Capítulo Veinticinco (1/1)
Hoy toca terapia y doble actualización ✍(◔◡◔) *** —¿Señorita Hwang? La Señorita Jung le verá ahora, — la secretaria deJessica dijo al colgar el teléfono. Tiffany asintió con la cabeza y entró a laoficina de la terapeuta. —Buenas tardes, Tiffany. No esperaba verte otra vez esta semana— Jessicatomó asiento en el sofá mientras Tiffany se sentó en el reclinable. —Sí bueno, no lo sé— Tiffany miraba a todas partes excepto a Jessica. Laincomodidad que sentía cuando estaba en esa habitación ahora era másfuerte. —Solo pensé que ya que tenías una hora disponible yo....... no megustó la meditación del hoy— —¿Y qué fue lo que no te gustó?— Jessica se contrarió. —El tema de hoy essobre ver de quien es la culpa, es decir sobre el abusador y no sobre la niñaafectada— —Es estúpido. Por supuesto que toda la culpa es de él— Tiffany se movió ensu asiento, finalmente encontrándose con los ojos de Jessica. —Él es elbastardo que no podía mantener sus manos lejos de sus niñas— Sus dedosfueron a un pedazo de hilo que colgaba del reclinable y comenzó a tirarfuertemente de él mientras apartaba la vista de la terapeuta. Esperó poruna respuesta pero Jessica simplemente continuaba mirándola. —¿No vas adecir algo? —¿Qué quieres que diga, Tiffany?— —No lo sé, algo— —Bien. ¿Qué es lo que puedes decirme acerca de ese tema que te tiene tanirritada el día de hoy?— —No quiero hablar de eso. Es estúpido— —Tus sentimientos no son estúpidos— Jessica dijo amablemente. —Puedenser difíciles de entender. Pueden incluso ser demasiado dolorosos como parapoder manejarlos pero no son estúpidos— —Fácil para ti decirlo, Doc— Tiffany dijo con un bufido. —Tú no viviste conese bastardo— Cambio de posición encogiendo sus rodillas apoyando subarbilla sobre ellas envolviéndolas con sus brazos fuertemente, Tiffany dejócaer su mirada hacia el suelo. —Tú no tuviste que soportar que arrojara tucena contra la pared sólo por que se había quedado sin cerveza.No tuvisteque aguantar todos los gritos de súplica y todos los golpes— Mientrashablaba, la voz del Tiffany se iba agitando más y su agarre era aun másfuerte. —Tú no tuviste que esconderte debajo de las colchas rezando paraque se muriera. No tuviste que escucharle.…— Sintiendo que se le cerraba lagarganta,Tiffany sacudió su cabeza y apretó con fuerza su mandíbula. —Tienes razón,Tiffany— Jessica dijo. —No estaba allí. No conozco todo elhorror que has sufrido. Sólo puedes decirme como se siente. Prueba usar 'Yo' — —Tú no..— —Usa, 'Yo',Tiffany— —Yo— La estrechez en su garganta la hacia sentir como una prensa quecortaba sus palabras. —Yo… lo odio— Tirando fuertemente del hilo suelto,Tiffany finalmente rompió parte del asiento reclinable. —Por favor, no destruyas mi mobiliario— Jessica dijo, colocando sus pies enel suelo se inclino hacia adelante poniendo sus antebrazos sobre sus muslos.—Si te sientes con ganas de destruir algo, tengo un muñeco para golpear yeliminar todo el estrés— —No me siento destructiva— Tiffany se quejó, cruzo sus brazos paramantener sus dedos lejos de otro pedazo de hilo suelto. —Bien es bueno saberlo. ¿Entonces por qué no me cuentas por que mellamaste a la hora del almuerzo para solicitar una cita? Algo debe estarmolestándote— Tiffany permaneció en silencio por un momento, tratando de encontrar laspalabras para expresar elenfurecimiento creciendo dentro de ella.Finalmente, ella barbulló—¿Por qué me haces leer ese maldito libro? Lo odio— —¿Por qué?— —¡Porque me hace recordar!—Tiffany gritó, empuñando sus manos.