Capítulo Seis (1/1)

Pasando el pasillo, Tiffany estaba sentada sobre su cama, sus ojos clavados mirando una fotografía vieja en su mano. Mostraba a dos pequeñas posando delante de una casa rodante vieja.  ¿Dónde estás, Michelle? Preguntó silenciosamente,  su dedo acariciando la foto familiar. Realmente me hacesmucha falta ahora. Vació otra cerveza y tomó su pequeño porro. Dejandodescansar la foto sobre su regazo, Tiffany sujetó el porro en una mano y su encendedor en la otra.Inhaló profundamente, aspirando tanto humo como pudiera entrar en sus pulmones. Dejando salir posteriormente lentamente poco a poco el humo, su cabeza ya sintiendo los efectos del fuerte  golpe.Poniendo el encendedor y el porro en la mesita de noche, Tiffany colocó su cabeza de regreso en las almohadas y se quedó mirando fijamente el techo. Imágenes de su infancia pasaban en su mente... Dos hermanas, con el cabello mas rubio que el sol, paseando en bicicleta a través de las casas rodantes, riéndose y gozando de un día cálido de verano. Como siempre lo hacían, unrecuerdo más oscuro vino a su mente. Tiffany coléricamente se sentó de nuevo y alcanzó de nuevo su porro. De ninguna maldita manera voy a soportar otra vez eso esta noche, juró, prendió la marihuana e inhalo tan fuerte como podía. Reconoció el sentimiento que esos oscuros recuerdos le provocaban y desesperadamente evitaba no tener esas pesadillas por las noches. La droga hacia posible eso, llevándola a un lugar donde la cólera de su padre y su violencia no la podían alcanzar, donde nada tenía importancia excepto la paz temporal que le ofrecía la hierba mala. Pero algunas noches los recuerdos parecían rehusar a desaparecer ni ayudada por la droga y esta noche parecía ser una de ellas. Recostada en la cama, una Tiffany con tan solo 14 años de edad escuchaba los sollozos ahogados a través de la pared que separaba su cuarto del de su hermana mayor. Tiffany lloraba por el desamparo que sentía, por la impotencia de no poder ayudar a Michelle. Había intentado dos veces proteger a su hermana de su padre y en ambas ocasiones se había ganado una paliza tan severa que no le permitió asistir a la escuela durante días enteros. La últimavez había sido apenas en menos de una semana y su ojo todavía lucía un enorme hematoma causado por su puño.Los gritos de Michelle se hacían mas frecuentes, mezclados con los  gruñidos carnales de su padre. Tiffany enterró su cabeza en la almohada y lloró aun más fuerte, compartiendo el dolor que su hermana estaba sufriendo y temiendo que esta noche podría ser en la que su padre decidiera parar en su propia puerta. Minutos más tarde escuchó un sonido ya conocido de su padre caminando a través del pasillo. Repentinamente los pasos se detuvieron fuera de su puerta. El corazón del Tiffany comenzó a latir rápidamente por varios segundos, pero los pasos se siguieron de largo, deteniéndose en la puerta del dormitorio de su padre cerrando la puerta. El cuarto de baño separaba su cuarto del de sus padres, lo que hacía que el poder espiar a escondidas fuera imposible. Sin embargo, también facilitaba que las dos hermanas tuvieran sus conversaciones en privado. Una vez que se aseguró que su padre no saldría de su cuarto, Tiffany salió a hurtadillas de la cama y lentamente abrió su puerta. Miró con cuidado a través del pasillo hacia la puerta de su padre y entró sigilosamente en el cuarto de su hermana. Michelle yacía sobre su cama, estaba enrollada como una bolita sollozando impotentemente.  Tiffany trepó en la cama y abrazó a su hermana mayor. — De-de-deberías regresar a tu cama antes de que él te encuentre aquí—, Michelle le advirtió. —No, él no regresará — dijo, sujetando a su hermana más fuerte. — Necesitamos escaparnos.—  Era una discusión que ellas tenían por lo menos una vez a la semana desde hacia pocos meses.  —Por favor Michelle, no podemos seguir viviendo así. Podemos irnos... a la ciudad o a algún otro lado.