Capítulo Treinta y Nueve (1/1)
La zona de voleibol les sirvió a la docena de mujeres más o menos, paraplantar sus tiendas de campaña.Desgraciadamente estaban tan lejos del fuego, que ver lo que estaban haciendo era un problema y Tiffany tuvo queaguantar una linterna mientras Taeyeon se peleaba con la maldita tienda.Las otras tuvieron el mismo problema, así que cuando Taeyeon terminó de montarla tienda, Tiffany fue a ayudar con la linterna a las demás chicas hasta quelas montaran todas. Al final había siete tiendas formando un círculo.Ayudó a Taeyeon a desplegar el saco de dormir sobre el suelo de la tiendaantes de ir a la casa para utilizar el baño. Le llevó más tiempo del que pensaba ya que alparecer todas habían tenido la misma idea. Por supuesto, toda aquellacantidad de cerveza que habían consumido, garantizaba que el baño deHyori estaría ocupado la mayor parte de la noche si, en lugar de eso, lasmujeres de las tiendas no decidían visitar los arbustos. Después de quitarse las zapatillas, Tiffany se arrastró dentro de la tienda.Estaba oscuro, pero Tiffany podía ver por dónde moverse, localizando lacremallera y abriendo el saco de dormir. Rápidamente se quitó sus vaquerosy metió las manos bajo su camiseta para quitarse el sujetador y hacer coneste y los vaqueros, una bola a modo de almohada. Se debatió entrequedarse sin nada arriba, pero decidió que no, no sintiéndose tan cómodacomo en casa, por no mencionar que estaba compartiendo el saco de dormircon Taeyeon. Frotándose las manos contra los desnudos muslos, Tiffany se preguntó sipodría volverse a colocar sus vaqueros, pero el sonido de la puerta siendoabierta por la cremallera finalizó sus pensamientos. ―¿Taeyeon?.― ―Sí, ¿en qué lado estás?.― ―El derecho….a menos que lo quieras tú.― ―No, el lado izquierdo está bien para mí. Probablemente sea mejor que tequedes en el lado de la cremallera en caso de que necesites levantarte parair al baño. Tú has bebido más que yo.― ―Síp, estoy segura de que tendré que salir al menos una vez durante lanoche.―Tiffany sintió cómo el saco de dormir se abría y acurrucó los pieshasta que Taeyeon se arrastrara hacia dentro del caliente y cómodo saco defranela y le volviera a cubrir su cuerpo. ―¿Tienes suficiente espacio?,― preguntó Taeyeon. Tiffany, que estaba pegada tan al canto del saco de dormir que podía sentirel frío de la cremallera, asintió con la cabeza antes de acordarse de que nola podía ver en la oscuridad. ―Síp. ¿Y tú?.― ―Más que suficiente. Puedes acercarte si quieres, hay espacio.― ―No quiero aplastarte,― dijo Tiffany. ―No lo harás, y si lo hicieras no sería un problema,― Taeyeon dio un largobostezo.―Vamos, colócate bien y así estarás más cómoda y podremosdormir las dos.― Reticente, Tiffany se separó de la cremallera, asumiendo una posición fetalsin mirar a Taeyeon, pero muy consciente del calor que despedía el cuerpo quese encontraba a unas pulgadas de ella.Era una sensación extraña,no habiendo dormido con nadie desde que era una niña pero al mismo tiemposentía la sensación de seguridad teniendo a Taeyeon cerca de ella,ya que no había cerrojo para cerrar la puerta de la tienda. No era que Tiffany no sefiara de las mujeres instaladas en sus propias tiendas, pero el miedoinculcado estaba todavía allí. ―¿Mejor?,―preguntó Taeyeon en voz baja. ―Sí. ¿Estás segura de que no te estoy agobiando?.― ―No, para nada. Todavía hay más espacio si lo necesitas.― ―No, estoy bien,―dijo Tiffany ajustando su improvisada almohada.―Buenas noches Taeyeon.