Capítulo Veintiséis (1/1)
—¿Oh, qué es ese horrible ruido?— Tiffany gritó entrando al apartamento.La música venía del dormitorio de Taeyeon y como la stripper ya la habíaescuchado en otros bares, la reconoció como una de las canciones de losCarpenters.* Encontrando la puerta de Taeyeon abierta, Tiffany dioligeramente un golpe en la puerta y dio un paso adentro.—¿Por qué estas escuchando esa música tan deprimente?— —No es deprimente, me sirve de inspiración— la escritora defendiómientras cerraba la grabadora. —Seguro, si estás pensando en matarte— Tiffany caminó hacia el pequeñoarchivador y se sentó encima de él. —¿Cómo vas?— —Hola también a ti, y voy bien— Taeyeon señaló el monitor. —Creo que llevohechas como quince páginas. Ha sido un día muy productivo— —Bien por ti— —¿Qué es eso? ¿Estás surtiendo tu suministro?— —Sí bueno ...—Tiffany colocó la botella de whisky en el piso, fuera de lavista de Taeyeon. —Sí—Taeyeon dejó el tema de lado.—¿Y cómo estuvo tu día? Luces como sihubieras estado jugando en un montón de suciedad. Asegúrate de poner aremojar en detergente tus calcetas para remover esas manchas antes demeterlas en mi lavadora— —Eres la única persona que conozco que se preocupa por mantener sulavadora limpia— Mirando a su compañera, Tiffany notó los ojos hinchadosde Taeyeon. —¿No has tomado ninguna siesta?— —No tuve tiempo. Esas ideas que me diste ayer eran justo lo que necesitabapara juntar a Bobbi y Julie— Taeyeon se desperezó en su asiento, comenzandoa rodar su cabeza de un lado para otro hasta que escuchó un satisfactoriocrujido. —Estoy casi lista para hacer que ellas tengan su primer beso— —Oh sí, metámoslas en la cama lo más pronto posible— Tiffany dijo enbroma. —Creo que necesitas un descanso. Te diré que, haré la cena estanoche— —¿Sabes cómo cocinar?— —Púdrete— Tiffany contestó, saltando fuera del archivo y tomando subotella de su escondite. —Venga, necesitas apartarte de esta músicadeprimente— Mientras bajaban las escaleras, Taeyeon continuó defendiendo sus gustosmusicales. —Los Carpenters no son deprimentes. Y la música melancólica esperfecta para la escena en la que estoy trabajando— —Espero que no sea una escena de amor— Tiffany dijo sarcásticamentemientras entraba a la cocina. —¿Qué te apetece? No conozco nada que separezca a una comida verdadera— Abrió el refrigerador y recorrió con lamirada el contenido de cada estante. Oh, no sabía que tenías escondidasaceitunas claros aquí dentro, Tiffany pensó para sus adentros, haciendo unanota mental en bajar más tarde y tomar unas cuantas.—¿Qué es esta cosa que se parece a una hamburguesa?— —Es una hamburguesa vegetariana— —¿Cómo las cocinas? ¿Igual que las normales?— —Así es. Le agrego algo de queso y cebollas fritas para condimentar— —Suena bien. Tengo un pedazo de bistec por aquí en alguna parte…—Tiffany movió de un lado para otro jarras de brebajes no identificables pero sucarne no se encontraba por ninguna parte.—¿Dónde esta?— —Lo aparté de mis sobrantes de rigatoni*. Mira en el estante más bajo en laparte trasera— —¿Por supuesto, por qué no lo vi antes?— Tiffany dijo sarcásticamente,moviendo las canastas de moras fuera de su camino y alcanzando el bistec.—¿Tienes cebollas y queso?