Capítulo Cuarante y Uno (1/2)

Tiffany estaba demasiado excitada como para darse cuenta de las hojas caídas que levantaba mientras caminaba. Finalmente había llegado un sobre de la Comisión Estatal de Educación. Cuando llamó a casa en su descanso de la tarde, y Taeyeon le había dicho que había un gran sobre blanco esperándola,Tiffany estuvo a punto de preguntar a Donghae si podía salir más temprano. Cuando terminó, condujo pasando por delante de la iglesia donde tenía lugar la reunión de alcohólicos anónimos yendo directamentea casa. Ahora, en unos segundos sabría si había aprobado el examen que hizo tressemanasatrás.  Justo cuando se acercaba al pomo de la puerta, ésta se abrió para revelar a Taeyeon, allí de pie con el sobre en la mano.  ―¿Estás buscando esto?,― dijo la escritora con una sonrisa.  ―No puedo creerlo,―dijo Tiffany muy excitada, cogiendo el sobre y entrando en la casa.  ― Tiene que ser mi diploma. No habrían enviado un sobre tan grande como éste solo para decirme que he suspendido, ¿verdad?.―  ―Ábrelo y averigualo,―dijo Taeyeon.  Nerviosamente, Tiffany tiró de la solapa del sobre y sacó los dos papeles de dentro. Uno era una carta que rápidamente ignoró en favor del diploma oficial con su nombre grabado en él.    ―Lo hice,― susurró.  ―Sí, lo hiciste,― dijo Taeyeon.  Tiffany continuó compartiendo la vista del diploma.  ―No puedo creer que lo hiciera.―Unas manos confortables descansando sobre sus hombros.― Aprobé.Conseguí mi GED. Nunca más tendré queadmitir que nunca terminé el instituto.Puedo decir que tengo el GED. Lo hice.―    ―Sabía que podrias.―dijo Taeyeon amablemente.   ―Nunca podría haberlo hecho sin ti. ―Dejando el papel encima de la mesa se giró para mirar a Taeyeon.   Todas las semanas de estudio, de esfuerzo para recordar las fórmulas y fechas, de dedicarle más tiempo para que  Taeyeon estuviera contenta cuando ella lo único que quería era tirarlo todo a la basura y dejarlo estar….ahora todo eso  había terminado. El nítido papel blanco declaraba que el error que Tiffany había cometido siendo adolescente pronto  sería un fantasma para ella. Mirando a Taeyeon, Tiffany sabíade dónde había sacado la fortaleza para hacer que lo que  antes era tan solo un sueño para ella, ahora se había convertido en realidad.    ―Gracias,―dijo suavemente, parpadeando por las lágrimas que sentíaagolparse en sus ojos.    ―Yo solo te ayudé a estudiar. Fuiste tú quien…―Tiffany cortó la protesta de su compañera atrayéndo a la mujer más mayoren un fiero abrazo.   ―No. Ni siquiera lo habría intentado si no fuera por ti, Taeyeon.―Su voz sonó amortiguada por el cuello de la escritora.― Eres la que me ha dado el coraje, la que me ha enseñado los trucos para recordar el orden de cómo sucedieron las cosas y esas malditas tarjetas recordatorias.― Sonrió y apretó más a Taeyeon.― Gracias,― susurró otra vez.    ―De nada.―permanecieron así por unos momentos más antes de que Taeyeonfinalmente deshiciera el abrazo.― Ahora creo que esto se merece una celebración.―   ―¿Cómo que?,―preguntó Tiffany mientras se giraba para secarse las lágrimas que imaginaba que Taeyeon habría visto.   ―¿Cena y una pelicula?,―ofreció Taeyeon.― Lo que quieras, será un placer.―    ―En todas partes están haciendo esas películas de asesinos de adolescentesque cortan en pedacitos,―dijo Tiffany.     ―Es la temporada,―dijo la escritora.― Después de todo Halloween está ala vuelta de la esquina. Siempre podemos acercarnos al videoclub y alquilaruna comedia si lo prefieres.―   ―Naw. No estoy de humor para una película.―   ―Podríamos llamar a Jessica y a los chicos y ver si quieren cenar connosotras en el restaurante chino,― dijo Taeyeon.   ―¿Qué tal pizza?,― preguntó la rubia.― El maratón es esta noche.―   ―Por mí está bien,―dijo Taeyeon― ¿Pero estás segura de que quieres quedarte en casa ésta noche?.―  ―Totalmente,― dijo Tiffany― No me apetece celebrarlo con todo el mundo.Déjame que me cambie ésta ropa y que llame a Jessica para darle las buenasnoticias, después decidiremos dónde pedir la pizza y nos relajaremos encasa ésta noche.―   ***  ―Coge pepinillos cuando vayas, ¿vale?,― dijo Tiffany mirando sobre lainmaculada lista de la compra.