― ―Buenas noches, carino,―contestó la escritora acercándose en laoscuridad para apretar el hombro de Tiffany. Su intento por dormir fue interrumpido muy pronto cuando un claro gemidosurcó el aire seguido por las risitas de las otras tiendas. ―Suena como si alguien lo estuviera pasando bien,―dijo Tiffany sonriendo en la oscuridad. ―Mmmm,―contestó la adormilada Taeyeon.― Espero que se estén quietas.― ―Pues no lo creo,―dijo Tiffany después de un gemido más fuerte que cortóla noche.― ¿Quién crees que es?.― ―No lo sé.No estaba prestando atención a quién estaba en las tiendas dealrededor nuestra.―Esta vez la mujer hizo algo mezclado entre grito ysollozo, y otra voz susurró…―Parece que es la tienda de Yuri.― ―¿Tú crees?,―Tiffany rodó hasta que quedó frente a Taeyeon, entonces sealzó sobre un codo.Escuchó otra vez.― Puede. Suena demasiado profundo para ser ella.― ~ Oh, Yuri, siiii ~ ―Me parece que tienes razón,―dijo.― ¿Con quién crees que está?. No la hevisto con nadie esta noche.― ―Probablemente con Dara. He oído que es algo….vocal cuando está asi,―dijo Taeyeon. ―Hey Kwon,- una voz desde otra tienda grito,― bajad la voz. Algunas denosotras queremos dormir. ―Sí, no quiero tener que hacer algo con mis propias manos aqui,―gritó alguien provocando más risitas desde las otras tiendas. ―Yo creía que hacías algo con tus propias manos cada noche,―esta vez reconocieron la voz de Jessica. ―Jódete tú y al caballo que montas, Jung,― respondió la voz de formajuguetona. ―¿Es eso una oferta o un insulto?.― ―Como quieras tomártelo, Jessica. Mi tienda es suficientemente grande.― ―No vamos a poder dormir.― se quejó Taeyeon. ―Bueno, por lo menos alguien se está divirtiendo,―dijo Tiffany volviendo a acostarse. ―Solo deseo que lo hagan en silencio.― ―O plantar su tienda más lejos.― ―Creo que podrían estar acampadas al otro lado de la casa y aún asípodríamos escucharlas,―dijo Taeyeon antes de dar otro gran bostezo.―Debería haber traído tapones para los oídos.― ―Bueno, tienen que dejarlo en algún momento ¿no?.― La escritora se rió.―Cariño estás hablando de lesbianas.Son como el anuncio del conejito:y duran, y duran, y duran…― ―Oh, maravilloso,―dijo Tiffany sarcásticamente golpeando su“almohada”.― Supongo que debería estar agradecida de que no tengas noviao no conseguiría dormir en casa.― Taeyeon rió. ―De hecho soy bastante silenciosa,―de detuvo cuando otra serie de gemidos surcó el aire.― Definitivamente, Dara.― Tiffany sacudió su cabeza y cerró los ojos, intentando con todas sus fuerzano pensar en las imágenes que los sonidos traían a su mente. *** Tiffany se despertó inmediatamente por el contacto.Le tomó unos segundosrecordar dónde estaba y quién dormía junto a ella en la oscuridad, o mejordicho, quién dormía contra ella. El brazo de Taeyeon la envolvía protectóramente el estómago. Había sido ese contacto el que la había despertado. Era medianoche, los únicos sonidos que se oían eran losronquidos de las tiendas de alrededor y el ocasional crepitar de la hoguera. Dándose cuenta de que Taeyeon sonaba dormida, Tiffany se debatía en quitarel cálido brazo que se apretaba contra ella, sin querer despertar a sucompañera de piso.Permaneció así acostada durante varios minutos,escuchando la profunda respiración al lado de ella, lo suficientemente cercacomo para sentir el cálido aliento sobre su nuca. Cuando sintió la comodidadde los ocasionales abrazos de Taeyeon, se encontró a sí misma sintiendo lamisma comodidad en un inconsciente abrazo.Relajada siendo sostenida, se volvió a quedar durmiendo. Taeyeon parpadeó y miró a su alrededor, el sol de la mañana iluminando elinterior de la amarilla tienda.Para su sorpresase encontró enroscada alrededor de Tiffany. “Debía habérmelo imaginado”, pensó“siempre me enrosco” . Pero se sentía demasiado bien como para apartarse. Inhaló elaroma del champú de Tiffany y tuvo que aguantarse las ganas de tocar elsuave pelo rubio.