Kwangie (1/1)

—Hola Kwangie… ¡Cuánto tiempo! —¿En serio? Cómo era capaz de hablarme como si nada, ¿a qué coño estaba jugando?—Si, bastante. —Le respondía seco, sin un ápice de alegría aunque por dentro me moría de ganas de decirle lo mucho que le echaba de menos.—¿Qué tal te va todo?—Ya basta Dongwoon, ¿qué es lo qué quieres?—Vaya… así que si estás cabreado… lo suponía, pero ya no aguantaba más sin hablarte… —¿!Pero qué es lo qué estaba diciendo Dongwoon?! ¿De verdad aquellas maravillosas palabras habían salido de su boca?—¿C-c-ómo? —Estaba muy nervioso ya fuese por el jueguecito de antes o por las palabras que Dongwoon me estaba dirigiendo.—Si, bueno, ha pasado demasiado tiempo. Echo de menos hacerte perrerías… Verás tengo que contarte muchas cosas pero no creo que la mejor manera sea por teléfono. ¿Crees qué podríamos vernos en persona? Eso me gustaría mucho… —La voz de Woonie se notaba especialmente cálida, agradable… Hacía tanto que no la escuchaba que se me había olvidado lo bonita que sonaba.—Bueno, últimamente estoy muy ocupado, pero quizás podría hacer una excepción, no lo sé, ya te diré. —Intente sonar lo más duro posible, aunque lo añoraba no iba a ser tan fácil que se fuese de rositas, me había hecho daño.—Jooo Kwangie… Pero está bien, tomate el tiempo que necesites, esperare paciente, no hay prisa. —De repente Dongwoon cambio de tono a uno más triste, más apagado.—No te preocupes, ya te llamaré. Y por cierto, no vuelvas a llamarme Kwangie. —Y colgué, no le di tiempo ni si quiera a reaccionar, suponía que esas palabras le dolerían, pero no había comparación con lo que él me había hecho sentir.…¿Desde cuándo Kwangie se había vuelto así? Tenía un montón de dudas en su cabeza, sabía que lo que había hecho estaba mal. Había permitido que Kikwang se alejará de mí y ni si quiera me había dado cuenta. Pero no es mi culpa, yo no quería perderlo por nada del mundo, era como un hermano pequeño para mí. Yo veía nuestra relación así, nada más. Pero para Eunji todo era diferente, ella estaba realmente obsesionada con que Kikwang sentía algo más por mí. Yo sabía que se equivocaba, habíamos tenido miles de discusiones porque ella no paraba de decirme que me alejase de él, que dejase de hablarle, de quedar, de escribirle… Me había opuesto en todas y cada una de las veces que me lo había dicho, pero era persistente, demasiado. Tuve que acabar aceptando, nuestras discusiones empezaban por amargarme la vida, era día, tras día, tras día. Cuando por fin cedí, en el rostro de Eunji se formo una sonrisa que jamás le había visto y me dio un gran abrazo. Ese día no era consciente de lo que acaba de hacer.…Pasaron días, semanas e incluso meses. Yo seguía sin hablar con Kikwang, pero lo cierto era que le echaba de menos. Echaba de menos esos ojos detrás de esas enormes gafas, que se sonrojase cada vez que le decía Kwangie, que me echase la bronca porque perdía el tiempo al estudiar… Eran tantas cosas las que echaba en falta. Kwangie siempre había sido muy importante para mí, sentía la tonta necesidad de protegerle. A veces me parecía tan indefenso que siempre quería tenerlo a mi lado para asegurarme de que estaba bien. ¿Por qué Eunji no podía entenderlo? Tan solo quería tener a mi pequeño hermano postizo junto a mí.Entonces llego el primer día de curso. 2do de Bachillerato, iba a ser terriblemente difícil pero sabía de sobras que siempre lograba sacarme todas las asignaturas bien. A lo lejos me pareció ver a Kikwang. Y si era él, iba con Yoseob, hablando, alegre como siempre. Y ahí estaba otra vez la impotencia de querer acercarme a él, preguntarle qué tal el verano, qué había hecho, si había conocido a alguien, si tenía novia… Pero como siempre ella estaba allí. Eunji iba también a 2do de Bachillerato, pero en vez de al científico conmigo, iba al de letras, situado enfrente del mío.