Capítulo Cuatro (1/1)
Taeyeon llegó a casa a la mañana siguiente encontrando a Tiffany sentada en la terraza, fumándose un cigarrillo y leyendo el diario de la mañana. —Buenos días.— —Buenos días— la stripper contestó, colocando el periódico en la mesa. Taeyeon miró ceñudamente de manera fortuita las secciones del periódico por la forma revuelta en que estaban apiladas. ¿Por qué nadie pone las cosas de la forma en las que estaban antes? Reflexionó silenciosamente. —¿Has terminado con este?— —Sí.— Tiffany dio una larga calada de su cigarrillo soltando el humo a través de la verja de hierro. —¿Oye, te importaría si compro una cortina nueva para el baño? No me gusta la que tienes.— —Um... seguro.— Taeyeon se encogió de hombros. —Esa sólo tiene algunos meses de uso.— —Sí pero no puedo soportar todas esas flores y holanes.— La stripper se levantó y metió su paquete de cigarrillos en el bolsillo de sus vaqueros. —Escogeré una nueva esta tarde de camino al trabajo.— Mirándole los pechos ciñéndose contra de la blusa de algodón, Taeyeon se sonrojó ante el recuerdo de Tiffany haciendo oscilar sus pechos para el público en el Tom Cat Club. —¿En donde trabajas?— Preguntó, esperando iniciar una conversación entre las dos. —En el centro — Tiffany contestó, tomando el resto de su café. Taeyeon dejó que evadiera la conversación, teniendo sospecha de que el tema seguro no le era nada cómodo a la joven mujer. —Compraré tacos esta noche para la cena. ¿Te gustaría que comprara algunos para ti también?— —Naa, no me gusta la comida de conejo.— Tiffany miró su reloj de pulsera. —Me tengo que ir.— —Bien, que tengas un buen día.— Taeyeon recibió un gruñido como respuesta de la stripper mientras le pasaba por un lado y entraba al apartamento. Nopuedo creer que accedí a esto, pensó para sí. Sus ojos miraron el desorden sobre la mesa. Tiffany había dejado ahí su taza de café, un plato lleno con migajas, una toalla de papel arrugada, y el periódico desorganizado. Incapaz de dejar todo en completo desorden, Taeyeon llevó los platos al lavaplatos y puso en orden el periódico. Cuando se sirvió una taza de café, observó unamarca que dejó la taza en el mueble de la cocina. —¿Te cuesta tanto tomar el paño y limpiar el mueble?— Taeyeon murmuró maldiciones por varios minutosmientras limpiaba el mueble y la cocina.Cuando terminó su tarea, descolgó el teléfono y llamó a la oficina de Heechul solo para enterarse que había tomadoel día libre. Entonces marcó a su casa. —Hola, somos Heechul y Donghae. No podemos contestar el teléfono ahora, por favor deje un de mensaje... beep.— —Heechul, ¿dónde estas? Llámame en cuanto puedas.— Al no conseguir desahogarse con la persona que quería, Taeyeon llamó a la oficina de Jessica. *** —Tienes suerte de que la señora Park haya cancelado — Jessica dijo cuándo Taeyeon entró en su oficina. —Tengo cuarenta minutos disponibles antes de mi siguiente cita. ¿Qué pasa? ¿Sigues teniendo problemas con tu compañera sacada del infierno?— —Ella me vuelve loca, Sica. La mujer no conoce el significado de la limpieza mas que de ella misma.— Taeyeon se dejó caer en el sofá y suspiró. —Revolvió todo mi periódico y apuesto a que es alérgica a meter los platos sucios al lavaplatos.— Jessica asintió con la cabeza, conociendo muy bien la obsesión de su ex-amante de limpiar. —¿Ella es realmente una haragana o simplemente no es tan limpia y ordenada como tú lo eres?— —No le estoy pidiendo que limpie el piso todos los días — la escritora se defendió. —Pero ¿la mataría pasarle un trapo al mueble de la cocina? Deberías de haber visto el cuarto de baño.— Sin darle oportunidad a Jessica a interrumpir, Taeyeon continuó. —¿Tú debes suponer que ella tendría que poner su toalla colgada en la barra justamente diseñada para eso, no es así? No, claro que no. Ella la dejó tirada arriba del cesto de ropa. No es que no hubiera en cualquier otro sitio una barra para colgar la toalla.— Jessica cerró sus ojos, no queriendo realmente preguntar. —¿Qué había en la barra?— —Las braguitas, si es que se le pueden llamar braguitas al triángulo con un hilo dental. ¿Cómo puede estar a gusto con aquello metido entre su trasero de cualquier forma?— —No pienso que esos sean diseñados para la comodidad, Taeyeon. Son probablemente para su trabajo.— —No me importa, no deben estar colgados en la barra para las toallas.