“¿A quién estoy engañando? “alzándose un poco para mirar la durmiente silueta, Taeyeon se admitió a sí misma que deliberadamente habíaobviado el impulso de enroscarse con Tiffany por ésta razón.Era demasiadoagradable sostener a la joven mujer entre sus brazos, sentir la suavecalidez contra ella. Taeyeon se quedó acostada así durante varios minutos,únicamente disfrutando la sensación. Cuando escuchó los ruidos de las otrasdespertándose en las tiendas de alrededor, reticentemente se movió haciasu lado del saco de dormir. Por mucho que le agradase el abrazo, sabía quedebía volver a su sitio para cuando Tiffany despertase.“Probablemente pensaría que intentaba aprovecharme de ella”.Hubo un pequeño movimientoen la tienda. ―Taeyeon, ¿estás despierta?.― ―Buenos días Sica,― dijo en voz baja. ― Tiffany está todavía durmiendo.― ―Hyori tiene café preparado.― ―Muy bien, saldré en un minuto.―Ahora tenía que enfrentarse con elproblema de salir del saco de dormir sin despertar a Tiffany, quien estabaen el lado de la cremallera. Taeyeon intentó alcanzarla.―¿Hmmm?.― ―Shh, soy yo,―dijo moviendo su cuerpo fuera del saco de dormir.― Vuelve a dormirte, es temprano.― ―¿Qué hora es?,―murmuró Tiffany rodando sobre su espalda y entornandolos ojos. ―Probablemente alrededor de las siete,―encontró su reloj dentro de sus tenis.― Son las siete y veinte. Voy adentro a por una taza de café.¿Quieres que te traiga una?.― ―No, yo me levantaré. Además, tengo que usar el bano.―Tiffany se sentó mostrándole a Taeyeon algo que no sabía la noche pasada cuando los desnudosmuslos fueron revelados.Fue solo entonces cuando la escritora se diocuenta de que los pantalones los había utilizado como almohada.“Oh, gracias Dios, que no sabía nada de esto anoche”,-pensó Taeyeon dándosecuenta también de los dos puntos gemelos que presionaban contra lacamiseta de Tiffany. ―Saldré y así podrás vestirte,― dijo, arrastrándose por la tienda ylevantando la cremallera. ―Estaré allí en unos minutos.―Escuchó cuando puso un pie en la húmedahierba y parpadeó con la luz brillante del sol. ―Ok.― Taeyeon se puso sus deportivos y se dirigió hacia la casa. Hyori, Seohyun, Jessica y otras, estaban en la cocina cuando Taeyeon llegó. ―Buenos dias,―dijo, cogiendo dos tazas vacías de la alacena y caminandohacia la jarra de café.Acababa de llenar las dos tazas cuando Tiffany entró,su pelo revuelto de dormir. ―Oh, gracias,―dijo Tiffany mientras cogía la taza con la mano. ―Pensé que podríamos parar a desayunar de camino a casa,― dijoapoyándose en la encimera e ignorando la caja de donuts. Hay un bonito ylimpio bistro tan solo a unos minutos de aquí. ―Suena bien,―dijo la rubia dejando su café y dirigiéndose hacia el bañocuando Yuri salía de él. ―Hay donuts ahi,― dijo Jessica. ―No me apetece nada dulce,―dijo.― Además, huevos benedictine suenagenial ahora mismo.― ―¿Qué es esto?,―dijo Hyori.― ¿Se van tan temprano?. Pensé quetodo el mundo se quedaría un poco más.― ―Tengo cosas que hacer hoy,― dijo Taeyeon disculpándose, totalmente segurade que se le notaba la mentira en la cara. A no ser que escribiera, no habíanada más que pudiera hacer hoy.― Además, Tiffany nunca ha desayunado en Ruby´s. Y estoy segura de que le encantará.