puño en señal de amenaza. –¿Por qué crees que encajabais tan bien? Estabais destinadas a estar juntas pero de repente cambiaste. –Cuando te hacen daño sueles cambiar, ¿lo sabías? –La soltó. –¿Pero quién te hizo daño? –¿Te importa? Eso deberías haberlo preguntado nada más verme al llegar de Estados Unidos. En vez de preguntarme si quería ir con vosotras a estudiar, me echasteis en la cara que no podía ser. Sé perfectamente que ahí Taeyeon tenía una amante. –¿Pero qué tonterías estás diciendo? Taeyeon solo te tenía a ti. –¿Y qué me dices de Seohyun? Vi sus mensajes en el móvil antes de marcharos. Hyoyeon se quedó callada por un momento y luego hinchó sus mejillas para acabar explotando en risas, poniéndose las manos en el estómago por la falta de aire repentino. Unas lágrimas se escaparon de sus ojos y se tapó la boca para no soltar una carcajada demasiado ruidosa. –¡¿De qué te ríes?! –Seohyun es mi mujer, no su amante –Dijo entre risas– Taeyeon me prestó su móvil porque me robaron el mío, ¿te acuerdas? En ese momento Sunny quiso esfumarse como el humo, derretirse, o que el suelo se la tragara. ¿Cómo podía ser que ella hubiera hecho el ridículo de tal forma? Si hubiera seguido siendo la niña risueña de antes, ese error le habría robado una larga carcajada; pero no, Sunny ya no era así, por lo que esa equivocación digna de una persona inocente le hizo fruncir el ceño y maldecirlo todo.
Se fue sin decir nada, dejando que la doctora riera sola en la habitación mientras ella daba fuertes pasos, clavando los tacones al suelo, saliendo disparada del hospital. Cuando las puertas del edicicio corrieron para abrirse, Sunny vio a Tiffany discutiendo con Sooyoung. Ambas la ponían enferma, en especial la última. –¡Tiffany! –En ese momento, la morena supo que su "protectora" volvía a tener las mismas fuerzas de antes, y podía ganarse una buena tunda si no le hacía caso– ¡¡Tiffany!! La gente de la calle miró sin disimulo la discusión que mantenían las dos mujeres y los gritos de Sunny desde las escaleras del hospital. –¡Tiffany ven de una puta vez, ahora! Sooyoung les sonrió a ambas y subió en su deportivo blanco, pisando el acelerador rápidamente para abandonar la escena y cortando la pelea verbal que estaba manteniendo con Tiffany. –Ahh, incluso enfadada eres preciosa Sunny –Suspiró para ella con una sonrisa y se dirigió hacia la empresa, tenía mucho trabajo que hacer. Por otro lado, la rubia caminaba a pasos rápidos por la calle. Tenía el ceño fruncido y agarraba con todas sus fuerzas la muñeca de Tiffany; esta podía sentir como su mano palpitaba levemente por la falta de sangre. La morena la siguió con pasos torpes, tropezando algunas veces hasta que llegaron a casa, jadeantes y cansadas por la marcha de la rubia. Lo primero que sintió Tiffany fue un calor en su mejilla derecha y seguidamente una torcedura de brazo que le hizo gemir bajamente de dolor. La rubia la llevó hasta la cama con un brazo inmovilizado en su espalda y un tirón de cabello constante. Otra vez no por favor... La empujó a la cama y se sentó sobre sus caderas, agarrándola algo fuerte del cuello como si quisiera estrangularla. –¡¿Por qué estabas hablando con esa?! ¡¿Acaso quieres matarme con su ayuda?! –A cada pregunta que soltaba movía las manos, haciendo que la cabeza de la morena rebotara secamente contra la almohada. Tiffany solo agarraba sus manos para intentar aflojar el agarre– ¡Contesta! –T-Te estaba defendiendo, no quiero que se te acerque... –Habló con un hilo de voz. Sunny no quería escuchar sus palabras aunque le replicara una respuesta. –¡Mentirosa! –Volvió a golpearla, esta vez en la otra mejilla– No te dejaré salir de esta casa... nunca más! –Por favor... Sunny, me estás ahogando... suéltame... –¡Cada vez que sales de esta casa ocurre algo que te separa de mí! ¡Tú eres mía, ¿recuerdas?! Tiffany sentía como su cuello palpitaba agónicamente buscando todo el espacio posible entre esos dedos que la mantenían entre la frontera de lo que sus ojos podían ver y el mundo de la inconsciencia. En un momento dado, pudo mover sus caderas, haciendo que Sunny perdiera el equilibrio y cayera a un lado de la cama. La chica herida tosió tanto como pudo, recuperando el aire de forma ruidosa, sintiendo como la sangre subía de golpe en su cabeza. Tenía ambas manos en su cuello pero estas viajaron hasta su cabello cuando sintió otro tirón. –¡Ah! –¡Cállate! –La rubia la empujó al suelo y se sentó sobre su trasero, haciendo fuerza con sus piernas a cada lado del cuerpo de su víctima– ¡Escúchame bien Tiffany! –Se acercó a su oído para susurrarle en tono amenazador– Si vuelvo a verte con Sooyoung, Taeyeon o Hyoyeon, prepárate para tu próximo destino, ¿me has entendido? –La chica solo asintió rápidamente– ¡Dime que lo has entendido! –L-Lo he entendido... Tiffany sintió como la parte superior de su cuerpo se curvaba hacia atrás por el tirón y como después su cabeza impactaba contra la suave moqueta de la habitación. Se quedó un rato así, quieta, notando una sensación caliente en su mejilla y en su frente. Ya no tenía a Sunny encima pero a veces era mejor hacerse pasar por un cuerpo inconsciente para que la rubia no la pegara más. Cuando regresó a su realidad, se encontró encerrada en aquella habitación. Suspiró y se levantó, viendo una mancha de sangre que destacaba demasiado en la blanca moqueta. Tocó su mejilla, estaba manchada, tocó su frente, también lo estaba; lentamente se acercó al espejo colgado en la pared y buscó la herida: era un corte en la ceja, otra vez. ¿Cuántas veces se habían abierto sus cejas por culpa de esos golpes? Había perdido la cuenta de ello.
