Capítulo Quince (1/1)

¡ DOBLE ACTUALIZACIÓN !     Taeyeon llegó a los límites de la ciudad de Austin al final de la hora punta. Las cosas habían cambiado mucho desde que había sido una joven estudiante de la Universidad de Texas. Había más casas, más tiendas, más centros comerciales, más carreteras, más gente.Era la prueba de que los cambios positivos no eran siempre para mejor.Condujo hasta que pudo dejar la autopista y luego tomó un atajo accidentado hacia el centro. El sol lucía aún en el cielo, pero el puente de Congress Street ya estaba abarrotado de espectadores buscando el mejor sitio para contemplar el tradicional vuelo de los murciélagos al anochecer. Austin tenía la mayor colonia de murciélagos de Norteamérica y, de marzo a noviembre, alrededor de millón y medio de murciélagos de cola de ratón salían volando de debajo del puente cada noche, en busca de insectos para cenar. Recordó con cariño que había quedado muchas veces para asistir al espectáculo. Para las jóvenes de fuera de Austin, el vuelo nocturno de los murciélagos era un acontecimiento muy emocionante y perfecto para el presupuesto de una universitaria. Las cosas eran diferentes, se dijo Taeyeon, mientras paraba en el Four Seasons, en San Jacinto. Le dio las llaves al aparcacoches, entró en el vestíbulo y le hizo un gesto al botones que se le acercaba, porque no traía equipaje. Había salido de la oficina sin ningún destino en mente; con su traje y los tacones, cantaba un poco en Austin, que era una ciudad más relajada que Dallas. Sacó la American Express platinum y pidió una gran suite privada con vistas al lago Town. No tardaría mucho en poder contemplar los murciélagos desde su propio balcón. En cuanto le dieron la llave, Taeyeon subió a su habitación en el ascensor. Nada más encender las luces y salir al balcón, cayó el atardecer sobre la ciudad. La bandada de murciélagos abandonó sus escondrijos diurnos bajo el puente de Congress Street y cubrió el cielo como un enorme manto de oscuridad. A solas en el balcón, Taeyeon sintió que la penumbra se filtraba en su interior. La muchedumbre congregada a orillas del lago y los que contemplaban el espectáculo desde el agua, sobre barcos alquilados, disfrutaban de la camaradería del acontecimiento, como si se burlaran de su aislamiento. La invadió una terrible sensación de soledad. Incapaz de soportarlo por más tiempo, cogió el teléfono para encargar una botella de whisky y una cena ligera como excusa para bebérselo, y pidió que la pusieran con recepción. Necesitaba téjanos, zapatillas y camisas informales para no dar tanto la nota, pero no pensaba volver a meterse en el horrible tráfico para comprar ropa para su estancia. La solícita recepcionista tomó nota de su talla y de sus marcas favoritas y le aseguró que pronto le subirían algo de ropa. Taeyeon se apoyó contra el cabezal, y el cansancio acumulado por las emociones que la sacudían por dentro la sumió  pronto en un profundo sueño.  *** Los nervios y la falta de sueño tentaron a Tiff a saltarse la bicicleta aquella mañana. Echar un vistazo por la ventana no hizo más que reforzar su deseo de volver a meterse entre las sábanas. El cielo estaba gris y encapotado. Además, Taeyeon no iba a aparecer de repente para montar con ella. Le había estado dejando mensajes toda la semana, pero ella no le había devuelto una sola llamada. Cogió el libro de la mesita de noche y se prometió leer solo unas cuántas páginas antes de enfrentarse al mundo. Eunjung no había llamado. Parecía fútil intentar hablar con ella ahora. Jiyeon había pretendido en contra de toda esperanza que su amante comprendiera la inevitable verdad: que estaban mejor sin ataduras, sin compromisos. Ella había probado lo contrario: había hollado el camino de las promesas, las declaraciones de amor eterno, mas era un camino traicionero y accidentando que no merecía su confianza. Eunjung todavía creía en las promesas y las había decidido buscar en alguien diferente. Aprendería por ella misma que la eternidad no era más que un suspiro engañoso. Lo único que podía esperar Jiyeon era que no sufriera mucho en su descubrimiento. A lo mejor, pensó, Eunjung regresaría a ella algún día, aunque Jiyeon estuviera decidida a vivir sin la carga de las promesas que nadie tiene intención de cumplir. Tiff no fue capaz de leer una palabra más de aquel capítulo tan deprimente. Cerró el libro, se obligó de salir de debajo del cálido edredón, se vistió con mallas de bicicleta y un jersey y cogió el coche para ir al Lakeside.Tan temprano, los únicos que estaban eran Nicol y Zhoumi. Tiff se preparó una taza de café y un batido de proteínas y se escabulló antes de que la conversación girase hacia los acontecimientos de la semana anterior y por qué su mejor amiga había desaparecido de la faz de la Tierra. Tiff había estado rara desde la fiesta y sabía que sus amigos estaban preocupados, pero no era capaz de reunir la energía suficiente para tranquilizarlos sobre su estado de ánimo. Bastante le costaba ya sobrevivir al día a día. Con la excusa de que quería salir con la bici antes de que el calor fuera insoportable, evitó tener que hablar, agarró su poderosa Isis de carretera y se dirigió