[M] Woonie (1/1)

Y aquí estaba yo comenzando un nuevo curso, estaba en 2º de bachillerato científico y se prevenía un año muy difícil. Había tenido unas vacaciones bastante tranquilas ya que me había ido al pueblo de mis padres y allí no conocía a nadie así que me limitaba a leer o jugar a videojuegos.Me llamo Gikwang y siendo sinceros no era nada del otro mundo, soy bajito, moreno y siempre detrás de unas grandes gafas por lo que no me hago notar. En cuanto al instituto no es que sea muy popular, tengo a mis dos buenos amigos Yoseob y Hyung Seung, con los que me llevo desde que éramos unos niños. Más tarde en 1º de bachillerato conocí a Dongwoon… Dongwoon… siempre que pensaba en su nombre se quedaba unos instantes, mi mente se quedaba completamente en blanco y solo sonaba eso; Dongwoon… Desde que nos conocimos no nos habíamos separado nunca. Él era el típico prototipo de hombre que a toda chica le gustaría tener: alto, guapo, deportista, inteligente, amable, divertido… Y ya no digo más porque podría no parar nunca.Nos conocimos en clase lógicamente, el año pasado le transfirieron a mi instituto y fue en clase de química cuando el destino hizo que acabase siendo mi pareja de laboratorio. Me acuerdo como si fuese ayer, aquella sonrisa que podría cegar a cualquiera y esa personalidad extrovertida que podría engatusar a cualquiera.—¡Hola soy Dongwoon!  —Dijo alegremente mientras me acercaba la mano para estrecharla.—H-ho-hola, soy Gikwang —Le dije tímidamente como solía hacer con la gente que no conocía y le estreché la mano.—Veeeenga, no seas tímido, hasta ahora no he comido a nadie.—Lo decía mientras se reía, como para molestarme.—Bueno… ¿Y se te da bien la química?  —Le solté para cambiar un poco el tema.—Pues no puedo quejarme, pero tampoco es que sea un entendido en la materia. —Y a ti qué, ¿se te da bien?—La verdad es que no se me da mal, me parece divertida.—¿Divertida? ¡Vaya me sorprendes por momentos! Primero tímido y ahora un listillo de la química.—N-n-n-no, ¡No es verdad! —Me había puesto muy colorado, no sé que pasaba con él, era diferente, no le importaba decir lo que pensaba, simplemente lo decía. —Será mejor que nos pongamos ya con el trabajo y dejemos las presentaciones para luego o se nos hará tarde.—Tienes razón pequeño Kwangie, vamos a ello.—¿C-cómo me has llamado? —Mi color rojizo en la piel aumentaba por segundos, intentaba esconderme en la chaqueta y mirando hacía el suelo pero cada vez era más difícil.—Kwangie, te he llamado Kwangie. A partir de ahora te llamaré así, ¿no te gusta?A partir de ese momento pasaríamos la mayoría del tiempo juntos e incluso por las tardes quedábamos para estudiar. Él estaba siempre alegre y no me extrañaba nada porque su pasatiempo favorito era molestarme, tenía un gran ingenio para gastarme bromas, y a mi tampoco es que me importase con tal de que estuviese siempre riendo. Dongwoon me trataba como su hermano pequeño, muy irónico, ya que yo era mayor que él, pero como en estatura me ganaba, se reía de ello. A pesar de que esto me parecía agradable, yo quería dejar de ser un hermano pequeño para él, yo quería ser algo más, yo quería que Dongwoon pudiera sentir lo que yo realmente sentía.—Kwangiiiieee, no quiero estudiar, ¡Hagamos algo más divertido! —Cada vez que Dongwoon decía mi apodo de esa manera me era imposible no sonrojarme y que una tímida sonrisa no se me escapase.—Va Dongwoon que ya queda menos, en nada habremos acabado  esta temporada de exámenes y podrás hacer lo que quieras.—Pero Kwangie a mi me apetece ahora. —Se fue acercando a mí con esa mirada capaz de atravesar paredes, cada vez más… y más… cerca.—Dong…Dong-woon, si quieres hacer lo que te de la gana hazlo, pero mantenme a mí al margen anda.—Sabes que no puedes resistirte a mis ofertas. —Dijo mientras me guiñaba un ojo. Y no lo sabía bien, haría cualquier cosa que me pidiese.