No Disponible (1/1)
CAPÍTULO 3 - NO DISPONIBLE La morena entró en casa, descalzándose antes de caminar por el parqué. Sabía que su hermana se enfadaría si encontraba suciedad en el suelo, Sooyoung era una maniática de la limpieza. Silenciosamente Yoona se dirigió a su habitación, dejó sus cosas cerca de la mesita de noche y seguidamente caminó hasta la habitación de su hermana, esperando encontrársela sentada en su cama con el portátil y semi desnuda con alguna mujer cerca de ella. Yoona se había acostumbrado a los gustos de la mayor, verla solo en ropa interior con algún cuerpo intruso a su lado se había convertido en algo normal; en alguna ocasión incluso la menor charló con las amantes de su hermana para ver qué cosas les había dicho Sooyoung. La más alta era una seductora y nunca perdía el tiempo si se trataba de mujeres.
Pero al abrir la puerta lo único que encontró fue a una rubia que dormía abrazada a la almohada, estrujándola con los brazos y las piernas y soltando leves gemidos dolorosos, parecía que estaba teniendo una pesadilla. Yoona cerró la puerta y buscó a su hermana; esta estaba en el baño, tomando una ducha de agua fría para sentirse completamente limpia de todo hedor. –¿Soo? –La menor abrió la puerta– ¿Quién es la mujer de tu cama? –Una enana que me ha vomitado encima –Hablaban separadas por la cortina de la ducha– ¿Se ha despertado ya? –No, está llorando. –¿Llorando? –Terminó de quitarse el jabón de su cuerpo y agarró la toalla, rodeándose con esta– Genial, aparte de estúpida también es una llorona.*** "Cuando volvió a parpadear, se encontrada rodeada por seis hombres. No pudo hacer nada, solo chillar y llorar por el miedo. Tragó saliva y sintió como la presión en sus manos desaparecía; uno de los tipos la tenía agarrada de tal forma que la sangre no llegaba a sus dedos, pero la preocupación se saber que estos se habían quedado blancos por la presión desapareció cuando lo que vio a continuación fue la pared contra sus ojos. ¿Dónde estaba su amada? ¿Dónde estaba la que le prometió protegerla siempre de cualquier mal? Cierto, ella se había ido a mejorar sus estudios en Estados Unidos y no pudo seguirla. Recordaba sus ojos, su voz, su sonrisa, sus abrazos, sus besos... Algo completamente diferente a lo que estaba sintiendo ahora mismo, se sentía sucia y ultrajada, todo eso le repugnaba. Ella, la que podía considerarse la chica más divertida de toda Corea del Sur comenzaba a abandonar ese sentimiento de felicidad, dejando que la frialdad ocupara su corazón. Cuando su novia regresó, se encontró con una muchacha completamente distinta. –¿Qué te ha pasado? Antes no eras así... –¡Cállate y haz lo que te digo si no quieres que te mate aquí mismo! Comenzó a negarse al ver que esa no era la chica de la que se había enamorado años atrás. Por lo que le contó su hermana, su novia le había pegado de tal forma que quedó en coma durante medio año, fue un milagro que despertara después de esos agónicos meses donde los médicos comenzaron a pensar que había quedado en estado vegetal. –No te hubiera pegado si nunca me hubieras abandonado. –¡¿Pero qué fue lo que te pasó?! Sunny, tu antes no eras así! –¡Y tú me prometiste que nunca te separarías de mi! –¡¿Pero que te ocurrió?! ¡Dímelo! –¡No!" –¡No! –La rubia se despertó de golpe, gritando repetidamente esa palabra, jadeando asustada y sudando por la pesadilla. Intentó calmar su respiración, tragó saliva y notó un amargo sabor que le hizo recordar haberse quedado dormida en ese local– ¿Dónde estoy? Se levantó de la cama, arreglándose un poco la mini-falda que había subido por sus muslos mientras buscaba el baño de esa casa. Recorrió todo el pasillo, abriendo puerta por puerta hasta que dio con lo que buscaba, entró y abrió el grifo, enjuagando agua una y otra vez, incluso robando algo de pasta de dientes y colutorio para sentir que ya no tenía nada en su boca que pudiera ofenderla. –¿Sueles robar estas cosas cuando estás en casa de alguien? –La morena de largas piernas estaba apoyada contra el marco de la puerta, mirando a la rubia de pies a cabeza. –¿Y tú sueles llevarte a borrachas a tu casa? – Me he llevado más amantes borrachas de las que te piensas, aunque a ti no te he hecho nada, ¿después de vomitarme encima quién quería acostarse contigo? –Eso te pasa por sacudirme –La miró frunciendo el ceño, observándose después en el espejo, chasqueó la lengua al ver que el maquillaje de los ojos se había expandido con las lágrimas. Como pudo se quitó esas ojeras de maquillaje y se dejó solo una fina línea negra para delinear sus ojos oscuros. –Estabas en mi sitio, debía sacarte de ahí. –Déjame en paz –Salió del baño empujándola. Sunny quiso salir de esa casa pero un agarre en su muñeca se lo impidió, atrayéndola hasta Sooyoung– ¿Qué crees que haces? –Debo cobrarte lo que me hiciste –La agarró de ambas muñecas y la mirada violenta de la rubia cambió a una realmente asustada– ¿Tienes miedo?La bajita cambió de expresión, en esos instantes parecía un corderito a punto de ser degollado. El miedo en sus ojos reflejaba algo más que el rostro de Sooyoung acercándose a ella, reflejaba algo pasado que nunca pudo olvidar. Ya no era la mujer fuerte y fría, ahora tan solo era una niña. –¡Basta! –La rubia se soltó del agarre y deslizó su espalda contra la pared, quedando sentada en el suelo con las rodillas cerca de su rostro y las manos temblorosas– No hagas eso... por favor perdóname...