—¡Hola Woonito mío! —Se abalanzo a mí y me dio un beso en la mejilla. Tenía la maldita costumbre de hacer grandes demostraciones de afecto en público lo cual a mi no me gustaba nada.—Hola Eunji. ¿Podrías dejar de montar estos espectáculos cuando nos vemos?—Pero es que no puedo resistirlo, Woonito mío.—Y tampoco me llames así, es ridículo. Me llamo Dongwoon, Dong-woon, repite conmigo vamos.—Jajajaja, que tontito que eres, siempre me haces reír. Nos vemos después de clase, ¿vale? Te espero aquí. Chaaaaaaoo —Y se fue otra vez dándome otro beso. Nunca aprendía, ella era así, tal cual y nadie podía cambiarla.Las clases se pasaban leeeeeentamente, parecía que no acababan nunca. Quizás porque era el primer día de clase o simplemente porque resultaba realmente agotador, daba igual, solo quería pegarme un tiro.  Por fin el día había acabado, me puse a recoger mis cosas y al darme la vuelta lo vi. Allí estaba Kikwang, de pie junto a otro chico. ¿Quién era? No lo había visto antes o más bien nunca se había fijado. Era un chico un más alto que Kikwang, de pelo moreno, delgado. ¿Qué le estaría diciendo? Hasta el momento Kiki no tenía demasiados amigos, era tímido e inseguro y por lo tanto no sabía muy bien hacerlos. Estaba seguro de qué ese chico era quién se había acercado a Kikwang, él buscaba algo en él y ese algo me desconcertaba. Me moría por saber qué estaban hablando pero algo me saco de mis cavilaciones, unos pequeños grititos me sacaron de mis pensamientos.—¡Woonitoo, Woniie! —Vamos qué haces ahí parado, tenemos que irnos. —No paraba de decir mi nombre en tremendos agudos que empezaban a ser insoportables.—Si, si, si. Ya voy, pero por favor deja de gritar mi nombre. —Me dirigí hacía ella y esta se aferro fuerte a mi brazo.—Vayamos dando un pequeño paseo, ¿sí?—Vale. —Se lo dije prácticamente sin pensar pues mi mente estaba a otras cosas, antes de que mi vista ya no le alcanzase pude observar la escena que iba dejando atrás. Kikwang seguía parado allí mientras el otro joven se despedía de él muy contento. ¿Qué demonios le había dicho Kiki para que se fuese tan feliz?Después del agotador paseo con Eunji, pues no paraba de hablar durante todo el camino, muy rápido, casi sin parar para respirar y encima para más inri le había costado sudor y sangre conseguir separarse de ella en la despedida. A veces parecía un pulpo, algo que no podía soportar.Subí las escaleras y me fui a mi cuarto, me senté en la cama, con las manos entrelazadas y la cabeza gacha. Me quedé pensando. ¿Qué me estaba pasando? Desde cuándo sentía tanto interés por Kikwang y había dejado de importarme prácticamente Eunji. No podía parar de pensar qué habría pasado entre Kwangie y el otro chico. ¿Estaba celoso? ¿Cómo podía estar celoso acerca de Kwangie? Nunca hasta ese momento me había parado a pensar en Kikwang de otra forma que no fuese única y exclusivamente como mi hermano pequeño. Pero si me paraba a pensarlo quizá ese chico menudo si que despertaba en mí otros sentimientos. Me gustaba todo de él, que fuese bajito, ese bonito pelo caoba que se le rizaba sobre la frente, sus gafas, sus labios… esos anchos labios que parecían como nubes de gominola.¿PERO EN QUÉ DEMONIOS ESTABA PENSANDO? Estaba pensando en Kikwang como un hombre atractivo y no como un indefenso chico que necesitaba protección de alguien. Pero que demonios, yo siempre había pensado que Kiki podría tener mucho éxito con las chicas, pero a veces esa idea también me atemorizaba, sin embargo, que Kikwang nunca demostrase interés por ninguna y que nunca hubiese tenido novia me reconfortaba. Por momentos me estaba dando miedo, cada instante que pasaba algo nuevo afloraba por Kikwang. Había sido tan estúpido… me había portado tan sumamente mal con Kiki… Cuando empecé a no hacerle caso, él