—Y… ¿Qué es lo que quieres hacer? —Nunca me arrepentiría tanto de haberle hecho esta pregunta.Sin decir nada Woonie se abalanzó sobre mí y empezó a hacerme cosquillas.—¡Esto es lo que quiero hacer! —Por más que lo intentaba no podía quitármelo de encima.—¡Dongwoon para! Uu-uu-u-uh… ¡Para! ¡DONGWOON PARA!Cuando conseguí por fin liberarme, salí corriendo al baño pues algo me había pasado. El sentir a Woonie tan cerca… poder olerle, poder notar su cuerpo tocar el mío… me había excitado… nunca había estado tan cerca de Dongwoon como hasta ese momento y eso había provocado que despertase algo que nunca me había pasado con un hombre. Note que Woonie me había seguido y estaba en lo cierto, pues le encontré dando golpes a la puerta del baño.—¿Kwangie estás bien? S-si-ento si te ha molestado. Prometo no volver a hacerlo, vaaaaaa, perdóname, sabes que me gusta chincharte. ¡Ya sé! Te invito a un helado, sé que te encantan los dulces y que no vas a desaprovechar esta oportunidad, ¿verdad?Tras estas palabras de Woonie no podía hacer más, ya lo había conseguido, con solo esas palabras ya me derritió. A veces era tan dulce… Me lavé  la cara, intente que no se me notase que me moría por el y abrí la puerta.—Está bien, esta vez has ganado, pero será la última, te lo prometo. Y si que fue la última pero no porque yo quisiese, si no porque alguien más se interpuso sobre Dongwoon y yo. Como si no tuviese bastante con que me tratase como a su hermano pequeño y encima no le gustasen los chicos como para que apareciese ella, ¡ELLA! Era guapa, alta, delgada, con unos ojos tan expresivos que se podía ver a través de ellos y un derroche de delicadeza que daba ganas de abrazarla y no soltarla nunca para que no se rompiese.—¿Kwangie de qué quieres el helado? —Me lo dijo con su cara de hombre irresistible que tan bien se le daba poner.—Ya sabes cual me gusta Dongwoon… chocolate blanco… ¡La próxima vez no te lo diré!—No seas tonto que lo hago para hacerte de rabiar. —Pues uno de chocolate blanco y otro de fresa.Después de tener los helados empezamos a pasear por un parque y como siempre Woonie empezó a adelantarme y a hacer el tonto, solo por avergonzarme y sacarme los colores, típico de él. Y entonces simplemente sucedió, se tropezó con ELLA.—¡AAaaAh! ¡Pero qué persona tan maleducada! ¡Mira por donde vas descarado! —No paraba de decir la chica sin dejar de gritar ni un instante y se iba levantando del suelo.—Lo siento, de verdad que lo siento, déjame que te ayude. —Dongwoon se fue a disculpar rápidamente mientras le extendía la mano a la joven en señal de paz.—B-bueno, pero solo te perdonaré porque me pareces un chico bastante mono y no fue malintencionado. Por cierto me llamo Eunji.—Yo soy Dongwoon, y este es Gikwang. ¿Estás bien?—Si estoy bien, parece que no es nada grave, pero estoy cubierta de helado.—¡Oh no! No me había dado cuenta, cuanto lo siento. ¿Kwangie tienes pañuelos? Vamos hay que limpiar a la señorita.—Jajajaja, no te preocupes por mí, estaré bien.A partir de ahí toda posibilidad que tuviese por ínfima que fuese con Woonie se había acabado. Aquella chica irradiaba simpatía, era imposible para cualquier hombre resistirse, y Dongwoon no iba a ser la excepción.Estúpido, más que inútil, idiota de Dongwoon… Era lo único que se me pasaba por la cabeza durante el resto de esa tarde. Dongwoon se empeño en que aquella chica nos acompañase y ella no opuso demasiada resistencia. Hacían bromas entre ellos, se acercaban él uno al otro, que si golpecitos, que si me agarro a su brazo… Maldita puta, ella había conseguido acercarse a Dongwoon más que yo en todo este tiempo y lo peor de todo es que a Woonie no pareció importarle. Desde aquel momento Dongwoon empezó a verse más con Eunji mientras que yo quise alejarme. No podría soportarlo, ver a Woonie con otra persona que