—Leí esa maldita cosa antes de ir a trabajar esta mañana y es en lo único que me lahe pasado pensando todo el día— Ella trató de sacar sus cigarrillos. —¿Qué te parece mejor un pedazo de caramelo en lugar de eso?— Jessicaofreció, señalando haciael plato lleno de caramelos al lado de la cafetera. —Necesito un cigarrillo, no un dulce— Tiffany masculló, metiendo de nuevoel paquete a su bolsillo. Levantándose,cruzó el cuarto y tomoun vaso deunicel de la pila al lado de la cafetera. —Sabes, el tirar toda esa mierda porla ventana no requiere tener una gran capacidad mental—Tiffany dijo sobresu hombro mientras preparaba su café. —Me la pase dando vueltas por todoel vestíbulo hablando sola— En lugar de regresar a su asiento, Tiffanycaminó hacia la ventana y se quedó mirando fijamente hacia afuera. —Escuché diferentes estaciones de radio y no conseguía distraerme, sabes—Continuó adelanteen espera de una respuesta. —No lo sé. Solo no podíasacar esas cosas de mi mente. Es … eso simplemente … — Tiffany sacudió sucabeza con frustración. Las palabras que quería decir eran demasiadopeligrosas para poder expresarlas pero nada salió.—Olvídalo— —Lo sabes, no voy a dejarte ir tan fácilmente— Jessica dijo. —Dijiste que tehabía hecho recordar— Tiffany se tensó, dando un gran trago de su caféantes de encontrarse con la mirada de Jessica. —¿Qué te hace recordar?— —Todo— Tiffany redujo rápidamenteel contenido del vaso y lo lanzó albasurero. Miro el asiento reclinable pero en lugar de eso optó por dejar unadistancia entre ella y la terapeuta. Se sentó sobre uno de los cojines,apoyando las muñecas sobre sus rodillas. —¿Te hace recordar cómo te sentiste?— Jessica preguntó amablemente. —Me hace sentir enojo— contestó, decidió enfocar su atención en unapelota colorida de espuma. —¿Qué más?— —Molestia, enojo…¿Qué más quieres que te diga? —El enojo enmascara emociones que tenemos mucho miedo de afrontar—Jessica cambió de posición aun más cercana. —¿Qué estás pensando justoahora?— —Nada— Tiffany contestó rápidamente, sabiendo por la mirada de Jessica queesa respuesta no era aceptable. —Sólo recordaba, eso es todo— —Compártelo conmigo— —Ah, no es una bonita historia, Doc— —Cuéntame— Jessica insistió más firmemente. —Es como una película que se repite una y otra vez en mi mente—Tiffanycomenzó, su mirada fija aun en el piso. —Estoy en mi cama ypuedoescuchar cuando llega a casa y entra en la sala— Tiffany apretó la pelotahasta que sus nudillos estaban blancos antes de soltarla. —Ha de haber sido espantoso para ti, sabiendo lo que iba a ocurrir y serincapaz de impedirlo— Jessica dijo provocando. —Debí hacer algo—Tiffany dijo, aumentando el ritmo de losapretones.—Debí haberme escapado desde antes o haber asegurado la puerta o algo— —Intentaste escapar varias veces si mal no recuerdo. ¿En lo que respecta aasegurar tu puerta, qué piensasque tu padre hubieras hecho si la hubiesesasegurado?— —Yo la aseguré una vez—La mano soltó un golpe sobre el cojín rojo. —Élgolpeo fuertemente la puerta. Y no se pudo cerrar de nuevo— Una sonrisasardónica se asomó en los labios de Tiffany y levantó su cuello para mirar ala terapeuta.—Él me golpeo esa noche, Doc—Encontrando la miradaseria de Jessica, Tiffany desvió la mirada. —Creo que paso sólo un mes o poco más,después de que finalmente me apartara de ese bastardo— Negó con lacabeza. —Nop, no hay mas que coraje ahí, Doc. Soy demasiado insensiblepara sentir cualquier otra cosa— Jessica señaló hacia el cojín rojo. —¿Me permites?