Capítulo Cuarenta y Cuatr (1/1)
Después de que los niños terminaran de cenar, se sentaron en el suelo delsalón mientras Michelle y Tiffany se acomodaron en el sofá y Taeyeon ocupó lamecedora. Cuando Margaret salió de la cocina, Taeyeon se levantó paraofrecer la silla a la anciana mujer, pero la madre de Tiffany levantó la manoy despacio cruzó el salón. ―Estoy cansada. Me voy a la cama ya,―dijo Margaret. Tiffany no dijo nada, sus ojos miraban a todas partes menos a su madremientras los niños se levantaban y le daban a su abuela un abrazo de buenasnoches. ―Te veré por la manana,― dijo Michelle, aguantando el álbum de fotos sobresu regazo.Le dio a Tiffany un amistoso codazo en el costado, pero fue ignorado. Solo cuando Tiffany oyó la puerta del dormitorio cerrarse, alzó lacabeza.― Sabes que lo hizo por ti.― Alzándose de hombros, Tiffany cogió el álbum de fotos. ―Lo se,― dijo.― Vamos, veamos las fotos. El resto de la tarde transcurrió calmadamente, los años de separaciónfueron apartados mientras compartían fotografías y vivencias. Minho, quetenía muy poco interés en mirar las fotos, mantuvo a Taeyeon ocupadamostrándole su destreza con su modesta colección de video juegos. Krystaliba alternando las actividades de arriba abajo, ayudando a su madre acontar alguna historia o explicándole a Taeyeon cómo jugar con un juegodeterminado. Ignorando intencionadamente cualquier referencia hecha porsu hermana o su sobrina, fue fácil para Tiffany relajarse e ignorar que sumadre ni siquiera vivía allí. Cuando se hizo más tarde, se encontró a sí mismareticente a marcharse, queriendo pasar unas horas más con su queridahermana. Fue con los ojos llenos de lágrimas y con fuertes abrazos que,finalmente se marcharon, prometiendo que se llamarían la una a la otra y quese volverían a ver pronto. Taeyeon incluso recibió los abrazos de los cariñososKrystal y Minho que querían que volviera y jugara con ellos a susvideojuegos. Una rápida maniobra para esquivar el coche de Margaret y lavisita terminó. ―¿Quieres hablar?,― dijo Taeyeon mientras conducía el Jeep entre las callespara salir del parque de caravanas, yendo muy despacio para minimizar elgolpe de los baches de la carretera. ―No,― dijo Tiffany cogiendo los cigarrillos.― Gracias por venir conmigo. Mealegra que estuvieras allí incluso aunque pasara la mayor parte del tiempocon Michelle y te dejara manteniendo a los niños ocupados.― ―No me importo,― dijo Taeyeon,― Además, viniste para poder pasar el tiempocon tu hermana. Me encantó ayudar con los niños.― Tiffany miró los trazos de humo iluminados por las luces de las farolas delas calles.―Sabes, no entiendo por qué actúa como si nunca hubiera pasado nada,―dijo. ―¿Quieres decir Michelle?,― aclaró Taeyeon. ―Sip,― dijo.― Sé que quiere que haga las paces con ella, pero no lo haré. Notengo que perdonarla por lo que paso.―Los ojos de Tiffany captaron labrillante luz amarilla de la valla publicitaria que exaltaba el agradable saborde un whiskey conocido.― Eso estaría bien ahora,― susurró. ―¿Qué?.― ―La valla publicitaria de ahí detras,― sonrió entre dientes y dio una caladaa su cigarrillo.― No importa.―Se asustó con la repentina caricia de la manode Taeyeon sobre su muslo y tuvo que cogérsela rápidamente para evitar que laretirara del todo.― No, está bien,― dijo, volviendo a poner la mano dondeestaba.― Supongo que tengo demasiadas cosas en la cabeza.― ―¿Te ayudaría el compartirlas?,- se ofreció Taeyeon. ―¿Por dónde empezar?.―Tiffany no conseguía aclarar sus propiospensamientos para entenderlos y mucho menos para explicárselos a otrapersona. ¿Cuán enfadada estaba de ver a su madre ser tan agradable con loshijos de Michelle?. ¿Cuánto le molestaba que Michelle se mostrara consternadapor la mujer que había permitido que aquella bestia las golpeara y lasaterrorizara?. ¿Cómo dos malditos meses significaban la diferencia entrehaber vivido con su hermana Michelle o vivir en las calles?. ¿Cómo podía llorartodavía una niña que en lo más profundo de ella misma sabía que su madrenunca estaría allí?. Las razones se arremolinaban en su cabeza, pero elresultado era el mismo, un odio intenso la recorría y se negaba dejarla enpaz. ―No puedo explicarlo,― dijo finalmente, apretando los dedos de Taeyeon conlos suyos propios.