[M] Soom (1/1)

Ahora mismo estaba muy feliz, por fin podía estar junto a Kikwang y poder recuperar el tiempo perdido. Ahora mismo iba detrás de él mientras subía la escalera, mi mirada se perdía, no quería mirar ahí pero no podía evitar fijarme en su culo. Era tan perfecto… No sé que me pasa con Kikwang, es algo antinatural. Nunca me había pasado, nunca me había sentido tan atraído por alguien. ¿Estudiar? Era una vil escusa, solo quería disfrutar más de la compañía de mi frágil Kiki. Desde que le había besado era como una enfermedad, necesitaba de estos como el aire que respiro. ¿Qué podía causar esto? No podía entenderlo, yo era muy diferente a la persona que estaba siendo, simplemente no podía controlarlo. Llegamos a su cuarto y Kikwang sacó sus libros al igual que yo los míos ya que traje mi cartera y nos pusimos al lío.—Bueno… ¿Y necesitas ayuda con algo en específico?—No… nada en especial, solo que es agradable estudiar con tu compañía. —Otra mentirijilla pues era muy complicado pues me distraía observándole y era incapaz de concentrarme.—¿Qué miras tan fijamente?—Tus labios, es graciosa la forma en la que los mueves cuando estudias.—¿Q-q-qué quieres decir? ¿Qué forma?—Esta —Acto seguido me acerque a donde estaba le miré a los ojos, que estaban de un color cálido. Agaché la cabeza y le besé en los labios, suaves, calientes y bien dispuestos.—Ww-oo-nie no… el estudio… es importante concentrarse, ahora no es tiempo para estas cosas. —Kikwang estaba muy tierno, cuando se ponía nervioso me aceleraba a mí también.—Va Kiki… no seas así, tenemos tiempo para todo. —Me acerqué aún más, casi apunto de tocarnos, sentía el aliento de Kikwang en mi boca, estaba agitado, sabía que él tenía tantas ganas como yo. 

Pero entonces sentí unos pasos y me separé rápidamente de Kwangie.—Hey chicos solo es para que sepáis que me voy, ya no os molesto más. ¡Hasta luego!—¡Hasta Luego! —Kikwang y yo saltamos al unísono, nos miramos, sonreímos y agachamos otra vez la cabeza para estudiar como si no hubiese pasado nada.Los minutos pasaban tortuosos, tener a Kiki tan cerca y no poder hacer nada no ayudaba mucho… Sabía que si me lanzaba estaba metiéndole demasiada presión y quizás le haría sentir incómodo cosa que no quería pues a lo mejor se cerraba más y no me permitiría nada con él. Así que simplemente me limite a repasar cosas sueltas aburrido mientras por el rabillo del ojo observaba a mi precioso Kwangie.

Llegó la hora de la comida, mi tripa empecía a rugir lo que provocaba risas en Kikwang.—Vaya parece que alguien tiene hambre.—Un poco…—Bien… preparemos algo ¿vale?—Me parece bien.Kikwang y yo fuimos a la cocina cogimos unas cuantas cosas que nos apetecían y nos pusimos manos a la obra. Jugamos, reímos y hacíamos tonterías, realmente estar a su lado era agradable y me hacía sentirme realmente feliz, al contrario de cuando estaba con Eunji. No tardamos mucho en hacer la comida, ponernos a comer y acabar sentados en el sofá acaramelados. Al ser yo más alto Kikwang tenía encajada su cabeza sobre mi hombro, y de vez en cuando se giraba y me daba algún que otro beso tímido. Me mordía los labios, realmente quería hacerlo, quería besarle, quería hacerle mío. Cada beso que me daba hacía que perdiera la cabeza y no podría aguantar por más tiempo. Pose mi mano en su rodilla, recorrí su cuerpo hasta llegar a su rostro y levante su cara hacía la mía, aguante la mirada unos instantes y junte mis labios a los suyos. Estaban húmedos al haber estado jugando con mi cuello. Esta vez Kikwang no opuso resistencia ni quiso apartarse. Esta vez me seguía e incluso introducía su lengua dentro de mi boca en busca de más. Separé mis labios y le giré completamente hacía mí. Sentí el impulso de abrazarle, quería aferrarme a aquel momento con Kikwang para no olvidarlo nunca. Le apreté junto a mí. Roce mis labios con su cabello, su oreja. Te deseo, Kikwang, pensé, te deseo y lo sabes. Lo sabes, Kiki.