— Tiffany a regañadientesasintió con la cabeza y observó a la terapeuta acomodarse en una posiciónmás cómoda. —Tiffany, me gustaría hacer algo por ti, ¿Ok? Primero,descruza tus piernas y ponte cómoda— Tiffany levantó una ceja y estiró sus piernas. —Bien, ahora cierra tus ojos— —¿Tratas de hipnotizarme, Doc? No me voy a poner a cloquear como unagallina— —Sabía que había un gran sentido del humor escondido dentro en algunaparte—Jessica dijo con una sonrisa.—Prometo que no voy a intentar hipnotizarte. Ahora, cierra tus ojos— Tiffany hizo lo que le ordenó.—Bien—escuchó a Jessica decir. —Ahora quiero que pienses en la película que siempre está en tu mente— Inmediatamente se visualizó sobre su camaescuchando el sonido de los fuertes pasos de su padre entrando a la sala ytodo esto llenó sus sentidos.—Piensa cuidadosamente—Jessica continuó, su voz sonaba baja y suave. —Piensa como se siente la temperatura del cuarto, los sonidos que se escuchan alrededor de ti, siente el cuarto alrededor de ti.Quiero que te concentres en los detalles—Las borrosas imágenes ibantomando forma. —lo veo— Tiffany dijo. —Bien. Ahora Tiffany, quiero que te concentres. ¿Cómo luces?— —¿Qué?— —Cierra tus ojos. Así es mejor. Te pregunté cómo luces en tu mente.Descríbete tú misma para mí. Qué estas vistiendo, qué tan alta eres, y estetipo de cosas— —No lo sé— Tiffany dudó, su frente se arrugó ante el pensamiento. —Realmente no me veo, sólo me siento donde se supone que estoy— —Concéntrate más. ¿Cómo es que luces?— —Era pequeña de estatura para mi edad. Realmente no me desarrollé hastaque tuve dieciséis años y para entonces ya había huido de allí así queprobablemente media alrededor de 1.20 m más o menos. — —¿Eras una chica fuerte?— —Fui buena en deportes pero no sobresalí ni nada por el estilo— —Así que tienes unos catorce años de edad— —Sí, supongo que sí— Tiffany dijo, la imagen en su mente iba tomando formapero aun era algo borrosa. —No puedo verme mi cara, sin embargo— —¿Tienes algunas fotos viejas de cuándo eras pequeña?— —No. No se me ocurrió empacar ese tipo de cosas cuando me escapé, Doc—Tiffany dijo sarcásticamente. —Supongo que cuando pienso en como luce micara me veo justo como soy ahora— —Quiero que pienses cuando tenías catorce años. Piensa acerca del pelo, losgranos, la ropa, todo lo que puedas— El estímulo de Jessica trajo el recuerdode una cara más clara del rostro de niña que tenía Tiffany.—Ahora—Jessica dijo gentilmente. —¿Ahora te puedes ver mejor?— —Sí, creo que sí— Tiffany contestó. —Muy bien, piensa sobre que tan pequeña eras en comparación con tu padre —Tiffany se sobresaltó ante la mención de su padre y frunció el ceño,sabiendo que Jessica observaba sus movimientos también.—¿Sí?— —Quiero que pienses en otra cosa. Guarda esa imagen en tu mente— Tiffanymantuvo sus ojos cerrados, siguiendo las indicaciones de Jessica.—¿Quién decidía a que hora te levantaras por la mañana?— —Mis padres— —¿Y la hora para ir a la cama?— —También ellos— —¿Quién decidía que desayunabas? ¿Qué cenabas? ¿Qué vestir para la escuela?— —Ellos— —Suena como que no tenías mucho poder de opinión allí— Jessica dijo. —Escogía mi ropa interior— Tiffany contestó coléricamente, sentimientosviejos saliendo hacia la superficie. —¿Cómo esperas que tú, como una adolescente con tanta confusión y caosalrededor de ti sea capaz de defenderse contra alguien más poderoso? —Incapaz para pensar una respuesta rápida, Tiffany abrió susojos y miró a suterapeuta. —¿Nunca has pensado sobre eso, verdad? Jessica continuo, inclinándose haciaadelante a sólo unos centímetros de Tiffany. —Cuando piensas acerca