― Solo quiero volver a casa.― ―Estaremos en la autopista pronto,― dijo Taeyeon desenredando sus dedos delos de Tiffany cuando llegaron a la entrada de la autopista.― ¿Te apetece ver una película en la televisión?.― Tiffany mantuvo la mirada en la oscuridad de la noche.―Síp, suena bien,― dijo sin ningún entusiasmo. ―¿Estás segura de que no quieres hablar de ello?― Tiffany permaneció mirando a través de la ventana durante varios segundosantes de contestar.―Es solo que no lo entiendo,― dijo.― ¿Cómo diablos ha olvidado lo que paso?.― Las emociones seguían agitándose en ella, subiendo más y más cercade la superficie. Cruzando sus brazos sobre el pecho, cerró sus manosformando apretados punos.― ¿Cómo puede soportar tener a esa mujeralrededor?.¿Permitirle estar cerca de los ninos?.―Se irguió sobre su asiento, golpeando el suelo del coche con fuerza.― ¿Sabes lo que me dijo?.Me dijo que era hora de dejar a un lado el pasado y seguir adelante.¿Puedes creerlo?.Perdonar a esa….esa zorra.―Negó con la cabeza firmemente.― De ninguna manera. No después de toda la mierda que tuve que tragar. Si Michellequiere perdonarla, bien. Pero yo no.― ―No tienes que hacerlo,― dijo Taeyeon.― Si es demasiado para ti verla,arréglalo con Michelle para que en su lugar venga ella a nuestra casa.―Taeyeon volvió a descansar la mano sobre el muslo de Tiffany.― Haz lo que tengas que hacer para ser feliz.― Sintiendo a su enfado desaparecer, Tiffany entrelazó sus dedos con los deTaeyeon y se los llevó a sus labios. ―Gracias por estar conmigo esta noche,― dijo besando los nudillos de laescritora.Sonrió cuando sintió sus manos unidas ser empujadas hacia loslabios de Taeyeon.Mirando alrededor, Tiffany reconoció el tramo de autopistapor el que estaban pasando.― Si tomas la primera salida y giras a la derechaen el primer semáforo verás que hay un parque a un cuarto de milla más omenos.¿Te gustaria un paseo a la luz de la Luna?.― ―¿Estás segura que no es peligroso?,― preguntó Taeyeon mientras tomaba lasalida que le había indicado Tiffany y giraba a la derecha. ―El paseo está bastante iluminado y las patrullas de policía pasan por allímuy a menudo,― dijo Tiffany.― Estaremos bien. Vamos, hace una nochepreciosa.― Las hojas de los árboles caídas crujían bajo sus pies mientras caminabanlada a lado por el paseo de adoquines. Había relativamente poca genteteniendo en cuenta la suave temperatura, permitiendo a Tiffany laprivacidad que esperaba. Taeyeon tan solo protestó una vez más antes depasar su brazo por la espalda de Tiffany, estando de acuerdo en que lashojas secas las avisarían si se les acercaba alguien por detrás.El camino giraba alrededor del lago de los patos,donde había poca luz, llevando a lapareja hacia la oscuridad y tranquilidad que deseaba la recién encontradavena romántica de Tiffany. ―Ven aqui,― dijo sacando a Taeyeon del camino. ―Esto no es seguro,― advirtió Taeyeon antes de que la boca de Tiffanycubriera la suya. ―Suficientemente seguro,― contestó entre besos.― Incluso si alguien caminara por aquí, no nos vería aquí atrás. ― Apretando a Taeyeon entre ella y eltronco del árbol, Tiffany disfrutó la sensación de los brazos abrazándolacariñosamente, mientras los sonidos provenientes del lago de los patosdaban vida a la noche .― Me gusta esto,― admitió estrechando el abrazocontra la cintura de Taeyeon. Escondió su cara en el cuello de la escritorainhalando la esencia a pino de un árbol de los alrededores mezclada con elolor natural de Taeyeon.― De alguna forma el estar juntas en el coche no era suficiente.― Sonrió cuando el abrazo de Taeyeon se hizo más fuerte,atrayéndola incluso más cerca.― Supongo que solo necesitaba ser abrazada, eso es todo.