Capítulo Veintidos (1/1)
*** El Omni se dirigió por la calle Essex, Tiffany instintivamente miró a sualrededor y cerró todas las puertas de su coche. Una calle sin salidaconducía a uno de los más viejos trailer park del condado, Essex era unrefugio para personas que operaban fuera de la ley. Era común ver losesqueletos de autos hurtados tirados en los lotes vacíos y a los niñosjugando sin zapatos en la calle. Tiffany evitó el contacto visual con laspersonas que estaban sentadas en sus porches o apoyados contra los autosmientras ella manejaba el coche por el trailer park. Divisó el remolqueblanco y amarillo de inmediato y se estacionó delante de él, el camino deacceso estaba siendo obstruido por una vieja camioneta roja. La música deHeavy metal sonaba con gran estruendo detrás de las ventanas cerradas.Veo que sigues siendo el mismo imbécil de siempre, ¿eh Choiza? —Hey Tiffany, me alegro que hayas podido venir— Sulli dijo mientrasabría la puerta—Oh perfecto, recordaste comprar algo de cerveza. Entra,Choiza acaba de preparar uno— —Genial, me vendría muy bien después del día que tuve— Entrando, el olor acigarrillo y el humo de la marihuana asaltaron sus sentidos. Demonios Sulli,abre aunque sea una maldita ventana, o al menos enciende el abanico. Choizaestaba sentado en un sillón reclinable, el mueble de la televisión estabacubierto por periódicos y latas vacías de cerveza. El brazo del sillónsujetaba el cenicero desbordado de cenizas. —Hola Tiffany, ¿cómo diablos te encuentras?— Él preguntó—Estoy a puntode encender uno. Toma asiento— —Hola Choiza — —Meteré esto en el refrigerador— Sulli dijo, tomando los dos packsde cerveza de Tiffany. —Antes de que te las lleves déjame una de esas a mí— su marido exigió.Tiffany se sentó en el sofá y sacó sus cigarrillos de su bolsillo—Tomaré unatambién— —¿Entonces para que me molesto en meterlas al refrigerador?— Lamujer alta dijo, dejándose caer en el sofá a un lado de ella y abriendo el packde cervezas— Choiza , ya déjate de pendejadas y prende esa cosa— —Lo estoy prendiendo, lo estoy prendiendo. Joder, no te comportes comouna perra sólo por que tu amiga está aquí. Realmente te va a gustar estamierda, Tiffany. Un solo golpe es maravilloso. Me fumé uno yo solo estamañana y me golpeó el trasero por horas— —Por eso es que tuve que ir por la cerveza temprano. Él se despertó antesque yo y no me permitió fumar ninguno hasta que le consiguiera la cerveza— —Esa es la única forma en que la puedo obligar a hacer cualquier cosa— Choizadijo. Oh coño, ya comenzaron, Tiffany gimió interiormente. Eso es, dale un golpe ydeja de ser un imbécil. Ella tomó el porro ansiosa de las manos de Tom y lollevó a sus labios. Oh yeah, esto sí que sabe bien—Demonios, ¿dóndeconsiguen esta buena mierda?— —Mi primo tiene una granja aproximadamente a tres horas al norte de aquí.Él la cultiva en su granero— Choiza dijo con orgullo—Hombre, él siempre tienelas mejores jodidas cosas que van saliendo— Él levanto firmemente un bolsopara emparedados que estaba lleno hasta la mitad de hierba mala—Lasmalditas mejores cosas. No como esa mierda que venden en la calle— Tiffany dio otro golpe antes de pasar el porro a Sullo—Oh yeah, estoes muy agradable— —¿Y por qué traes esas pateadoras de mierda?— La mujer alta preguntó,señalando las botas de Tiffany. —Oh, conseguí un trabajo limpiando desechos de un edificio viejo de la uniónde crédito que esta sobre la Avenida Exchange— —¿Te refieres a ese lugar que se incendio?— —Deja de hablar y dale ya el maldito golpe— Choiza expreso con un gruñido,inclinándose hacia adelante para alcanzar el porro. —Yeah— Tiffany contestó la pregunta de Sulli, . Deja ya de ser unidiota, Choiza—La paga es muy buena. Diez por hora y el horario es flexible— —¿Escuchaste eso?— La mujer alta le dijo a su marido—Diez dólares porhora. ¿Aún están contratando?— —Creo que sí. Acabo de ser contratada hoy— Tiffany levantó su mano paratomar el porro de Tom, quién le dio al menos tres golpes antes de pasarlo. —No trabajo por menos de doce— dijo él, tratando de alcanzar su cerveza—¿Y cómo es que ya no trabajas en el Tom Cat?