delpasado, esperas que esa niña sea capaz de pensar y actuar como lo hacesahora como adulta— —No—Tiffany protestó, abrazando sus rodillas más cercanas a su pecho. —Mira dentro de ti— Jessica insistió. —Continuas diciéndote, si tan solohubiera tenido un mejor seguro la puerta, si tan solo hubiera hecho esto oaquello. Eras una niña, Tiffany. Una niñita a merced de alguien mucho másgrande y más fuerte que tú— Si Jessica dijo algo más, Tiffany no la escuchó. Sus pensamientos la alejaronde la realidad, entrando en otro tiempo y lugar, donde los monstruos eranreales y la persona que debía protegerla resultó ser su peor pesadilla.Tiffany probó ponerse firme, poner su actitud ruda, pero se sentía como enun vacío. Bajando bruscamente sus hombros, dejó caer su cabeza haciaadelante. Los recuerdos dolorosos y los sentimientos que habían estadosaliendo a flote todo el día finalmente quebrantaron su fuerza y laatravesaron.Parpadeando repetidas veces no pudo evitar sentir sus ojos llorosos y Tiffany supo que la batalla estaba perdida. Enterrando su cara ensus brazos, sintió las lágrimas salir. Su respiración temblorosa amenazabacon provocarle comenzar a sollozar pero los años de auto conservación laayudaron rápidamente a controlar las riendas de la situación. Limpiándose lacara mojada con las mangas de su blusa, se puso de pie y caminó hacia laventana. Mirando a través del Tiffany los diversos autos y camiones quecaminaban por la calle. Tomando varias respiraciones profundas, Tiffanycomenzó a hablar, no muy segura de ser capaz de controlar sus emociones.—Yo … creo que es suficiente por hoy, Doc— —No puedes huir de ti misma— Jessica dijo quedamente, su voz viniendodetrás del hombro de Tiffany. —Sé que te gusta pensar que eres como unamujer que es capaz de existir sin el cariño humano pero no es así— —Lo puedo controlar—Tiffany dijo firmemente, rehusándose a apartar lavista de la ventana mientras otra lágrima rodaba por su cara. —Claro que puedes, Jane Wayne*. Lo haces montada en tu caballo y con unrevólver en la mano justo para matar a quien se logre acercar, ¿no es así?—Una mano amigable tocó el hombro de Tiffany.—Tienes un millón de sentimientos traspasándote ahora mismo y no tienes idea de cómoacomodarlos. Creí que por eso habías venido aquí, y no a salir huyendo en elmomento que las cosas se pusieran difíciles— Tiffany sorbió su nariz y se limpió sus ojos, aun rehusándose a darse lavuelta.—Odio esto— dijo quedamente.—Yo….— Observó una furgoneta quebajaba por la calle mientras ordenaba sus pensamientos.—Odio sentirme de esta manera— —¿De qué manera?— La suave voz detrás de ella preguntó. —No lo sé— Encogiéndose de hombros, Tiffany se movió, manteniéndose deespaldas a Jessica. Regresando hacia el cojín azul, se dejo caer en él, dejandosalir un profundo suspiro cuando finalmente recuperó el control de susconductos lagrimales que eran raramente usados. Observó a Jessica ir haciaella. —Lo sabes, sólo que no quieres admitirlo— Jessica dijo. —Ya te dije que noacepto que te des por vencida— El sonido lejano de la campana de una iglesiahizo que mirara su reloj. —Pero te dejaré en paz esta noche. Se estáhaciendo tarde. Mírame— Esperó hasta tener la completa atención deTiffany antes de continuar. —Quiero que vayas a casa y escribas esta noche— Ignorando el gemido de Tiffany, continuó. —Quiero que escribas sobre elsueño que siempre tienes. Trata de ponerlo lo más detallado posible. Noolvides que las personas en tu vida en tu presente no son las mismas de tupasado. Estás rodeada por personas