― ―Bien, entonces eso es una buena cosa porque me encanta abrazarte,¿no es asi?,― susurró Taeyeon en su oreja. ― De hecho, si estás interesada, la oferta se mantiene para toda la noche.― ―¿Vas a volver a plegar mi ropa otra vez?,― bromeó. ―Eso depende,― dijo Taeyeon,― de si te la vas a quitar o no.― Tiffany quitó su cara del cuello de Taeyeon y miró hacia arriba mientrasmantenía el abrazo alrededor del cuerpo de su amante.―¿Y si quisiera dormir contigo pero no me sintiera como para hacer nadamas?,― preguntó. ―Entonces me enroscaría alrededor tuyo y te abrazaría hasta la mañanasiguiente si eso es lo que quieres,― dijo Taeyeon inclinándose tomando lasmejillas de Tiffany. Tiffany sonrió y posó sus labios sobre los de Taeyeon.―¿Por qué eres tan buena conmigo?,― preguntó disfrutando la calidez delos dedos de la escritora contra sus mejillas. ―Porque,― dijo Taeyeon ahora trazando con su dedo la mandíbula de Tiffany,―Te quiero.― Cerrando los ojos, Tiffany dejó que las palabras la envolvieran, deseandocreerlas con cada una de las fibras de su ser. ―Yo…yo nunca…―Su voz atorada en su garganta, tuvo que tragarpesadamente y empezar otra vez.― Nunca creí que nadie pudiera nunca amarme, sobre todo si sabía la verdad sobre mi.―Sintiendo que las manos de Taeyeon se movían para abajo hacia sus caderas, subió las suyas para rodear el cuello de la escritora.― Y tú la sabes.― ―Sí, la se.,― dijo Taeyeon suavemente.― Sé que eres incapaz de volver aponer el periódico en orden después de haberlo leído.Sé que aprietas el tubo de pasta de dientes por el centro y que eres alérgica a poner el rollode papel higiénico en el portarrollos.Sé que tu desorden me lleva loca, ytambién sé que te amo.― ―A pesar de todo eso ¿eh?,― se burló Tiffany, luchando contra el escozor desus ojos. ―Tal vez por todo eso,― susurró la escritora.― Dicen que los polosopuestos se atraen.― ―No puede haber mucha gente más opuesta que nosotras.― ―No, no mucha,― estuvo de acuerdo Taeyeon. ―Yo también te quiero,― dijo Tiffany rápidamente temerosa de que laspalabras se le trabaran si las decía más despacio.― Tiene que ser amor. Nunca he sentido esto antes.― Trayendo de nuevo su mano izquierda, Tiffanyposó su dedo pulgar sobre el labio inferior de Taeyeon.― Nunca me ha gustado besar a alguien antes, pero…― Incapaz de resistirse, se inclinó y pasó su lengua sobre la suave boca.― Dios, besas tan bien.― ―Mmm, tú tambien,― murmuró Taeyeon. Tiffany sintió la aspereza de la corteza del árbol en sus nudillos y sabía quetenía que ser incómodo para la espalda de Taeyeon, pero cada vez queintentaba apartarse, se encontraba abrazada más fuerte. La confusión de latarde desapareció y fue reemplazada por la seguridad de que ningún daño laalcanzaría entre aquellos brazos. ―¿De qué estábamos hablando?,― preguntó algo confusa cuando sus labiosse separaron. ―Estabas diciendo que me querias,― dijo Taeyeon manteniendo a Tiffanyfirmemente sujeta contra ella.― Y yo te estaba diciendo que te quería.Nada más importa, no ésta noche.― Y después de un último beso en la oscuridad, la pareja tomó el camino yrelajadamente volvió a la zona de parking. Mientras la reunión con su familiale había causado un torbellino de emociones, pasear con Taeyeon cogida de lamano a la luz de la Luna le dio a Tiffany la tranquilidad que necesitabadespués de la tormenta. *** ―Bueno, ¿qué es lo que ocurre?,― preguntó Jessicamientras cerraba la puerta.― No es propio de ti pedir una cita de improvisto.― ―Fue un infierno de fin de semana, Doc,― dijo Tiffany mientras se dejabacaer sobre el puff.―Vi a Michelle.― ―¿Tu hermana?. ¿Cómo es eso?.― Tiffany brevemente le dio los detalles llevando cuidado de omitir su relacióncon Taeyeon.Le habló de sus recién encontrados sobrino y sobrina, de cómotodavía reconocía a la Michelle que ella conocía en la cara ahora adulta de suhermana, y una docena de otros detalles que se arremolinaban en su cabeza.Cuando terminó, levantó la vista para ver a Jessica muy ocupada tomandonotas.―¿Intentando retener los nombres, Doc?.