— —Esto es sólo temporal mientras mi labio se cura. Me lastimé en una peleaen el bar la semana pasada— —Oh— Dió varios tragos de la lata—Como siempre he dicho, con un traserocomo el tuyo es mejor que trabajes en algo que te haga ganar dinero deverdad y no haciendo el trabajo de perras gordas que solo ellas puedenhacer— Él extendió la mano para tomar el porro de la mano de Sulli—No como esta vaca por la que nadie pagaría por quitarse la ropa— —Vete al diablo— la pelirroja le contestó. Sigue jodiendo y entoncesdormirás en la maldita casa de tu madre esta noche— —Al menos su casa no es una maldita porqueriza como este lugar— dijo él,pasándole el porro a Tiffany—Ella no trabaja en todo el día. ¿Puedes creerque no es capaz de pasar la jodida escoba aunque sea una vez, de vez encuando?— Oh diablos, por favor no peleen esta noche, Tiffany imploró silenciosamente.Tan sólo quiero una buena elevada y marcharme. —Así como tú te levantas para ir a trabajar cada mañana, ¿Verdad?— —Oh jódete, Sulli— Él tomo la bolsa con marihuana y sus cigarrillos y sepuso de pie—No tengo por que quedarme sentado aquí y escuchar toda esamierda— —Muy bien, vete con Gaeko o con quien te de la gana. Me importa un carajo loque hagas— —Bien— —Sólo déjame algo de hierba, ¿ok?— —Vete al infierno. Consíguete la tuya— Él salió por la puerta, nomolestándose en cerrarla. —¿A dónde va?— Tiffany preguntó, tomando ventaja del pleito para dar otropar de golpes de marihuana. —Que se joda. Sabia que no me dejaría nada— Ella entró en el cuarto debaño y regresó con una lata de rociador para el pelo. —Aquí tienes. Ya no queda mucha— —No te preocupes por eso, Tiff— Sulli tomó el asiento desocupado deTom y tomó el porro que quedaba—Gracias— Ella inhaló profundamente.Devolviéndolo, ella exhaló lentamente para evitar ahogarse—Oh esto estabueno. Toma— La mujer sujetó la lata del rociador para el pelo en ambasmanos y giro la tapa. En el fondo del tubo había un pequeño tubo de metal—Choiza no sabe de esto. Cada vez que él consigue una buena cantidad de hierbabuena, después de que se queda dormido voy afuera y tomo algunasporciones para mí. Él cree que me castiga no dándome hierba, es un babosoestúpido— Ella abrió el tubo metálico y vació el bulto de marihuana queestaba escondido dentro—¿Te sientes bastante consciente cómo parapreparar un buen porro? Odio hacerlo con el maldito periódico— —Claro, no hay problema— Tiffany contestó—Así es que tú y Choiza estánobviamente juntos de nuevo. ¿Ya no estás trabajando?— —No, maldita sea. Tenía un empleo entregando pizzas pero el camión seaverió y no pude darme el lujo de repararlo. El idiota de mi jefe no medejaba usar el coche de la compañía porque tuve un pequeño incidente con elvehículo el invierno pasado— —Eso apesta— No te prestaría mi coche tampoco. Sé cómo conduces.Tiffany tomó el porro y trató de alcanzar su encendedor—¿Dónde están losniños?— —Bekah se esta quedando con mi madre hasta la audiencia de la semanapróxima. No me dirán donde esta Jeno— Sulli tomó el porro—Choiza yyo estábamos peleando y los malditos vecinos llamaron a la policía. Pues, yasabes como son esas cosas. Entraron y vieron la droga nos agarraron y sellevaron a los niños— —Oh no. ¿Y ahora que pasará?— Sulli se encogió de hombros y prendió el porro—No lo sé— —Y bueno, ¿Ya pediste ayuda legal?— —¿Para qué molestarme? Me devolverán a los niños de todas maneras. Choizaacordó entrar en un grupo de ayuda por treinta días y obtendremosbeneficios mientras él este allí. Eso ya ha ocurrido antes. Toma— Tiffany tomó el porro e inhaló duro. ¿Cómo puedes sentarte allí y qué no teimporte donde están tus hijos y qué estén haciendo? ¿Qué estás haciendoviviendo con ese imbécil? Finalmente la molestia dentro de ella fuedemasiado—Sulli, ¿Por qué sigues con él?— —Oh, tú sabes cómo es esto, Tiff. Él dice que no lo hará nuevamente y yo lecreo. La misma mierda de siempre— —Pero tú sigues volviendo con él. ¿Por qué? Por lo menos yo fui losuficientemente inteligente para apartarme de esa mierda— —Lo sé, lo sé— La mujer dijo—Él es un perdedor y siempre lo será pero,¿qué puedo hacer? Él es su padre— —¿Y qué? Él no es un buen padre de todos modos pues no es capaz de traerdinero a casa. Steph, tú mereces algo mejor que él. Los niños también—¡Dios mío! ella gritó por dentro. Ella está actuando justo como mi madre—¿Piensas que a Bekah le gusta despertarse asustada por culpa de susarrebatos?