que se preocupan por ti.No olvidesbuscar ayuda si la necesitas— —No quiero escribir esta noche— Tiffany dijo, restregándose los ojos yponiéndose de pie. —Sólo tengo deseos de drogarme— —Drogarte no hará que el dolor desaparezca— Jessica contestó cuando seponía de pie. —La definición de la locura o insanidad es hacer lo mismo una yotra vez y esperar diferentes resultados. Prueba hacer algo diferente paracambiar. Te garantizo que no te despertarás con una resaca— —Esta ha sido una noche realmente dura para mí justo para merecer unaresaca, Doc. Puedo obtener algo de licor— —Yeah, si de eso no me cabe la menor duda— Jessica sonrió burlonamente. —No acepto tonterías tampoco, Jane Wayne. Ve a casa y acuérdate de queeres una mujer, no un tanque de guerra— —¿Y eso qué significa?— —Significa que te lo tomes con tranquilidad— Jessica dijo. —Eres una mujerque necesita cariño de vez en cuando. No tengas miedo de tomarlo, ¿ok?——Te veré el sábado en el softbol, Doc—Tiffany contestó, tomando susllaves. —Hey, regla numero veintiséis— Jessica estaba enfrente de ella y extendióla mano. —Creo que todo el mundo necesita al menos cinco abrazos al día. Tuestás muy atrasada en cuanto a eso, estoy segura— —Estás bromeando— De pronto se encontró envuelta en un cálido abrazo,Tiffany supo la respuesta. —Sí, sí está bien, me has dado un abrazo. ¿Puedoirme ya? — —Lee tus meditaciones, escribe en tu cuaderno y no olvides establecercontacto con las personas que se preocupan por ti—Jessica dijo mientrassoltaba el abrazo. —Te veré el sábado— *** El estacionamiento de la licorería estaba oscuro, la luz de la lámpara estabaquebrada desde tiempo atrás gracias a unos vándalos y nunca se reparó.Tiffany estacionó su coche cerca de la puerta principal, buscando toda la luzalrededor de ella tanto como fuera posible ahora que la noche había caído.Saliendo de la tienda con una bolsa de papel café en su mano, miró alrededordel estacionamiento oscuro cuidadosamente antes de quitar el seguro de lapuerta de su coche. Una vez dentro del pequeño Omni, Tiffany cerró supuerta y colocó la botella en el asiento del pasajero. No puedo hacer esto,es demasiado difícil, pensaba para sus adentros, extendiendo la mano paraencender el motor. Lo único que he estado pensando es en ese maldito lugary toda la mierda que pasó. Dirigiéndose hacia la calle, Tiffany presionó confuerza el acelerador, rápidamente pasando por alto el límite de velocidad.Al menos cuando estoy borracha no pienso nada de eso. La botella queestaba sobre el asiento pedía a gritos ser sacada de la bolsa de papel, peroTiffany sabía que si comenzaba a beber estando en ese estado de ánimo, setomaría la mitad de la botella antes de que pudiera llegar a casa, si es quelograba llegar a casa. —Ah, a quien le importa de cualquier manera— dijo envoz alta, tratando de alcanzar la botella. Sus dedos apenas se estabancerrando alrededor de la bolsa cuando vio unas luces azules que brillabanintermitentemente por su espejo retrovisor.—Oh mierda— dijo, soltando labolsa y tratando de colocarse su cinturón de seguridad. Oh mierda, ¿traeréalgo de hierba mala en el coche? Tiffany intentó acordarse mientrasapartaba el coche hacia la orilla del camino. Revisando entre los asientos y deteniendo el coche, apagó el motor y bajó laventanilla.