— —Preferirías que colocara una cuerda para tender la ropa y los colgara por allí? Obviamente no son de la clase que deban meterse en una secadora. No todo el mundo lleva puestos suaves braguitas blancas de algodón — Jessica razonó. Taeyeon miró ceñudamente por las lógicas y obvias palabras de la terapeuta. —Pues bien, pero ella no los puede dejar por allí — dijo finalmente, calmando su agitación. —Entonces sugiérele alguna parte donde las pueda colgar. Si no después colgara su ropa mojada sobre la cortina para la ducha. ¿Qué otras cosas horribles hace?— —Piensas que estoy siendo irrazonable, ¿no es así? —No estas siendo irrazonable, Taeyeon. Tienes algunos puntos válidos. Especialmente en que Tiffany no recoge su propio desorden. Sin embargo, tienes que ser un poco flexible. Ella paga ahora la mitad de las cuentas también. Ya no puedes tener el completo control del apartamento.— —¿Sabes?, voy a matar a Heechul cuando lo encuentre.— —Lo sé — Jessica dijo, sabiendo que no era una amenaza en serio. Heechul y Taeyeon habían sido amigos desde la escuela secundaria, cualquier cosa que se hicieran uno al otro siempre se perdonaban —Así que no se te ocurra molestarla por la ropa interior en el cuarto de baño.— Taeyeon suspiró con resignación. —Muy bien, pero ella tiene que ser más responsable y recoger sus cosas. No voy a ser su criada personal.— —¿Va a estar allí mañana por la noche?— —No sé — Taeyeon se encogió de hombros. —No había pensado en eso. Creo que tal vez estará trabajando.— —Deberías investigar eso antes de que todo el mundo llegue.— Jessica sonrió burlonamente. —O por lo menos le deberías advertir sobre tu madre.— Taeyeon puso sus ojos en blanco y gimió. —Por dios la reunión, lo había olvidado, ahora todo mundo será testigo. ¿Te puedes imaginar que diría mi madre si se entera de que vivo con una stripper?— —Enloquecería... probablemente sería peor que cuando se enteró de lo nuestro — dijo Jessica. —¿Y hablando del diablo, sabe que iré?— —No. Pero creo que no se sorprenderá por tu presencia. Sabes qué tienes un lugar muy especial en su corazón.—Jessica dio un resoplido burlón. —No empieces, Taeyeon. Sé muy bien que tu madre tiene sus costumbres muy arraigadas y nada le hará cambiar sumanera de pensar. Voy sólo porque Jiwoong espera que esté allí.— —Y dime, ¿qué le compraste?— Jessica sonrió. —¿Te acuerdas de esos altavoces para el sistema estéreo que quería para su coche? Pensé que eso haría un gran regalo de graduación.— Los ojos de Taeyeon se ensancharon. —Estás bromeando. Eso te tuvo que haber costado mas de 200 dólares.— —Doscientos ochenta y siete, realmente.— Jessica se encogió de hombros. — ¿Qué puedo decir? Le dije que si se lucía en sus exámenes de Física le regalaría algo especial.— —No me extraña que haya estudiado tan duro. Mamá y yo le dijimos que nada de altavoces.— —Bueno, tu madre le compró esa ordenador y la impresora.— —Y yo le compré los programas que necesitaba para tenerlo todo listo.— —Excepto por su acceso al internet, su dirección de correo electrónico y un suministro ilimitado de todas las chicas solteras de todas las universidades del país — Jessica agregó. —No creo que tenga que buscar mucho por una novia, Sica. Ya tiene a bastantes llamando a casa de mamá, ¿cómo una docena de chicas por noche buscándole?— —Te lo dije, ¿recuerdas? ¿Cuándo tenía trece años de edad y sus cejas comenzaron a oscurecerse, no te dije que las chicas irían todas sobre él?— La terapeuta sonrió satisfecha. —Hay algo en ustedes los Kim que las mujeres no podemos resistir.— —¿Sí? ¿Entonces por qué estoy aun soltera?— Taeyeon preguntó con una sonrisa. —Porque la señorita correcta no ha llegado todavía. ¿Quién sabe? Tal vez tu y Tiffany... — —Ni siquiera lo pienses — la escritora advirtió. Un golpe rápido en la puerta fue seguido por la secretaria de Jessica abriendo la puerta y asomando su cabeza adentro. —¿Señorita Jung? Su cita de las once en punto está en la sala de espera y parece muy angustiada.— —¿En serio?— Jessica levantó sus cejas en sorpresa. Miró en su reloj de pulsera y notó que su cliente había llegado media hora antes de su hora habitual. La terapeuta sonrió disculpándose con Taeyeon. —Creo que mejor aquí terminamos nuestra conversación. Te veo mañana por la noche.— —Ok cariño.— Se dieron un beso y un abrazo rápido antes de que Jessica acompañara a Taeyeon a la salida de su consultorio y enseguida entró la señora Choi toda llorosa. CONTINUAR..... UNA DISCULPA ENORME POR NO PODER CONTESTAR A SUS COMENTARIOS COMO ANTES EN TODAS LAS ADPATACIONES-¡MUCHAS GRACIAS POR LEER Y COMENTAR CHICAS!