no fuese yo, que le hiciese las bromas que ya me había acostumbrado que me hiciese cada día. Fue lo más doloroso que jamás hice, separarme de él, de todas sus tonterías y sobre todo de esa sonrisa estúpida que le salía cada vez que me llamaba Kwangie. ¿Quién se creía qué era? Yo había decidido alejarme de él por no interponerme y a él pareció darle igual. Simplemente lo obvio, ni preguntas, ni quejas, nada. Simplemente había decidido elegirla a ella antes que a mí. Le odiaba, de verdad le odiaba, como pudo hacerme eso, prefirió elegir a una niñata la cual acababa de conocer antes que a mí. Los hombres eran idiotas y me prometí a mi mismo que jamás me volvería a enamorar. —Gikwang… Gikwang… Vamos Gikwang hazme caso. ¿Qué coño te pasa? —Yoseob no paraba de darme golpecitos para que le hiciese caso.—¿S-s-si? —Otra vez mis pensamientos sobre Woonie me habían absorbido, otra vez pillado mirando su sonrisa. Se sentaba delante de mí y era imposible resistirlo.—Vamos Kiki no me digas que otra vez estás con lo mismo. Olvídalo, el esta pillado por Eunji, ya sabes, parejita perfecta.—Cállate Seobie… No tienes ni idea, no sabes lo que es tener que verle cada puto día, tener que verle riendo, haciendo gracias y que no sea conmigo, que sea con esa puta de Eunji.—¿Y crees qué vas a solucionar algo torturándote cada día a mirarle?—Tsé… tan solo cállate, ¿vale?Sí, Yoseob sabía que amaba a Dongwoon, era mi mejor amigo y era algo que simplemente, no le pude ocultar. Me conoce más de lo que yo me conozco a mi mismo y acabo sonsacándomelo. La verdad es que me vino muy bien, por fin podía contárselo a alguien y las penas compartidas, menos penas son, o eso dicen.Por fin sonó el maldito timbre que advertía el final de las clases. En ese momento no quería saber de nadie, recogí mis cosas y me decidía a irme a casa cuando una voz sonó a mi espalda.—H-hola Lee Gi Kwang, soy Jun Hyung. —El chico parecía tímido, no paraba de mirarse las manos mientras las agarraba fuertemente. Yo no podía dejar de mirarle perplejo.—Hola, ¿qué querías? —Me invadía la curiosidad. Yo sabía quién era Junhyung, por lo visto era un chico en el que yo despertaba cierto interés, o eso decía Seobie.—Pues verás, es que yo… no, verás, es que yo… lo que quería… no espera… tú… y yo… y bueno…—Vaya, creo que deberías tranquilizarte, calmar tus ideas y decirlo todo del tirón. Venga, tranquilo. —Le di un golpecito en el hombro como queriéndole animar a que siguiese.—Uuff… ffuu *suspiro*. Está bien. Gikwangloqueyoqueríadeverdadesquetúyyopudiesemossaliralgunavez. —Lo dijo tan rápido y tan seguido que fui incapaz de entender una sola palabra.—¿Qué qué?—Que desde siempre he querido que tú y yo pudiésemos hacer algo. ¿Me harías ese favor? —Por fin levanto la mirada de sus manos y me miro directamente a los ojos. Tenía una mirada bastante seductora, en general parecía un chico bastante frágil en estos momentos pero su mirada proclamaba todo lo contrario, seguridad y decisión. La verdad es que estaba bastante mono.—No sé… —Tras esto giré mi cabeza, no sabía que contestarle, no sabía donde mirar y entonces paso. Mi mirada se encontró con Woonie y Eunji. Allí estaban bromeando acarameladamente. Me volví a girar al chico que tenía delante que aún no dejaba de mirarme. —Está bien, podemos hacer algo pero hoy no me viene bien, tengo que ayudar en casa y bueno… tengo cosas que hacer.—¡N-no importa! Podemos quedar cuando tú quieras, cuando a ti te venga bien, ¿de acuerdo? —Lo dijo muy entusiasmado. No pude evitar que se me soltase una sonrisilla, Hyung empezaba a caerme bien, me estaba resultando muy agradable.—¿Qué te parece este fin de semana? ¿El sábado quizás?—Me parece estupendo, aún no sé qué podemos hacer, pero te prometo que será memorable. ¡ESTUPENDO! —Después de eso solo se fue corriendo, mirándome mientras se despedía con la mano.