—Hagámoslo… solo hoy, ahora —Me dijo Kikwang susurrándome con los ojos muy abiertos. Luego volveremos a estudiar.—Si tú quieres yo no pondré resistencia.Kikwang alzó la cabeza. Yo  toqué con mi boca sus labios abiertos. Con cuidado. Primero el labio superior, después el inferior. Introduje mi mano entre el pelo de Kikwang, toqué su oreja, su cuello, Kikwang respondió a mi beso apretándose contra mi pecho, y seguro, su mano se hizo con el cuello de mi polo. Se echó hacia atrás en el sofá. Yo besé el pecho de Kikwang, sentí como el pezón se endurecía y surgía por debajo de la fina tela de su camisa.—Kwangie…

—Nn-n-no, n-no digas nada…Me deshice de su camisa y él no tardo demasiado en hacer lo mismo con la mía. El contacto de su piel desnuda, suave, fría, hacía que se me electrizarán los sentidos. Había caricias y roces. Por su parte. Por la mía. Sentía escalofríos. Había impaciencia y torpeza en nuestros movimientos. Había lentos roces de nuestros muslos, que ahora rodeaban mis caderas.

Nuestra respiración empezaba a desgarrarse en suspiros. Las mejillas de Kikwang estaban centelleantes y su aroma invadía mis sentidos. Se escuchó un gemido. ¿De él? ¿O de mí? Ya no sabía donde estaba. Notaba su pelo sobre mi frente, sobre mis labios. Nuestros dedos se cruzaban en manos temblorosas. Hubo otro gemido, esta vez de Kikwang. Nuestras partes se rozaban. Otro gemido, esta vez mío.

Torpemente comencé a desabrochar los pantalones de Kwangie. Esta vez no nos quedaríamos a medias, esta vez acabaríamos lo que empezamos ayer. Tenía la excitación guardada desde aquel momento, por lo que ahora había aumentado y se hacía notar más. Logré deshacerme de sus pantalones y él comenzó a quitarme los míos, lo que él se apresuró más y me quito mi ropa íntima también.—Si que vas rápido Kwangie… ¿Tt-tienes ganas?—No lo sé Woonie… Estoy asustado… ¿Va a doler?—Solo al principio, pero no tienes que temer nada Kwangie, tendré cuidado te lo prometo, si te duele mucho pararé.—¿Me lo juras Woonie?—Te lo juro.Le despoje también de su ropa interior y nos quedamos ambos desnudos. El primer contacto que había sido frío ahora se había vuelto caliente debido a la excitación. Era imposible ya mantener mis sentimientos hacía Kikwang. Su tacto, sus leves caricias y rozamientos… Esa delicadeza me volvía loco lo que hacía que yo fuese más brusco. Otro gemido más, Kikwang no podía evitarlo, no se guardaba nada para él. Turnábamos besos cortos con otros más largos y apasionados, me gustaba mordisquear su labio inferior esto provocaba que echase la cabeza hacía atrás, síntoma del placer. Empecé a bajar por su cuello, lentamente y bese el lugar donde el cuello da paso a la clavícula y después baje a sus pezones, los trataba delicadamente y con un poco más de picardía me atrevía a mordisquearlos.—W-w-oonie… A-ah… umm~ —Volví a subir a su oreja para susurrarle.