― ―Oh, sí, solas las dos para disfrutar la una de la otra,― bromeó Yuri ―Comportate,―dijo Taeyeon. Ansiamos un buen desayuno después de habersido mantenidas despiertas por ti y por Dara media noche. ―Hey, no es culpa mía que tú no hicieras nada anoche,― dijo la policía conuna sonrisa satisfecha mientras se volvía a llenar la taza de café eintercambiaba una sonrisa con Dara.― Así que, ¿cómo va el libro?.― ―El final está a la vista, pero estoy intentando finalizar las últimascincuenta paginas,―dijo Taeyeon.― Sabes lo difícil que es para mí entrelazarlas cosas.― ―Sí, por eso es por lo que tus tres libros tienen más de cien paginas,― dijoHyori.― Oh, pero esas escenas de amor son suficientes para hacermesentar sobre un bloque de hielo. Tendrás al menos una , ¿no?.― ―¿No las tengo siempre?,- contestó Taeyeon, llevándose la taza a los labios ysaboreando el fuerte liquido.― Es una forma de mantener a los personajes juntos.― Se dio cuenta de que Tiffany salía del baño y se preguntó a símisma por qué la vida no era tan fácil como las historias de ficción.¿Por quése encontraba lamentándose por lo que no podía tener y al mismo tiempoverse incapaz de darse la vuelta o detener su corazón de sentirse cada vezmás atraída por la preciosa mujer que compartía su casa?.― Tengo que desmontar la tienda. Volveré en unos minutos.― Dejando su taza sobre laencimera, Taeyeon apretó el brazo de Jessica cuando pasó por delante de ella ysalió al aire libre de la mañana.Estaba a punto de plegar el nailon de la tienda cuando Tiffany se acercó. ―¿Quieres un poco de ayuda?.― ―No,- dijo.- Casi he terminado.― Tiffany se arrodilló en el suelo y puso su mano sobre la bolsa de la tienda,previniendo el intento de Taeyeon de quitarla de ahí. ―Hey,―la palabra pronunciada tan suavemente hizo que unos ojos claros sealzaran consternados.― ¿Estás bien?.― Tomando una profunda inhalación asintió con la cabeza.―Estoy bien. Tan solo estaré cansada o algo así.― ―¿Estás segura?. Parece que algo te incomoda.―Taeyeon se preguntó cuándo Tiffany había aprendido a leerla tan bien, yesperaba que su cara no revelara su secreto. ―Estoy bien, de verdad. Te diré qué, ¿por qué no llevas el saco de dormir aljeep?, yo estaré allí en unos minutos y luego podemos ir a desayunar.― ―Si no te sientes bien podemos solamente ir directamente a casa y tomar algoalli,― ofreció Tiffany. ―No. Realmente creo que te encantará Ruby´s y no tomamos éste caminotan a menudo.― Un pensamiento cruzó por su cabeza.― A menos que no quieras ir.― ―Oh, quiero ir. Si es un sitio donde sirven comida real y a ti te gusta,entonces quiero ir. Porque sirven comida real ¿no?. No esos brotes de soja yhierba que te gusta y con lo que pretendes convertirte en un conejo.― ―Comida real, lo prometo,―dijo con una sonrisa.― Estoy segura que puedes pedir un plato extra de grasa si lo deseas.― ―Graciosa. Vamos, estoy hambrienta y ya le he dicho adios a todo elmundo.― Tiffany le cogió la tienda y la metió el la bolsa de nailonestropeando todo el trabajo que Taeyeon había gastado plegándola. Sopesandola urgencia de volver a sacarla y plegarla correctamente, se quedó de pie ysiguió a Tiffany hasta el coche, agradecida de librarse de los ojos de susamigas. Taeyeon entendió por qué sus amigas se metían tanto con ella sobreTiffany, porque si la forzaban a admitirlo, sus comentarios jocosos eindirectas la hubieran llevado a casa. Qué duro había sido la pasada nocheestar acostada allí y tratar de dormir con Tiffany a su lado, especialmentecon los sonidos vocales viniendo de la tienda de Yuri. Taeyeon estabaagradecida de que hubiera sido solo una noche y no toda una semana. Dosnoches iguales y no estaba segura de que hubiera podido resistir latentación. CONTINUARA...