se alejó de mí sin rechistar, ni una queja, ni un grito.Pensándolo bien, Kwangie era muy distinto de Eunji. Él era tierno, amistoso, adorable, guapo… muy guapo… Nunca me había fijado pero era terriblemente guapo aunque él se convencía siempre de que nunca sería como yo, esto siempre me hacía reír, pues a mí siempre me había parecido que era muy mono y que tenía la mejor sonrisa de todos los tiempos. A diferencia de Eunji, era ella repipi, gritona, posesiva, egoísta… Al principio parecía adorable, amistosa, cariñosa y que quería ayudar a todo el mundo pero la verdad era totalmente otra. No sé como me había visto inmerso en eso y ya no sabía como salir, quizás había sido la rutina o que hasta ahora no me había dado cuenta.Realmente yo no quería a Eunji. Quizás si sintiese un aprecio o cierto cariño que a lo largo de los meses había despertado en mí pero no la quería. En cambio Kwangie si ocupaba una parte muy importante en mi corazón. Se había fabricado un lugar en él y sería prácticamente imposible que saliese. ¿Cómo no lo había visto antes? Tanto tiempo que habíamos pasado juntos, tantos secretos, tantas palabras… Kikwang era perfecto para mí, nos complementábamos, lo que yo no tenía el me lo aportabaA cada cosa que tenía más clara, se le iba pasando la idea de que necesitaba hablar con Kikwang. Cada vez estaba más y más decidido a llamarle. Necesitaba una explicación, Kwangie se lo merecía, merecía saber porque le había dejado de lado. Porque ya no hablaba con él. Soy un Estúpido. Es lo único que puedo repetirme una y otra vez. Lo realmente estúpido que era. Había dejado escapar a la persona más importante de mi vida, estaba seguro que no había nadie como él, tan perfecto y tan dulce.Se acabó ya no iba a pasar más tiempo sin él. Le iba a llamar.…Y así es como había llegado a esa situación. Kikwang me odiaba o eso es lo que dejaba ver. Me había dicho que no le llamase más Kwangie… eso era sin lugar a duda lo que más me había dolido. Así le llamaba desde que le conocí, era mi manera especial y cariñosa de tratarle. Me gustaba porque cada vez que se lo decía se sonrojaba y le quedaba muy bien junto con esa sonrisilla que se le escapaba. Me había dado cuenta de que en algún momento yo también le guste a Kikwang… por eso me lo permitía todo, por eso le gustaba hacerme feliz haciendo todo lo que me gustaba. Había sido tan idiota… Ahora simplemente Kikwang se había esfumado, había perdido valiosos meses que podría haber pasado junto a él. Pero ya me había decidido, dejaría a Eunji, ya que era perder el tiempo, yo no la quería y nuestra relación no iba hacía ningún lado, llevaba estancada meses aunque yo no lo había conseguido ver hasta ahora. Si, ya no había que pensar nada más, arreglaría las cosas con Kikwang, conseguiría que me perdonase, pasase lo que pasase.Sin embargo, algo en mi cabeza rondaba, yo estaba decidido a confesarle las cosas a Kikwang, a que pasase lo que tuviese que pasar, pero ¿y si él ya me había olvidado? Y lo más importante ¿qué parte ocupaba aquel chico de está mañana en su corazón? Había demasiadas preguntas en mi cabeza ahora mismo, pero Kikwang no estaría dispuesto a contestarlas, al menos por el momento, tendría que esperar, tendría que ser paciente hasta que Kikwang dejase un poco de rencor de lado y se decidiese a quedar conmigo. El día que lo hiciese le haría pasar el mejor día de su vida, le confesaría todo, le compensaría por todos los meses que Kiki había sufrido en silencio por mí, por todo el dolor que podría haberle causado.Lo sentía tanto, tanto que me dolía. Le quería, por fin sabía que le quería, por fin podría corresponderle como Kikwang quería. Estaba dispuesto a poner todo de mi parte por él, a darle todo, todo lo que él me pidiese. Esta vez él no tendría que hacerme feliz. Yo lo haría por los dos.