― ―Oh, sé quién es quien,― contestó Jessica.― Hay un par de cosas sobre lasque me gustaría volver.― ―¿Cómo que?,― Tiffany la miró y cruzó sus brazos desafiantementesabiendo muy bien hacia dónde su terapeuta querría ir.―¿Cómo te sentiste al ver a tu madre otra vez?.― ―¿Cómo crees que me senti?,― dijo Tiffany, los músculos de su mandíbulatensos.― No podía creer estar de pie en el supermercado y que ellaapareciera como si fuera una pesadilla o algo así, actuando como si estuvieratriste y como si me hubiera estado echando de menos y esas cosas.― ―¿No crees que te echara de menos?.― Levantando sus hombros, Tiffany miró a la nada.―Lo dudo. ¿Por qué deberia?. No me prestó atención cuando estaba alli.―Empezó a balancear su pie adelante y atras.― Deberías haber visto la formaen la que actuaba, toda agradable, agradable, haciéndole la cena a los niñosy todo.― ―¿Te molesta que tu madre esté haciendo cosas por sus nietos que no hizoen su día por sus propias hijas?,― preguntó Jessica. ―Todo es una actuacion,― dijo Tiffany enfadada, el ritmo de su pieaumento,― Como cuando me miró antes de retirarse a su habitación.― ―¿Cómo te miró?― ―Como si estuviera toda dolida porque yo no le hablara,― dijo.― Vale que Michelle la perdone, pero yo no.― Sintiendo demasiada energía como paraquedarse quieta, Tiffany se levantó y caminó hacia la ventana.― No sé cómo puede hacerlo. Yo no puedo soportar estar en la misma habitación que esamujer y mucho menos vivir con ella.―Sus dedos agarraron el marco de madera de la ventana.― Después de todas las cosas que mi madre nos hizo,que permitió que nos hicieran.¿Cómo diablos puede Michelle haberla perdonado?.― ―¿Se lo preguntaste?,― preguntó Jessica. ―Sí, sí, por supuesto que se lo pregunté. Dijo que nuestra madre hacambiado, que ya no es la inútil borracha que era. A lo mejor es que sesupone que me debo de sentir mal por su decrepitud por la artritis o lo quediablos sea que tenga.―Girándose, Tiffany fijó su vista en el saco paragolpear de la pared del fondo. ― Tantas noches…tantas veces deseé que viniera a protegerme, que le plantara cara a él por sus niñas, que hiciera algo, lo que fuera para demostrarme que me quería. ¿Por qué no lo haria?,― Necesitaba dejar salir su enfado, atravesó la habitación como un rayo y dedio un puñetazo al saco con su puño izquierdo.― ¿Por qué?, ¿Qué diablos tenía yo de malo para que ella no pudiera hacer esa pequeña cosa?.― El sacode golpear se sacudió ante otra descarga de sentimientos. ― ¿Y piensa que voy a perdonarla?,―golpe― ¿Solo por que ella lo quiera?,―golpe― ¿Por qué Michelle lo quiera?―golpe― No―golpe― No tengo que hacerlo ―golpe― No lo haré ―golpe― No lo haré ―golpe― No pueden obligarme ―golpe― Ya soyadulta ―golpe― Si Michelle quiere vivir con ella y pretender que todo esperfecto, bien.No me importa ―golpe― Ella no sabe lo que pasó cuando se marchó. ― Sus nudillos dolían por los repetidos puñetazos al saco, Tiffany sedejó caer al suelo sobre la colchoneta y subió sus rodillas hasta su pechocogiéndoselas fuertemente con sus brazos mientras veía a Jessica acercarse,la terapeuta ahora sentada a tan solo unos pies de la colchoneta. ― No lo sabe,― repitió. La lucha fue lentamente apaciguándose en el cuerpo deTiffany y con ella el tono de sus palabras. ― Ella ya no estaba allí para protegerme de él. Eso me dejó solo con mi madre y ella no levantó un solodedo para ayudarme, así que ¿Por qué debería hacer yo algo para ayudarla?.No me importa dejar que piense por el resto de sus días que su hija la odia.― ―Lo opuesto al amor no es el odio, es la indiferencia,― dijo Jessica.― Ella es tu madre, Tiffany. Ella era la que se suponía que debía quererte yprotegerte y lo que sientes es el dolor de no haber tenido eso.Ya hemos hablado de esto antes.― ―Sí, muchas veces, Doc. Lo se,― dijo Tiffany.―Pero una cosa es no verla,no saber dónde está o no saber qué ha sido de ella y,otra muy distinta saberque está viviendo con Michelle y cuidando la familia que nunca tuvimos.