¿Metí la nueva tarjeta del seguro en la guantera?Tiffany miró elespejo retrovisor, nada contenta al ver el coche de la policía estacionándosedetrás de ella. Las luces azules continuaban brillando en cada segundo quepasaba. ¿Qué estás haciendo, mirando mi matrícula? Por favor, sólo ven aquí y levántame la infracción y vete. Tiffany definitivamente estaba dudosa desi había algo de marihuana en su guantera. Los documentos están ahí dentro. ¿Qué tal si ve algo cuando este buscando mi licencia de conducir? Tal vez la debería sacar ahora mismo, por si acaso. Pero por otra parte, si me verevisando ahí dentro, podría sospechar y podría querer registrar el coche.Esa no sería una buena idea. Una semana antes había dejado caer un tubopara la marihuana y en ese momento simplemente lo había pateado bajo elasiento delantero. El sonido cercano de una puerta de coche cerrándosetomó la decisión por ella. No hacer nada y ver que pasaba. El corazón del Tiffany comenzó a latir con fuerza en lo que se iba acercandoel oficial uniformado a su coche. Mirando a través de su espejo, los ojos deTiffany se ensancharon cuando el policía hizo una parada en su parachoquestrasero y pareció ver algo. No me digas que tengo una luz trasera quebradao algo por el estilo. Maldición, ¿cuándo fue la ultima vez que lleve mi coche a la inspección? Pasando un paño sobre el sudor de su labio superior,nerviosamente asomó su cabeza fuera de la ventanilla.—Um, ¿algo está mal, oficial?— —Permanezca en el vehículo, Señorita.—la profunda voz femenina dijo con autoridad. Tiffany se sentó y miró hacia adelante, ambas manos agarrando laparte superior del volante. ¿Qué pasara si se le ocurre registrarme dearriba a abajo? Tiffany sabía que traía algunos rollitos de periódico en elbolsillo trasero de su pantalón. Si daba con eso seguramente la mujer policíaexaminaría todo el coche. Maldición, maldición, esto no está nada bien.Escuchó su nombre sonar desde la radio y la oficial respondió antes deacercarse hacia la puerta.—Su licencia, registro y tarjeta de seguro, por favor— —Uh…seguro—Tiffany se inclinó en su asiento para tratar de alcanzar sucartera, en todo momento nerviosa en lo que la oficial iluminaba con sulinterna a lo largo del interior del coche. —Um, aquí está mi licencia. Elseguro y el registro están en la guantera— —¿Trae alguna arma o drogas ilegales en este vehículo, Señorita Hwang? —La voz de la oficial sonó algo familiar a Tiffany pero no sabía de dondeexactamente. —No—Inclinándose y notando que la luz de la linterna seguía sus manos,Tiffany metió la mano en el compartimiento y quitó el frágil plástico quesujetaba los papeles del coche. Sacando el registro y la tarjeta del seguro,se los entregó. —¿Esta es su dirección actual?— —Um, no. Vivo en las Terrazas— Tiffany observó como la oficial levantaba lalicencia y garabateó algo en su libreta. —Esta obligada a notificar al apartamento de vehículos en un periodo dediez días cualquier cambio de domicilio y marcarlo claramente en el reversode su licencia— dijo la oficial, su linterna todavía iluminando a todo lo largodel interior del coche.—¿Está tomando alguna bebida alcohólica?— —No, sólo me dirijo a casa— Tiffany contestó. —Mm hmm— la oficial contestó. Algunas notas más fueron garabateadasantes de que bajara su libreta y dio un paso hacia el coche.—Salga del vehículo, por favor— Oh mierda. Aspirando profundamente, Tiffany desabrochó el cinturón deseguridad y abrió la puerta. Por favor, que el tubo haya quedado muy abajodel asiento. Trataba de recordar el nombre de un abogado cuando la oficialde policía habló. —¿No eres la nueva compañera de apartamento de Taeyeon Kim?