— —No podemos, eres demasiado joven — Michelle contestó. —La policía nos encontraría y estaríamos en peores problemas aunque si nos quedásemos aquí.— —Pero él sigue lastimándote — la joven adolescente imploró. —Y ella no lo detendrá. Sé que ella escucha pero nunca hace nada.— —¿Qué puede hacer ella, Tiffany? Él solamente le pegaría otra vez y sería peor.— Las hermanas se sentaron juntas en la cama por varios minutos antes de que Tiffany hablara de nuevo. —¿Cuántos años tenias cuándo él... ?— Dejó la pregunta sin terminar, no queriendo realmente poner un nombre a ese acto tan horrible. Michelle vaciló por un momento antes de contestar. —Quince.— —¿Cuánto tiempo crees que él esperará para que venga después a por mí?— Tiffany preguntó con voz tímida. —No puedo pasar por eso, Michelle, yo simplemente no puedo.— Sorbió por su nariz y se secó las lágrimas. —Por favor.— Hubo un silencio en el cuarto durante varios minutos antes de que la hermana mayor hablase. —Ve a tu cuarto y vacía tu mochila de la escuela. Mete ropa abrigada y ropa interior. Ponte tus zapatos de lona y un suéter grueso.— Michelle se quedó parada un momento y después rápidamente abrió los cajones de su tocador. Escondiendo en la mochila un par de calcetines negros. Los desdobló para revelar un fajo pequeño de billetes en efectivo. — Espero poder terminar la escuela secundaria y conseguir un lugar para las dos después de que me gradué — susurró. —Iremos hacia el norte, a Berlín. Es una universidad en el pueblo. Podemos conseguir allí un lugar pequeño para escondernos hasta que decidamos qué hacer.— A pesar de sus miedos y de que él se despertara de pronto descubriéndolas, las hermanas fueron capaces de escapar de la casa rodante sin ser atrapadas. Suponiendo que usar sus bicicletas sería demasiado obvio, se fueron a pie, pegadas por la orilla de la carretera entre las sombras hasta que llegaron al área del centro de la ciudad. Ambas chicas estaban cansadas pero ese sentimiento desaparecía solo por el miedo. Caminaron kilómetro tras kilómetro, hablando acerca de lo maravillosa que sería la vida una vez que lograran escapar. La estación de autobuses estaba a una distancia de varios kilómetros y ya era cerca de la medianoche cuando por fin llegaron al lugar totalmente alumbrado. Michelle hizo que Tiffany se escondiera en un lugar oculto mientras ella entraba a comprar los boletos. Cuando vieron al autobús entrando para estacionarse, la chica de 14 años estaba segura en que ambas lo lograrían,conseguirían la libertad finalmente. Sintiéndose con confianza Tiffany cruzó el estacionamiento iluminado en busca de su hermana. Encontró a Michelle aproximándose orgullosamente mientras le mostraba los dos boletos para el viaje. —Los conseguiste — dijo excitadamente. —¿Qué autobús es el nuestro?— —Cálmate hermanita — Michelle contestó. —Nuestro autobús no sale hasta la siete de la mañana. Estos autobuses ya están llenos para esta noche.— —Pero... — El pensamiento de quedarse en la ciudad por otras siete horas cuando sabía que su padre las descubriría al no encontrarlas dentro de 5 horas no la hacia sentir nada bien. —¿Qué pasara con papá?— —Con algo de suerte al bastardo le da un ataque al corazón mientras duerme — la Hwang mayor contestó, sabiendo que su hermana compartía sus sentimientos. —Él no se enterará al menos hasta las cinco o cinco treinta si tenemos suerte. No hay remedio, se imaginará donde estamos antes de que nuestro autobús salga a las siete.— Confiando en las palabras de su hermana mayor, Tiffany se relajó y se dejó conducir hacia las sombras donde las chicas descansaron sobre la hierba fresca cerca de una barandilla. La joven adolescente se alegró de haber hecho caso a Michelle cuando le dijo que llevara puesto un suéter pues la noche se estaba tornando un poco fría. La caminata había sido mas que suficientecomo para agotar a los dos adolescentes que se quedaron dormidas en pocos minutos.  CONTINUARA..............   Pobre Tiffany y Michelle (╥﹏╥)