*** Lentamente fue quitándole las vendas que rodeaban sus muñecas, Hyoyeon sonrió al ver que Taeyeon seguía usando esa pomada que tiempo atrás odiaba con toda su alma. Es tan clásica, una leve risilla se formó en sus labios y con cura inspeccionó las muñecas de la morena, girándolas lentamente, tanteando con la yema de sus dedos esas heridas que comenzaban a cerrarse gracias a la pomada y al cuidado que puso su hermana en todo ello. –Tae ha puesto todo su empeño en curarte, se nota –Le dio un leve masaje en las muñecas, viendo donde era que le dolía más– Oye Tiffany, ¿por qué te casaste con Sunny? –Tengo mis motivos... –Apartó la mirada. –Levántate y quítate la ropa. La morena obedeció levantándose de la cama y dejando las prendas que vestía sobre esta hasta quedar en ropa interior. Hyoyeon la miró, tenía el cuerpo lleno de moratones y algún corte pero sus ojos fueron directamente a la zona interior del codo; le agarró el brazo y tocó dicho lugar, notando pequeños bultos que le hicieron poner un semblante más serio aún. Miró a Tiffany y esta volvió a apartar la mirada. –¿Des de cuándo haces esto? –Un año... –Debes dejarlo ahora que puedes, ¿quieres que te ayude? Tiffany no contestó, se apartó los cabellos que cubrían su espalda para que Hyoyeon pudiera ver sus heridas y la curó de forma parecida a Taeyeon. La morena no quiso quedarse más, hizo una reverencia y se fue de esa casa, prometiendole a Taeyeon que le devolvería la ropa en cuando pudiera. –Que chica más extraña... –Taeyeon suspiró al ver como se alejaba por la calle. –Tiffany tiene un serio problema. –¿Qué problema? –Es una drogadicta, se pincha alguna sustancia, vi sus marcas y moratones en el brazo. –¿Cómo que es una drogadicta? –No lo parece porque solo lleva un año haciéndolo pero como siga así realmente tendrá problemas.*** Yoona escuchó los gritos de la rubia desde su habitación, abrió la puerta y se encontró a su hermana mirando a la bajita que seguía arrodillada al suelo, acurrucada con las manos temblorosas y lágrimas en sus mejillas. –¡Soo! ¿Qué has hecho esta vez? –La morena menor se acercó a la rubia y la miró preocupada, realmente parecía shockeada por algo. –No le he hecho nada... Qué enana más rara, ¿será bipolar? –Venga –Yoona la ayudó a levantarse y se la llevó al salón, ofreciéndole una taza de tila para que se relajara– ¿Qué le ha pasado? La menor de las tres solo se llevaba un año con la más alta y a veces parecía que los papeles se intercambiasen. No le molestaba que su hermana fuera una salida, era su vida y podía hacer con ella lo que quisiera, lo que no le gustaba era que asustara a las mujeres de esa forma cuando estas iban perdidas en sus juegos. Vio que Sunny aguantaba la taza con las manos temblorosas, se la llevó a los labios y dio un trago largo, lento y pausado, respirando dentro de la taza, embriagándose con el fino olor a hierbas. –¿Se encuentra mejor? –La rubia asintió repetidamente– ¿Qué ha pasado? –Nada... –Bajó la cabeza, recordando la amarga sensación de ser toqueteada por alguien. –Bueno, no quiero obligarla a que me lo cuente, disculpe a mi hermana, a veces no sabe lo que hace. –No pasa nada... –Susurró con un hilo de voz casi imperceptible para Yoona– Será mejor que me vaya –Se terminó la tila y le dio la taza a la morena, levantándose y colocándose bien la mini-falda antes de dirigirse hacia la puerta. –Oye enana –Sooyoung la llamó desde el pasillo, acercándose a ella rápidamente– Algún día voy a cobrarte lo que me hiciste, recuérdalo. Sunny la miró asustada y se fue de esa casa, caminando rápidamente por la calle, chocando con la gente que aparecía por el camino, ella no se movía de su línea. Respiraba algo jadeante, su cabeza le había hecho una mala pasada recordándole esa noche horrible, rodeada en un callejón sin salida y con cuatro hombres que hicieron de su cuerpo lo que quisieron. Unas espesas lágrimas volvieron a correr por sus mejillas, no le importaba ya que la viesen en ese estado, ahora mismo estaba débil psicológicamente.*** Tiffany se sentó en su cama, se ató una goma elástica en su brazo y buscó su vena, encontrándola rápidamente por los otros pinchazos