— Paradabajo el poste de alumbrado eléctrico, Tiffany ahora sabía porque la voz leparecía tan familiar. Era Yuri Kwon, la mediocampista del equipo de softbol. —Sí— Tiffany dijo felizmente.Las probabilidades de necesitar a un abogadohabían disminuido considerablemente. Yuri estaba sonriendo y apoyándosecontra la puerta abierta.—No sabía que eras policía— —Yeah, es mi trabajo mantener las calles seguras en la noche— Yuricontestó. —Hablando del diablo, no es una buena idea ir conduciendo a tanalta velocidad— —Oh, yeah …lo siento—Demasiado como para ganarse una multa.—¿Me juras que no has estado bebiendo?— —Ni una gota—Tiffany pensó sobre la botella que tenía sobre el asientodelantero. —De hecho, acabo de comprar algo para beber en casa— Señaló el asiento del pasajero, cosa que no había sido visible para los ojos de Yuri antes, la botella de whisky envuelta en una bolsa café de papel. —A propósito, tienes una luz rota en la parte trasera— Yuri dijo en lo quese reclinaba dentro y removía la botella de whisky de la bolsa. —Muy bien, elsello de la botella no está roto. Habría tenido que darte un cargo por llevarun envase abierto— Yuri devolvió la botella al asiento y devolvió losdocumentos a Tiffany.—Supongo que puedo dejarte ir con sólo unaadvertencia por exceso de velocidad esta vez pero tengo que darte unticket por la luz rota— Abrió su libreta y escribió con su pluma. —Ya habíacomenzado a escribirlo. No pagarás ninguna multa si lo reemplazas por unticket firmado por un mecánico autorizado y lo entregas en la estación depolicía para comprobarlo antes de la tarde de mañana— La oficial Kwontendió la libreta y la pluma.—Firmar no es una admisión de culpabilidad, sólode que recibiste tu ticket. ¿Así que vas saliendo del trabajo e ibas rumbo acasa para tomar algunas bebidas, hm?— Tiffany firmó el ticket y devolvió la libreta a Yuri.—Sí, bueno ...— —Qué lástima estoy trabajando hasta media noche— Yuri se apartó de lapuerta, haciéndole saber a Tiffany que estaba todo bien y que regresara alcoche. —Me gustaría invitarte una copa algún día— la oficial dijosuavemente mientras Tiffany entraba en el asiento del conductor. —Oh, um sí—Ahora que el peligro de una búsqueda se había ido, Tiffany lesonrió coquetamente a la policía. —Sé el número de Taeyeon. ¿Te puedo llamar un día de estos entonces?— —Eso suena genial—Tiffany dijo, usando el mismo tono que muchas vecesantes había acostumbrado a usar con hombres calenturientos que le pedíansu número de teléfono.—Te diré qué. No estoy nunca en casa. ¿Por qué mejor no te llamo yo en alguna ocasión?— Asegurándose de abrochar sucinturón de seguridad, Tiffany lanzó la licencia y los otros documentos en elasiento del pasajero y echó a andar el motor. —Hay un detector de velocidad arriba, cerca de la salida seis— —Gracias por la advertencia. Buenas noches—Tiffany comenzó a subir laventanilla tan pronto como Yuri se hizo hacia atrás. Oh Dios mío, logré salirde esta. Mirando por su espejo retrovisor, Tiffany esperó hasta que laoficial de policía estuviera de regreso en su unidad antes de ponerse enmarcha sobre la autopista. Eso es todo. Mañana voy a limpiar el coche. Elalumbrado público iluminó el blanco brillante del ticket sobre el asiento.— Supongo que iré a una tienda de autopartes también— NOTAS:Mets: Equipo de Beisbol de Nueva York.Puerro: Planta herbácea anual, de la familia de las Liliáceas, con cebollaalargada y sencilla, tallo de seis a ocho decímetros, hojas planas, largas,estrechas y enteras, y flores en umbela, con pétalos de color blanco rojizo.El bulbo de su raíz es comestible.Jane Wayne: Tendencia que tienen algunas mujeres a jugar a ser rudas. jumbo4 Azuka91 LlamaAmerica