― Haciendo su cabeza hacia atrás, Tiffany tomó aire profundamente― Es como si el hecho de que me marchara hubiera servido para que las cosas les fueran mejor.Al cabrón le dio un ataque al corazón, Michelle volvió a casa, yentonces mi madre decide que ya es hora de dejar de ser una borracha.―Sacudiendo su cabeza cerró los ojos fuertemente e inhalo.― Cuando la necesitaba para que fuera mi madre, no pudo hacerlo. Ahora que quiere serlo, yo no la necesito…o no quiero.― ―¿Y qué hay del enfado contra tu hermana?,―preguntó Jessica haciendo que Tiffany irguiera la cabeza. ―¿Enfado?. ¿Con Michelle?. De ningún modo, Doc. ¿No estuviste escuchado?.Odio a mi madre, no a mi hermana.― Estirando sus rodillas, Tiffany cruzó losbrazos sobre su pecho, usando la pared para apoyar su espalda. ―No he dicho odio,― dijo Jessica― he dicho enfado. Es obvio que estásenfadada con Michelle.― ―¿Y por qué debería estar enfadad con la hermana que llevo más de unadécada intentando encontrar?,― dijo Tiffany levantándose y poniendo algode distancia entre la terapeuta y ella. ― ¿Sabes cuantas veces pensé queestaría muerta?.Todo éste tiempo tan solo ha estado a una llamada local dedistancia, viviendo con nuestra madre.―Plantándose detrás del reclinable, Tiffany apretó el respaldo de piel.― Todo este tiempo ha estado viviendo lavida que debíamos haber tenido. Tiene un buen trabajo, dos niños preciososque están sanos y un lugar en el que vivir. Yo soy la que cada día tiene queesforzarse en pasar el día sin caer al suelo medio borracha, la que solíaquitarse la ropa para ganar dinero,―bufó y gesticuló ante Jessica-―Diablos, yo soy la que necesita ver a una terapeuta porque está bien jodida. ¿Y yo?.Yo voy y elijo a la única terapeuta que no puede hablar conmigo sobre lascosas que más necesito.― Sacudió su cabeza.― ¿Podría hacer mi vida un poco más complicada?.― ―Tiffany, sabías que si hacíamos esto, no podríamos hablara sobre Taeyeon,―dijo Jessica levantándose de la colchoneta y acercándose al reclinable. ―Pero yo no sabía lo que sentiría por ella,― dijo Tiffany.― Entonces yo no sabía que nosotras…― al darse cuenta de lo que iba a decir, puso cara desorpresa,entonces se figuró que la terapeuta ya se lo había imaginado porella misma.― No sabía que acabaría amandola,― dijo tranquilamenteviendo el dolor interior en la mirada de la terapeuta. Cuando Jessica habló, fue en un tono cuidadoso sin ningún intento de reflejarsus propios sentimientos. ―Entonces tú y Taeyeon….¿son amantes?.― ―Si,― dijo Tiffany encontrándose a sí misma incapaz de aguantarle lamirada a la ex amante de Taeyeon. Hubo una larga pausa antes de que Jessica hablara.―Nuestro tiempo casi ha terminado,―dijo a pesar de faltar alrededor de quince minutos. ―Doc,― comenzó Tiffany. ―Asegúrate de continuar con tus reuniones y de escribir en tu diario,―dijo Jessica.― Te veré el viernes.― ―Espera,―Tiffany se acercó y agarró el hombro de Jessica.― Estás triste,―juzgó correctamente. ―Si quieres explorar una relación con alguien no es mi problema,― dijoJessica.― Por favor, Tiffany, tengo papeleo que hacer antes de que llegue misiguiente paciente.― ―Creo que dijiste que no se permitían gilipolleces en ésa oficina, Doc,― dijoTiffany retirando su mano.― Tienes razón en lo de que necesito saber porqué estoy enfadada con Michelle. No me había dado cuenta de que lo estabahasta que tú me lo señalaste. Tal vez por eso es por lo que te necesitotanto, para ayudarme a ver lo que es obvio cuando yo misma no puedo.― Poniendo sus dedos alrededor de la manivela de la puerta, Tiffany hizo unapausa y miró a Jessica. ― Así que déjame decirte lo que veo ahora, Doc.Veo a alguien que todavía siente algo por Taeyeon. Puedes esconderte detrás detodas esas guías éticas todo lo que quieras,pero esto es algo de lo que vamos a tener que hablar. ―Abrió la puerta.― Nos vemos el viernes ¿verdad?,―esperó a que Jessica asintiera para cerrar la puerta, lasemociones arremolinándose como siempre ocurría después de una intensasesión. ¡OMO! (⊙.⊙(☉̃ₒ☉)⊙.⊙)