―¿Enteros o a rodajas?.―

―Enteros y asegúrate que son en vinagre,― respondió la rubia sin levantarla vista de la lista.―La otra vez me trajiste del otro tipo. No me gustan.―

―¿Es por eso por lo que no has tocado el bote?. Podías habérmelo dicho,―Taeyeon cogió el bote correcto de pepinillos y lo puso con mucho cuidado en elcarro de la compra.

―Te molestaste en comprármelos,― dijo Tiffany.― Me imaginé que ya seirían comiendo.―

―Podríamos llevarlos a casa de mi madre ésta noche,―dijo Taeyeon.― Estoy segura de que ella les encontrará algún uso.―

―No te olvides que tenemos que parar en algún sitio antes y comprar unnuevo marco para tu foto ya que pusiste mi diploma del GED en el. ―Tiffany lanzó un paquete de galletas de chocolate dentro del carro.― Hey, no nos olvidemos de coger un bote de esas galletas de mantequilla.―

―¿Solo uno?. Puedo comerme yo sola uno de esos,― bromeó Taeyeon.― Cogeremos un par. Oh,toma un par de bolsas de mashmallows, ¿quieres?. Megustaría hacer una hornada de esos para enviar a Jiwoong para Halloween.―

―Claro, los he visto por algún lado por aqui.― Tiffany se movió hasta el finaldel pasillo encontrando las bolsas en la estantería de abajo.Una mujer más mayor que se debatía entre qué bolsa de chucherías comprarpermaneció de pie en su camino.―Disculpe.― La vieja mujer se giró, sus ojos encontrándose.  Todavía en shock, Tiffany tragó fuertemente contra su garganta.

―No puede ser,―dijo, su voz poco más alta que un susurro.Los años se habían llevado su juventud.Líneas y arrugas surcaban ahora lo que anteriormente fue una preciosa cara,el pelo rubio era ahora gris y las gafaseran más gruesas, pero no había error en los ojos que le devolvían la miradacon confusión, con reconocimiento.   ―¿T-Tiffany?,― preguntó la mujer cuidadosamente.

―¿ Tiffany? ¿Encontraste los marshmallows?,―preguntó Taeyeon cuando llegó hasta ellas.

―Yo, hum….si.―señaló las bolsas en la estantería de abajo sin dejar demirar a los ojos de la otra mujer. Insegura de qué decir después de tantosaños, Tiffany permaneció allí algo turbada.

―No puedo creer que seas realmente tu,―dijo la mujer emocionada, posando su mano sobre la cara de Tiffany.

―Um…sí.,―susurró Tiffany, dando un paso atrás para acercarse un poco más a Taeyeon.

―Estás viva.―continuó la mujer metiendo su temblorosa mano en el bolso ysacando un pañuelo.

―¿Tiffany?,―preguntó Taeyeon preocupada por la pálida cara de la rubia.

―Taeyeon ésta es…―Tiffany se detuvo sobre sus palabras.― Margarette Hwang. Ella es mi… madre.―

Con la palabra, Margaret Hwang medio sollozó y se acercó para estrechara Tiffany en un abrazo.

―No puedo creerlo,―sollozo.― Mi niñita está viva. Mi Tiffany está a salvo.―

Tiffany la empujó para liberarse y se movió cerca de Taeyeon, tomando la manode la escritora y sintiéndose reconfortada por el gentil apretón.―¿Has oído alguna vez algo sobre Michelle?―

―Hay tanto que contarte,―dijo Margarete, lágrimas todavía rodando por sus mejillas.― Te has vuelto tan bonita. Siempre supe que lo serías.―   Tiffany no protestó cuando Taeyeon la envolvió con protector brazo por detrás.  ―¿Qué hay sobre Michelle?,― insistió la rubia.

Margarete le dio una triste mirada.

―Volvió a casa seis meses después de que tú te marcharas. Intentamos tanduramente encontrarte.―

―Seis…¿Dónde puedo encontrarla?. ¿Tiene un número de teléfono?.¿Dónde vive?.―Las preguntas salieron rápidamente de la boca de Tiffany  y estrechó su agarrepor detrás de la camiseta de Taeyeon.

―Michelle vive conmigo,―dijo su madre.― También Krystal y Minho, tu sobrina y sobrino.―Metió la mano en su bolso y lo revolvio.― Tengo fotos.―Tiffany comenzó a sentir que le faltaba el aire.

―Necesito salir de aqui,―dijo en voz baja. Taeyeon apretó sus llaves contra su mano.