No sé si esto estaba del todo bien pues yo sabía que aún tenía a Dongwoon en mi cabeza. Lo único que me animaba ahora era que por fin podía irme a casa, por fin podía relajarme en la soledad de mi habitación, lejos de ÉL. Una vez en casa, fui corriendo a mi habitación, no había nadie en casa a esas horas así que no tenía que saludar a nadie. Una vez en mi cuarto solté la mochila en el suelo, me tumbe en la cama y cerré los ojos. Allí estaba él otra vez, el perfecto Dongwoon, con su maldita sonrisa, sus malditos ojos, su maldito pelo, su maldito cuerpo… si… ese cuerpo… Dongwoon se caracterizaba por ser alto y por si fuera poco aunque aparentaba ser un enclenque debajo de esa camiseta había unos perfectos abdominales los cuales solo incitaban a tocarlos. Y si por si fuera poco que por delante era increíble por detrás no se quedaba corto, tenía el mejor culo que jamás había visto, tenía las proporciones perfectas: ni muy grande ni muy pequeño, ni muy blando ni muy duro. Se notaba que Dongwoon se cuidaba, que hacía deporte. Era tan jodidamente perfecto que hasta me molestaba. Antes todo estaba bien… hasta que llego ella… ¿Por qué tuvo que fastidiarlo todo? Si ella no se hubiese entrometido quién sabe si ahora mismo estaría al lado de Woonie. Maldita sea… Ahora no podía apartar la imagen de Dongwoon de mi cabeza. Últimamente estaba demasiado aprensivo. Me sentía solo. Necesitaba cariño. Necesitaba tener a alguien a mi lado. Necesitaba a Dongwoon.Woonie seguía mirándome, seduciéndome en mis pensamientos, haciendo que me descontrolará. De repente note como algo crecía dentro de mí, o más bien no tan dentro. ¿Cómo era posible? ¿Tanto me gustaba Dongwoon que producía estos sentimientos en mí? ¿Qué coño me pasaba? Ya habían pasado meses y aun así cada día que pasaba me encontraba más loco, mas sediento, más falto de mis “necesidades” por llamar a eso de alguna forma.Empezaba a sentir calor, mis mejillas ardían y mis piernas temblaban. ¿Pero por qué me tenía que pasar a mí esto? Empecé a abanicarme con mi propia camiseta pero de nada servía. Abrí los ojos, desapareciendo fugazmente Woonie de mi cabeza. De nada servía ya, estaba demasiado acalorado y excitado con solo la idea de tener algo con Dongwoon, de que me hiciese suyo, de que me tocase de la forma que fuese. ¿Acaso estaba enfermo? Woonie nunca dio señales de que sintiese nada por mí y aun así yo era tan egoísta de tener estos pensamientos tan sucios. Me recosté un poco en la cama y me quite la camiseta, ¿cómo coño me tranquilizaría ahora? Yo sabía muy bien como pero no quería ni si quiera pensarlo, hacerle eso a Dongwoon… ¿Estaría bien? Estaba en la intimidad de mi casa, el jamás se enteraría… no tendría que saberlo… total solo sería por esta vez. Creo que deje de pensar con claridad al mismo tiempo que Woonie me venía a la cabeza. Sin saber como empecé a desabrocharme el pantalón, ya no estaba racionando, solo actuaba, iba tan cachondo que no podía pararme. Solo quitando los botones ya notaba el bulto que se me había formado en la entrepierna. También se notaba que los calzoncillos estaban un poco húmedos debido al líquido preseminal. ¿Cómo cojones había llegado hasta ese punto? ¿Estaba de verdad tan loco cómo para hacerlo? Mi cabeza estaba llena de preguntas a la vez que Dongwoon se paseaba por mi mente, seduciéndome, retándome a hacerlo. Sin ni si quiera darme cuenta estaba acariciando mi miembro. Lo estaba haciendo, de verdad lo estaba haciendo. Alguien como yo… tan tímido… tan cortado… estaba haciendo algo tan banal, algo que nunca me esperaba de mí mismo, algo que jamás se me había pasado por la mente. Me cansé de jugar, me terminé de desvestir por completo y empecé a masturbarme.