—No será la última vez que gimas mi nombre K-wan-gie.Me dejé de preliminares y baje mi boca hacia su miembro. Me paré un momento, queriendo hacer sufrir un poco a Kikwang, para que suplicase, quería que se rindiera ante mí.—Ww-o-nie… No juegues conmigo… P-por favor… Simplemente… hazlo… —Su voz se entrecortaba con cada palabra que decía, era suplicante.—Suplícalo más Kwangie… Si me lo pides lo haré…—H-h-azlo… p-por fav-v-or…Lo hice. Kikwang empezó a gemir aún más alto que antes, no se controlaba, se aferraba a la tela del sofá, notaba las palpitaciones de su miembro en mi boca, lo había despertado aún más. Kikwang se retorcía de placer. Llevó su mano a mi cabeza y entrelazó su mano entre mi cabello. Empezó a agarrarlo fuerte debido a los impulsos que le provocaban mi lengua sobre su capullo. Me marcaba el ritmo que quería que siguiera.—Nn-no pares Woonie…—No lo haré.Jugaba con mi lengua sobre sus pliegues, me divertía cambiando la intensidad con la que mis labios apretaban su miembro.—W-w-onie para… Para oh… Por favor… Te lo suplico…Aparte mi boca como Kwangie me había dicho, como le había prometido haría lo que el quisiera, me quite la saliva con la mano y volví a subir hacía donde se encontraban sus labios, pero salo pasando cerca, dejándole con las ganas y le mire a los ojos directamente, mientras me pasaba la lengua por los labios y los mordía.—¿Qué quieres ahora Kwangie? Solo lo que tú quieras. —Esta vez si le di el beso, no quería hacerle esperar más, no quería ser malo con mi pequeño Kiki.—Nn-o te demores más… No puedo más Woonie… p-p-or favor…—Como desees Kikwang…Le cogí cuidadosamente y le incite a ponerse de espaldas a mí. Mis dedos recorrieron su espalda, la acaricie cuidadosamente hasta llegar a su extremo. Muy despacio llegue a su entrada y empecé a acariciarla, Kikwang se echaba hacia delante.—No tengas miedo Kwangie… Lo haré todo muy despacio, si te tensas será peor, confía en mí.—V-va-le… Confío en ti…Muy despacio introduje mi dedo en el cerrado espacio de Kwangie, este se quejó de dolor, me dio un poco de miedo seguir ya que no quería lastimarle, pero sabía que si continuaba pronto pasaría el dolor y llegaría el placer. Seguía moviéndolo en el interior, Kikwang seguía quejándose pero ahora lo hacía con menos intensidad. El dolor iba disminuyendo.—¿Estás preparado Kwangie?—Ss-si… sigue…Un segundo dedo entro ahora que Kikwang estaba más relajado y calmado. Sus quejidos empezaron a ahora a ser pequeños gemidos y respiraciones entrecortadas.—Cuando tú digas Kiki…—H-h-azlo, simplemente haazlo… No te demores más.Saqué los dedos del orificio de Kikwang y agarré mi miembro y lo acerqué hacia la superficie de este y muy despacio fui introduciéndola, lo más cuidadosamente posible para que Kwangie sintiese el menor dolor posible. Pegó un grito, provocado por la mezcla de dolor y éxtasis.—¿Estás bien Kikwang?—Ss-si… Tranquilo Woonie, t-tú solo… solo sigue…Tal como me pidió continúe introduciéndola. Mis caderas formaban una figura perfecta con las de Kiki. Apoye mis manos en ellas para darme más impulso, esto hizo gemir más a Kikwang. Estos empezaban a ser cada vez más frecuentes pero a la vez más entrecortados. Sus gemidos se mezclaron con los míos que ya no podía evitar soltarlos pues cada vez era menos dueño de la situación. Ya solo me dejaba llevar por el momento. Kwangie me hacía perder los papeles, estaba loco por él. Simplemente quería vivir aquel momento y quería vivirlo por siempre. Cada vez que introducía mi sexo en Kikwang este curvaba la espalda, marcándole toda la columna vertebral, algo que inexplicablemente me excitaba. Me hacía perder la cabeza, echaba la cabeza hacia atrás, los ojos y la mente en blanco. Estaba al límite. Me vendría en cualquier momento. Otro gemido más no sabía si de él o mío. Ya era imposible diferenciarlos.