— —El queso está en el compartimiento de los lácteos en la puerta y lascebollas están en la gaveta más baja— Tiffany encontró los ingredientes y los colocó en el mueble mostrador.Abriendo varias gavetas hasta encontrar los cuchillos de corte. Taeyeon sehabía enfrascado en el periódico, dejando a la rubia con sus propiospensamientos.Como había hecho muchas veces durante el día,la mente de Tiffany se remontó al pasado. No debería doler tanto. Tomando el cuchillo,comenzó a cortar en rodajas la cebolla.Sé lo que quiere Jessica.Quiere que rompa a llorar y le diga lo que él hizo como si eso hiciera alguna diferencia.La fuerza del cuchillo a través de la cebolla aumentaba y Tiffany prontosintió algunas lágrimas que se asomaban por sus ojos. De espaldas a Taeyeon y sus dedos cubiertos con jugo de cebolla,dejó caer las lágrimas, sabiendo que sería peor si intentaba restregarse los ojos.Apuesto que esto la haríafeliz, verme llorar de esta manera. Inhalando por la nariz y restregándoselas mejillas en contra de las mangas superiores de su blusa, Tiffany apartóel cuchillo e introdujo las rebanadas de cebolla en la sartén.Te extraño Michelle. En verdad necesito un abrazo. Un sollozo pequeño se libró de suslabios, ya no podía culpar a las cebollas por las lágrimas. —¿Estás bien?—Taeyeon preguntó desde la mesa. Tiffany sorbió por la nariz y aminoró la temperatura del quemador.—Uh sí, esta fuerte la cebolla, supongo— Todo lo demás podía esperar algunos minutos. —Voy afuera a fumar—Agachando la cabeza y apartando la vistade Taeyeon, Tiffany rápidamente se abrió paso hacia la cubierta. La luna estaba todavía debajo del límite de la línea de los árboles, lanzandomuy poca luz en la cubierta. Agarrando el barandal con ambas manos,Tiffany miró la oscuridad, incapaz de detener las lágrimas que caían. Elcoraje que fácilmente venía a ella no podía contra las fuertes emociones,el dolor. Los recuerdos de ser una niña solitaria sin nadie a quien recurrir serehusaban a irse y Tiffany sintió volver a esa época dolorosa.No escuchó la puerta corrediza abrirse permitiéndole a Taeyeon salir a la cubierta. Tiffany brincó al sentir una cariñosa mano sobre su espalda. —Hey— Taeyeon habló bajo.—Ven aquí— Antes de que pudiese reaccionar,Tiffany se encontró siendo sujetada dentro de un abrazo cariñoso de Taeyeon. —Yo ...— —Shh, está bien— la escritora dijo.Tiffany sintió el abrazo aún más fuerte,su cabeza presionada sobre el hombro de Taeyeon.—De vez en cuando todos necesitamos sacar lo que traemos dentro— —Yo n-no puedo detener esto— Tiffany sorbió su nariz, torpemente dejandoa sus brazos rodear la espalada de Taeyeon.—E-es...Es que duele tanto— Incapaz de detenerse, se abrazó más profundo en los brazos de Taeyeon,sintiendo el calor del cuerpo de Taeyeon a través de la blusa delgada dealgodón.Las lágrimas cayeron libremente por primera vez en muchos años yTiffany se encontró indefensa para detenerlas.Igual que cuando buscaba reconfortarse en los brazos de su hermana, de niña, Tiffany ahora apretaba más su agarre alrededor de la espalda de Taeyeonmientras los sollozos rompían su cuerpo. Mientras sus lágrimas mojaban la blusa de Taeyeon, sintióuna mano frotando amablemente de arriba abajo por su espalda.—Lo siento— —No lo sientas—Tiffany sintió el abrazo de Taeyeon hacerse más fuerte.—Ya te dije, algunas veces todos tenemos que sacar lo que traemos— Las manos que estaban frotando su espalda y su pelo se detuvieron. —¿Te parece bien que entremos?— Taeyeon preguntó. Tiffany asintió con la cabeza y se dejóconducir a través de la cocina y se fueron al sofá donde Taeyeon insistió ensentarse junto a ella. —L-lo siento— Tiffany dijo, limpiando su cara con su manga.—Creí quehabían sido las cebollas pero ...—Miraba para todos lados menos haciaTaeyeon, avergonzada por el llanto.—Será mejor que regrese a hacer la cena—Tiffany intentó levantarse pero fue sentada de nuevo por una firme mano ensu pecho. —La cena puede esperar—Taeyeon insistió. —Tú eres más importante—Mientras hablaba, Taeyeon subió su mano para tomar la barbilla de Tiffany,forzando sus ojos a encontrarse.