—Esto no se sentía nada mal. —Me decía a mi mismo, como justificándome. —Uuh-uuh-uaah…Mi respiración era muy profunda pero a la vez entrecortada. Si ya tenía calor al principio ahora que llevaba un poco más estaba sudando. Iba cambiando el ritmo, primero lento, despacio, sin prisas y cada vez que una imagen de Woonie rozaba mi mente aceleraba el ritmo, más y más rápido.—Wo-oo-a-o-nie… Gemía su nombre casi en susurros, estaba avergonzado, jamás había gemido su nombre, deseaba con hacerlo, pero aquella vez era la primera.La situación se estaba volviendo insostenible, mi pene recibía cada vez más placer y lo manifestaba en pequeñas palpitaciones que podía sentir en mi mano. Esto me excitaba. Estaba llegando a tal punto que ya no sabía que sentía. Me di la vuelta y me puse bocabajo contra mi cama, dando un poco de presión en mi zona pélvica para aliviar un poco la exaltación que tenía dentro del cuerpo, pero cuanto más luchaba para contenerme más cachondo me ponía y volví a darme la vuelta, aferrándome a mi polla, agarrando el capullo y apretándolo. Lo que al principio era una leve erección ahora se había convertido en una gran erección. ¿Este era el verdadero yo? ¿Alguien tan loco cómo para hacer lo que hacía sin importarle absolutamente nada? Cada vez me hundía más en mi cama e iba gimiendo un poco más alto.—Wo-oao-nie… hyum…uhhuhm…ahh.h… wo..o..nie.. ¿P-por-qu-é-é…?—Y entonces me vino a la cabeza, aquellas imágenes, tan nítidas, como si estuviesen pasando ahora mismo. La vez que te abalanzaste sobre mí, solo que esta vez no me hacías cosquillas, esta vez me besabas, te aferrabas fuerte a mí, apretabas tus labios contra los míos, podía sentirlos, ahora… Notaba la presión de  tus muslos contra los míos para que no me deshiciera de ti, para que no pudiese incorporarme, para no poder soltarme de tus brazos, también besabas mi cuello y cada vez que te inclinabas más hacia mi podía notar más tu polla sobre mi muslo, dura, pendiente de que le hiciese caso, llamándome.Y entonces simplemente pasó, no aguante más, tal era el placer, tan real la situación, mis pensamiento… tu imagen, Woonei… No pude evitarlo, de la excitación iba tan rápido que simplemente me corrí. Mi semen salía de mi capullo lentamente, deslizándose por mi palo. Cerré los ojos y eché la cabeza hacia atrás apoyándome en la almohada, estaba exhausto, totalmente agotado, me agotabas, si Woonie, por fin me habías agotado, aunque no de la manera que hubiese querido. Abrí los ojos, me recosté y cogí unos clínex que tenía sobre el escritorio. Aún tenía la respiración cortada, me costaba reaccionar bien así que me limpie como pude. De repente sonó mi móvil, lo cogí con la mano que tenía libre.—Hola… Gikwang… Soy yo… Dongwoon…—Mi respiración por imposible que parezca se entrecorto aún más y apenas podía pronunciar palabra. —¿Kwangie? ¿Estás ahí? Te escucho bastante acelerado, ¿te encuentras bien?—S-s-si… —Luche conmigo mismo por poder pronunciar solo aquel sí. ¿Qué es lo que quería Dongwoon?