—W-w-oonie… M-m-e gustas t-t-anto… Aaah…—N-n-o voy a poder más Kwangie… T-t-u también me gustas demasiado… —Me gustaba tocar la espalda de Kikwang cada vez que le daba una estocada. Hacía que un escalofrío fuese de mis lumbares hasta el otro extremo en mi cuello. Era una sensación única. Podía sentir todas las paredes del orificio de Kikwang en mi miembro, era algo único, jamás había notado nada igual. Cada vez que la metía hasta el fondo Kwangie echaba su cabeza hacía atrás en señal de placer.Si seguía así me iba a venir por lo que la saque del interior de Kiki. Kikwang se giró a mí y en su rostro había un puchero.—¿Pp-ppor qué paras?—Kwangie… Gírate…—V-v-valeKwangie se dio la vuelta y se quedó mirándome por un momento. Posó su cabeza en el reposabrazos del sofá y abrió las piernas. Yo introduje mi sexo de nuevo muy despacio en el agujero de Kikwang, este se quejo un poco pero respondió abriendo sus piernas para después rodear mis caderas. Nos mirábamos apasionados. Los ojos de Kikwang resplandecían, estaba tan guapo… Me impulsé para besarle y nuestras bocas se fusionaron, después baje por su cuerpo hasta sus pezones y los lamí para excitarle aún más.—W-w-oo-nie… —Me encantaba que gimiese mi nombre, hacía todo lo posible para que lo hiciese.Posé mi mano derecha en su rostro, acariciándole, dándole seguridad, fui bajando por su torso desnudo y sudado por la actividad hasta llegar a su parte inferior.—Q-q-ué haces… W-w-oonie… Aahh… AaaAhh…Comencé a masturbarle lentamente, lo agarraba fuerte, con decisión. Al llegar a la parte superior me detenía, jugaba con él. Kikwang se estremecía de placer, yo sentía  calor y frío a la vez. Estaba llegando a mi límite y podía notar que Kiki también. Aumente mi velocidad y tan rápido como lo hice Kikwang empezó a gemir más rápido y más alto. Empezó a correrse en mi mano sin poder aguantarse. Me recosté hacía él, mi boca buscaba su oído, delicadamente, mi aliento se posaba sobre ella. Esto provocó un pequeño escalofrío en Kwangie.—Te deseo Kikwang…—Y yo a ti… más que a nada.Volvimos a fundirnos en otro beso, más fuerte, más intenso, más duradero. Aumente la velocidad de mis movimientos de cadera, mis fuerzas se acababan, el éxtasis era mayor a mí. Intercambiábamos los gemidos, empezaba a ver nublado y mis sentidos solo se centraban en sentir lo máximo posible. Lo podía notar, el fin estaba cerca.Sucedió, me vine dentro de Kikwang, empecé a sentirme liberado, el placer que sentía era el mayor que había sentido nunca. Cuando había acabado saqué mi sexo de dentro de Kwangie. Me recosté en su pecho, estaba muy cansado, solo tenía fuerzas para mirar la bonita cara de Kwangie, era hermoso, estaba con los ojos cerrados, agotado, demasiadas experiencias en tan solo unos minutos. Esto era nuevo para ambos, pero pronto lo haríamos algo nuestro. Kikwang abrió los ojos y bajó su cabeza hacia mí y me dio un tierno beso.—Estoy tan cansado Dongwoon…—Yo también… ¿Qué te parece si nos damos una ducha y descansamos en tu cama?—Sería estupendo… ¡Pero nada de meterme mano mientras me enjabonas!—Ya no me quedan fuerzas, pero si me provocas… quién sabe.—Te quiero Dongwoon.—Te quiero Kwangie.