— —Aun así él es su padre— Ella se encogió de hombros—No creo que lemoleste a ella demasiado— Ella le tendió el porro—Toma, dale otro golpe— Tienes que estar bromeando. En su mente Tiffany vio a su madre sentadasobre un sofá similar, bebiendo hasta la inconsciencia e ignorando al animalque aterrorizaba a sus niñas. Tiffany dejó el encendedor sobre el tazón ypresionó el porro contra sus labios. ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Por quéestoy sentada con la reencarnación de mi madre? Exhalando, otropensamiento llegó a ella. ¿Cómo carajos voy a irme a casa? —Sulli, quédatecon las cervezas pero ya debo irme— —¿Estás segura? Vamos, siéntate y toma otra cerveza. Puedes tomarteotra, ¿oh no?— —Por supuesto que puedo pero realmente debo irme ya. Olvidé que prometía mi compañera de apartamento que la ayudaría con algo esta noche—Tiffany tomó sus cigarrillos y su encendedor, guardándolos en su bolsillo. —¿Tienes una compañera de apartamento? ¿Desde cuándo?— —Mi apartamento se incendio hace unas semanas. Escucha, en verdad deboirme— Tiffany se puso de pie sólo para volver a sentarse de nuevo—Whoa—La marihuana me pegó fuerte, hizo un esfuerzo para mantener sus ojosabiertos. —Oye, recuéstate y relájate— Sulli le ofreció el porro—Venga, unomás no te hará daño. Nunca tengo compañía— De ninguna manera, ¿quién querría acompañarte? —No, realmente debollegar a casa. Ok Tiffany, tú puedes hacer esto, ella se dijo a sí misma.Simplemente ponte de pie. Otra vez se levantó pero esta vez logró quedarseen posición vertical—¿Sabes mi número del bíper verdad? Llámame cuandotengas teléfono— —Bueno, ahora sabes donde vivo. No eres una desconocida. Tal vezaprovechando que los niños no están aquí Choiza y yo hagamos una fiesta el finde semana o algo por el estilo. Estas invitada— —Yeah, tal vez venga— Tiffany trató de alcanzar la manija de la puerta,apoyando su peso contra ella—Gracias por la hierba— —Cuando quieras, Tiff. Visítanos pronto— Girando la manija, sin caer Tiffany intento seguir sus propias instruccionespero dar los pasos resultó todo un reto. Tropezó accidentalmente,terminando sentada sobre la tierra. Carajo. Miró para ver si Sulli sehabía dado cuenta pero el porche estaba vacío. Te importó una mierdaesperar lo suficiente para asegurarte de que llegara bien al coche ¿verdad?.Colocándose sobre sus rodillas, Tiffany se obligó a enfocar y ponerse de pie. Oh mierda creo que fumé demasiado. Apoyando su mano contra el lado delremolque, ella se abrió paso adelante. Choiza no estaba bromeando cuando dijoque esto te golpea de maravilla. Mierda, apenas puedo ponerme de pie. Ellacaminó tropezando con sus pies desde la casa de Sulli hasta el Omni.Ábrete. Carajo, primero debes quitar los seguros, pendeja. Requirió de tres intentos para lograr abrir la puerta, luego fue otro reto meter la llave en elencendido. Oh mierda, ¿cómo se supone que conduciré? No voy a poder verla maldita carretera. Tiffany se apoyó contra el cabecero. Vamos, Tiff,tienes que salir de aquí. Apuntando ciegamente hacia el encendidofinalmente logró meter la llave. Oh cielos, no debería estar haciendo esto. Agarrando volante, se colocó en posición vertical y echó a andar el motor.Bajó el vidrio de la ventanilla pero no fue de gran ayuda. El Omni viró de unlado a otro en su lento andar sobre la calle Essex. Un gran pitido la sacó desu trance en el momento que evitó golpear un vehículo que venía. Mierda, nopuedo hacer esto. Girando el volante, Tiffany se estacionó en una esquinajunto a un parque. En la esquina había una cabina telefónica azul y blanca.Yeah, es lo que necesito. Llamaré a alguien para que venga por mí. Luegosurgió otro problema cuando miró sus bolsillos, sólo traía un penique.Apuesto que dejé caer un cuarto en alguna parte de aquí. Por supuesto notendría ni la más mínima oportunidad de ponerme a buscar. Probablementeme desmayaría. CONTINUARA...