Buscó un pañuelo, algo que pudiera ayudarla a parar la sangre hasta que Sunny se cansara de mantenerla cerrada y le diera el permiso para ir a curarse.*** Suspiró recostándose en su silla y se quitó los auriculares, necesitaba un café y conversar con alguien. Con sus compañeras de oficio se llevaba bien pero se notaba cuando su mejor amiga no estaba a su lado. ¿Dónde te has metido esta vez, Tiffany? Buscó en su bolsillo y marcó el número de la morena, esperando a que lo cogiera mientras se servía un café bien cargado. –¿Tiffany? ¿Dónde estás? –En casa... Sunny me ha encerrado en la habitación y estoy sangrando, qué novedad, ¿verdad? –Su tono irónico produjo una mueca en Jessica– Dile al jefe que lo siento pero que no volveré. –¿Cómo que no volverás? –Jessica, ya he fallado tres días aunque no sean seguidos, me he quedado sin trabajo por ello, ¿recuerdas? –¿Y por qué no se lo comentas a Sunny? Ella puede buscarte un nuevo trabajo, ¿no? –Me buscará el trabajo más rastrero del mundo. –Mujer, fuiste una delincuente bastante buscada en América, ¿te extraña que te dé los trabajos más sucios? Es mejor esconderse de los policías. –Estoy segura de que podría trabajar como camarera en algún sitio pero al ser una reincorporada no me van a dar ningún tipo de trabajo de ese nivel. –¿Y qué pasará con tu enamorada? ¿Sabes su nombre? –Me dijo que se llamaba Jae. –Venga, la otra mentirosa, ¡¿será posible?! –La rubia bufó, haciendo un leve puchero. –¿Por qué bufas? ¿Acaso la conoces? –No sé si debería decírtelo –Soltó una risilla. –Venga Sica, dime su nombre, tengo curiosidad. –Vamos a jugar. –¿Otra vez con tus juegos de adivinanzas? –Si lo aciertas con las pistas que te doy, te concederé una cita con ella, la conozco bien, incluso sé que podría ayudarte. –¿Ayudarme cómo? –Eso deberás descubrirlo tú –La rubia alzó la cabeza y vio que el jefe entraba para comprobar la lista de llamadas de cada chica– Oye Fany, te dejo que el jefe viene hacia aquí. –¿Y la pista? –Ya te la he dado –Sonrió y colgó, dejando a la morena algo desorientada. ¿Cómo que ya me la ha dado? Tiffany se rascó un poco la cabeza y oyó que la puerta se abría. La rubia le dejó salir. La siguió hasta el baño, observando cómo se curaba a su manera, la siguió hasta la cocina, mirando que cogía algo para comer, la siguió a todas partes. Así que Sica la conoce bien y podría ayudarme de algún modo... Se mordió el labio inferior y esa imagen inocentemente sexy hizo que se ganara otra bofetada. –¡Deja de hacer eso! Realmente no vas a salir de aquí sin mi permiso.*** Taeyeon se quitó la parte superior de sus ropas y se tumbó en la camilla que Hyoyeon le había preparado para curarle la infección del tatuaje en su espalda. Era un proceso largo y meticuloso.
Cuando la castaña sintió los dedos de la rubia cerró automáticamente los ojos, suspirando con tranquilidad. –Antes he tenido una visita inesperada –Habló la menor. –¿Quién? –Taeyeon abrió los ojos perezosamente. Le gustaban los toques de Hyoyeon.–Sunny –¿Y qué hacía ella aquí? –La llevaron por un ataque que tuvo. Fue Choi Sooyoung, aunque cuando llegué a la habitación Tiffany ya la había echado de allí. –¿Sooyoung? ¿Qué hacía ella con Sunny? –Ni idea, pero hay algo entre esas dos. –¿Te refieres a que tienen una relación? –Me refiero a que puede ser eso o puede que sea algo completamente diferente, ya sabes, peleas y esas cosas. –Opto más por las peleas, Sunny no se lleva bien con nadie, ni con sus trabajadores... ¡Ah! –Se quejó cerrando uno de sus ojos. –¿Te duele? –Claro que me duele. –Que floja eres –Se mofó, tocando de nuevo en el mismo sitio– ¿Por qué no te lo quitas con láser? Sería lo mejor. –Nunca tengo un agujero en mi agenda, me fui del buffet dejándolo lleno de casos. –Pues te tomas un día de vacaciones y vienes, te lo haré yo misma. –¿Sabes hacerlo? –Claro, ¿hay algo que tu querida hermanita no sepa hacer? –Sí. –¿Qué? –Hacer que Seohyun calle en la cama, os oigo desde la terraza. –Es que es una mujer muy fogosa. –Cállate pervertida. –En vez de quejarte tanto, deberías buscarte