―Te veré en el coche,―prometió la escritora. Le dio una rápida mirada a lamadre de Tiffany antes de deshacer el abrazo con la joven mujer.― Intentaré averiguar por ti.―

Tiffany le dio una larga mirada a su madre viendo solo amor y consternación en sus ojos. Insegura de qué decir e incluso  de si su voz le permitiría hablar, Tiffany se giró y se dirigió a la salida más cercana sin detenerse hasta que hubo llegado al jeep y se encerró dentro. Bajando la ventanilla hasta la mitad, encendió un cigarrillo, sorpendida de cómo  le temblaban las manos. “Michelle está viva”pensó mientras veía la punta del cigarrillo quemarse.“Está viva y tengo un  sobrino y una sobrina. Me pregunto qué edad tendrán." ¿Michelle vive con mamá?. ¿Cómo puede ser eso?. Ella nunca viviría en la misma casa que papá otra vez.Sé que no lo  haría. ¿Lo echaría mamá?. ¿Moriría finalmente el cabrón?. Estas y otra docena de preguntas pasaban por su cabeza mientras los minutos corrían. Se sorprendió por el sueve golpeteo en el Tiffany del copiloto que le indicaba que Taeyeon había llegado. Tiffany quitó el pestillo del coche, sosteniéndole las llaves para quesupuestamente su compañera de piso pudiera abrir la parte de atrásy guardar  los comestibles.En lugar de eso se abrió la puerta y Taeyeon la apretó en un fuerte abrazo.  ―Sé que esto ha tenido que haber sido muy duro para ti,― dijo la escritora suavemente.   Tiffany solo pudo asentir con la cabeza, agradecida por los confortables brazos que la rodeaban.Temblando, ajustó el abrazo alrededor del cuello de Taeyeon y cerró los ojos.Sus respiraciones se convirtieron en irregulares sollozos, el nudo en su gargantasintiéndose cada vez más grande.Separó sus labios para hablar, pero no le salieron las palabras, solo ininteligibles gemidos. No estaba segura de cómo Taeyeon entendía lo que necesitaba, pero por unos minutos permanecieron así,Tiffany estirada a través del asiento delantero mientras la escritora estaba de pie con la puerta del conductor abierta, la parte de arriba de su cuerpo inclinada hacia el interior.

―Vayámonos a casa,―dijo Taeyeon con voz suave.― Tiffany soltó varios entrecortados suspiros antes de asentir con la cabeza y apartándose deltan necesitado abrazo. Se irguió para secarse las lágrimas, pero Taeyeon fuemás rápida y sus pulgares quitaron los restos de maquillaje.― De todos los días para venir a comprar conmigo…¿hmm?.―

―El destino es un cabron,―refunfuñó Tiffany, sorprendida cuando sintiólos dedos de la escritora acariciar su labio inferior antes de apartarse.

―A veces lo es,―dijo Taeyeon. Tiffany cogió el pañuelo que le ofrecía y sesecó los ojos mientras los comestibles eran guardados, sintiéndose mejorpara cuando Taeyeon subió al coche y lo puso en marcha.

―Todavía no puedo creerlo,―dijo Tiffany enrollando el húmedo pañuelo y sujetándolo en su puno.― Mi madre, he visto a mi madre.―Finalmente se dio cuenta de que habían salido del parkingy que ahora circulaban por la autopista.― Y en el supermercado. ¿Vive por aquí cerca?.―  Taeyeon levantó un trozo de papel con el importante número de teléfono.

―Tiene el prefijo cinco, dos, siete. Eso no empieza hasta el otro lado de lavía del tren en la otra punta de la ciudad, así que no vive por aquí. Puede quealgo la trajera hasta aquí y decidiera aprovechar y hacer sus compras.Maldita coincidencia ¿hmm?.―

―Si.―contestó Tiffany mientras encendía un cigarrillo. ―Hay un parque de caravanas por allá. Puede que viva alli. ―Tomando una buena calada, posó sus ojos en el tráfico que pasaba.―  Es más bajita de lo que recordaba. ―   ―Probablemente porque tú eres más alta,―dijo Taeyeon.

―Y Michelle vive con ella. Volvió a casa.― Tiffany tomó aire profundamentepara mantener las lágrimas a raya.― La hecho tanto de menos.―

―Lo sé cariño,― dijo Taeyeon con un gentil golpecito en su pierna.― Y en un par de horas podrás hablar con ella.―   ***

Tiffany miró su reloj, frunciendo el cejo por lo lento que pasaba el tiempo.

―Necesito un cigarrillo,― anunció mientras abría la puerta corredera.

Taeyeon se levantó de su silla e interceptó a la nerviosa mujer.