—Habla conmigo—Tiffany se encontró mirando directamente a los ojos claros de Taeyeon, reflejando en ellos cariño y preocupación. —Venga, Tiffany, habla conmigo—Taeyeon repitió suavemente. —Es sólo que me la paso pensando en el pasado—Tiffany dijo, rompiendo elcontacto con la mirada y enfocando la atención en los cordonesdel zapato de Taeyeon. —Mi papá fue un bastardo—Insegura de qué decir, Taeyeonpermaneció callada, dándole a Tiffany el tiempo que necesitaba para ordenarsus pensamientos. El olor de las cebollas fritas comenzó a filtrarse a travésdel aire. Taeyeon se dio cuenta de eso pero permaneció ahí, rodeando loshombros de Tiffany con un brazo.El timbre del teléfono interrumpió el silencio. —Deja que la máquina conteste— dijo Taeyeon. Tres timbrazos más tardeescuchó el click ya conocido y la grabación de su propia voz. —Habla Taeyeon. No puedo atender el teléfono en este momento, así es quepor favor deje un mensaje— Beep. —Taeyeon, soy Jessica— la voz distorsionada dijo. —Llámame cuando llegues. Seescuchó otro click y de nuevo la habitación se quedó en silencio. —La vi hoy— Tiffany dijo quedamente. —¿Creí que usualmente la veías los Lunes?—Tiffany asintió con la cabeza.—Lo hago pero me he estado sintiendo así todo el día— —Oh, entonces te vio de nuevo hoy?— Tiffany asintió. Taeyeon continuó.—¿Qué dijo?— —Dijo que necesito… sacar todo fuera— Tiffany se encogió de hombros.— Que necesito hablar de lo que sucedió— negó con su cabeza. —¿Cómo se supone que debo de hablar de algo como eso?— Miró a Taeyeon otra vez,encontrándose aun con esa mirada cariñosa en su cara.—Justo como lo estás haciendo ahora— —Fácil para ti decirlo. Siento como si me estuviera partiendo en dos—Tiffany dijo. —Interesante visualización— dijo Taeyeon. —Tal vez te sientes así porque hayalgo muy duro dentro de ti intentando salir fuera. —Ahora tú suenas como la Doc— la rubia dijo, provocando que las dossonrieran brevemente.—Tal vez—admitió con un asentimiento, la sonrisa desapareció de su cara. —Como te dije antes si necesitas hablar, aquí estaré—Tiffany inclinó la cabeza y miró hacia otro lado.—No creo que pueda— —Sé que puedes hacerlo— Taeyeon dijo firmemente. —Eres fuerte. Puedesmanejarlo— —¿Fuerte?— Tiffany contestó con un bufido. —No lo creo— —¿Cómo puedes decir eso?—Taeyeon cambió de posición y esperó a queTiffany la mirara antes de continuar.—¿Alguna vez te sentaste y te pusiste a pensar en eso, seriamente?No conozco a muchas personas que hayansobrevivido a lo que tú viviste.Después de todas las cosas horribles que tufamilia te hizo, todavía fuiste capaz de huir y mantenerte por ti mismadurante todos estos años—Taeyeon negó con la cabeza.—A los quince yo estaba preocupada por aprobar Biología y deno tener muchos granos en lacara. No creo que pudiera haber logrado vivir en las calles por mí misma—Taeyeon hizo una pausa, escogiendo sus palabras cuidadosamente. —Especialmente si hubiera sido violada—La palabra causó una reaccióninmediata.Tiffany se puso rígida y cruzó sus brazos delante de su pecho.Sus ojos cobraron una apariencia lejana. Las cebollas quemadas no podíanseguir siendo ignoradas. —Ahora regreso—Taeyeon dijo en lo que se ponía de pie. Fue a la cocina y apagó el quemador, decidiendo que la sartén podía serlavado más tarde. Cuando regresó a la sala de estar, encontró a Tiffany en lamisma posición, perdida en un pensamiento profundo.—Hey— Tiffany la miró, sus ojos claros rojizos por el llanto. Taeyeon reprimió el deseode coger a Tiffany y rodearla en un abrazo, en lugar de eso volvió a sentarseal lado de la mujer emocionalmente lastimada. Para su sorpresa, Tiffany tomó su muñeca, colocando su manode vuelta a su anterior posición, alrededor del cuello de la rubia mujer. Aceptando la invitación, Taeyeon se acercó más a ella y Tiffany recostó su cabeza en su hombro, sus cuerpostocándose. —¿Quieres hablar o sólo quieres estar sentada aquí por un rato? — Preguntó suavemente, dejando a su pulgar moverse a través de la curvadel hombro de Tiffany. —¿Tuviste una bicicleta cuándo eras niña?— —Um … sí— Taeyeon contestó, recordando la costumbre de Tiffany de cambiarde tema sin previo aviso. Era color púrpura con un asiento blanco floreado yuna canastilla en el frente— —Yo tuve una bicicleta también. Era de Michelle antes de que me la diera a mí—Tiffany continúo dejando descansar su cabeza sobre el hombro de Taeyeon,cosa que las tenía sorprendidas a ambas.—Era una bicicleta para niño pero eso no nos importaba. Era una bicicleta. Ella la ganó, sabes— —¿Michelle?— —Yeah, hubo un concurso en la escuela y ellos le dieron una bicicleta alganador. Ella compró una más grande en una venta de garage con algo dedinero que había ahorrado. Michelle era una buena ahorradora, no como yo— —¿No es una de tus cualidades, hmm?— —Nunca tuve dinero para ahorrar pero aun cuando conseguía tener algo, melo gastaba de inmediato— —Yo siempre he sido ahorradora— Taeyeon dijo. —Papá me hacía guardar en elbanco la tercera parte de mi dinero de cada semana. Para cuando me graduéde la escuela secundaria tenía el suficiente dinero para pagar mi propiocoche— —Después de que Michelle comprara su bicicleta de diez velocidades en la ventade objetos usados, salimos a montar nuestras bicicletas por todas partes.Por supuesto eso fue antes de que el borracho bastardo las atropellara consu maldito coche. Nos tomó casi un año de recoger botellas antes de quepudiéramos comprar unas nuevas— Tiffany se inclinó hacia adelante,apoyando sus codos sobre sus rodillas y frotando sus manos. Cuando lossegundos pasaban sin que Tiffany dijera alguna palabra, Taeyeon se preguntó sieste sería el final de la conversación por esta noche pero finalmente sucompañera comenzó a hablar otra vez. —Me encantaba tener una bicicleta— Tiffany dijo. —Me daba libertad. Cuando estaba fuera paseando, nadie podíatocarme— Tiffany parpadeó varias veces. —Él no podía tocarme— agregó envoz baja. —Él no puede tocarte aquí tampoco—Taeyeon dijo suavemente, esperando alentar a Tiffany a continuar hablando. —Por todo lo que sé, el bastardo podría estar muerto. Deseo que lo esté—Tiffany se incorporó y miró a Taeyeon.—En verdad necesito una bebida y algo de humo— —¿Cigarrillos o algo más?— —¿Acaso importa?— —Depende, si quieres seguir hablando o no. Si quieres un cigarrillo, podemossalir a la cubierta. Si quieres lo otro, tendrás que subir a tu habitación y yono quiero estar oliendo esa cosa— Taeyeon esperaba que no escogiera la opciónequivocada. Parecía que Tiffany estaba realmente accesible y Taeyeonciertamente no quería hacer nada para impedir eso, pero al mismo tiempo noquería alentar a que se drogara. —Supongo que un cigarrillo entonces—Tiffany dijo, levantándose.—Pero está haciendo frío allí afuera con el viento y todo eso. ¿Podemos subir a mi habitación? Tengo esa silla anaranjada donde te puedes sentar, si quieres— Taeyeon vaciló, sabía que tenía la marihuana a la mano y estaba segura queTiffany no se mantendría alejada de eso mucho tiempo en el estado de ánimoque se encontraba.—Te diré que haremos. ¿Sabes jugar Rummy?— —Claro, Michelle y yo solíamos jugarlo. Siempre le pateaba el trasero— —Tu encárgate de despejar tu habitación que parece un campo minado y yotraeré las cartas— —Hecho— CONTINUARA.... (•◡•) /