a la pista a toda prisa. Quería dar una vuelta larga para despejarse, así que marcó un ritmo uniforme hacia el Este y pasó junto a los veleros que había amarrados en los muelles, a la espera de que el viento adecuado animara a sus capitanes a lanzarse a navegar.Bien, Taeyeon había salido de la ciudad. Tiff trató de justificarla, porque le constaba que la relación entre Grace y el doctor Kim la había cogido con la guardia baja. Tampoco tenía ni idea de qué había ido el fiasco con Nana, porque aunque presentía que alguien había sido manipulada, no estaba segura de quién y por qué. Fuera como fuese, la debacle había bastado para que Tiff bloqueara su perfil de la página de contactos. Oficialmente, daba por finiquitada su aventura en el mar de las citas internáuticas. Al pasar junto al Arboretum, se dio cuenta de que ya se había acabado la botella de agua que había cogido apresuradamente del restaurante, así que hizo una parada en el 7- Eleven que había cerca del puente de Gastón Street. Dejó la bicicleta apoyada en el cristal delantero, abrió el compartimento del sillín y sacó la pequeña cartera que guardaba junto con el equipo de la bicicleta. Llevaba una copia de su permiso de conducir, un billete de veinte dólares, su tarjeta de la seguridad social y dos teléfonos de emergencia. El primero era el de la doctora Taeyeon Kim. Al ver la tarjeta, Tiff se quedó quieta un momento. Ya no estaba segura de que Taeyeon fuera a acudir corriendo si tenía una emergencia. Apartó aquel pensamiento de su mente y entró en la tienda, sin preocuparse por ponerle el candado a la bici. Había muchos ciclistas en aquella zona y aquella era una parada habitual, así que siempre cuidaban los unos de los otros. Mientras se bebía un Gatorade un rato después, empezó a lloviznar. Tiff subió de nuevo a la bicicleta y disfrutó del alivio que proporcionaban las refrescantes gotas, por escasas que fueran, contra el calor del día. La carretera tenía pendientes más acusadas que el camino que rodeaba el lago, pero Tiff estaba de humor para un poco de ejercicio intenso, así que escogió la ruta más dura. El dolor en los músculos mitigó en parte el dolor de su corazón y su mente. Había tenido dos citas gracias a su aventura en Internet. La primera había pasado sin pena ni gloria: Sulli no era su tipo, pero al menos no había sido una experiencia traumática. No podía decir lo mismo de Nana. Tiff no tenía ni idea de qué había pasado allí. A lo mejor Taeyeon le había querido vender la moto y con Nana había habido algo más que sexo. Quizá sintiera algo por ella y, al verla con Tiff justo después de haberse enterado de lo de su padre y BoA, se había desmoronado. « ¿Qué clase de amiga soy? —se dijo Tiff—. Me he dejado llevar por mis sentimientos.» Debería haber apoyado a su mejor amiga cuando más la necesitaba. Tiff anhelaba arreglar las cosas con Taeyeon... Si al menos le devolviera las llamadas... Exasperada, volvió a concentrarse en el ejercicio y se propuso hacer un sprint hasta la siguiente colina. La pendiente era inclinada y Tiff fue cambiando de marcha al poco de empezar a remontarla, para descargar un poco las piernas. Saludó con la cabeza a otro ciclista al pasar por su lado y percibió el cambio de ritmo a su espalda cuando este pedaleó más deprisa para alcanzarla. Nada motivaba más a un ciclista que ser adelantado en una pista. Tiff era una ciclista inteligente, con mucha experiencia en subidas. En los años que había pedaleado junto a Taeyeon, habían hecho diversas rutas organizadas por todo el estado y estaban acostumbradas a todo tipo de terreno. Por eso sabía que lo mejor era usar las marchas antes de subir, para minimizar el efecto tanto en la bicicleta como en las piernas. Intentar meter una marcha más fácil a media pendiente le sacaría la cadena a la bici. Tiff vio la sombra del ciclista que se acercaba cuando llegó a su altura. Pedaleaba con fuerza y resoplaba por el esfuerzo de remontar la pendiente. Decidió echarse hacia atrás y dejarse adelantar, para mantener su ego intacto. Justo cuando él aceleraba para adelantarla, ella bajó la vista al ordenador de la bicicleta para comprobar su pulso. En esa décima de segundo, se desencadenó una secuencia caótica de acontecimientos. La cadena de la bicicleta del ciclista se salió y él pasó en un abrir de ojos de luchar por llegar a lo alto de la colina primero a tratar de mantener el equilibrio. Al intentar mantener el control, se puso de pie sobre ambos pedales, pero el movimiento obtuvo el efecto contrario. Al sacar el peso del sillín, perdió toda tracción en las ruedas y la trasera derrapó hacia la izquierda sobre el resbaladizo pavimento. Al ver que perdía el control, intentó sacar el pie de los pedales desesperadamente. La experiencia de Tiff sobre montar con lluvia bastó para anunciar el desastre inminente. Giró para evitar la bicicleta que se le venía encima a toda velocidad, pero no logró evitar la colisión. El choque la hizo volar en la dirección opuesta, con los pedales todavía abrochados al caer, y aterrizó en el camino de un coche que venía de frente. El conductor no pudo reaccionar y no giró a tiempo. El impacto separó a Tiff de la bicicleta y los dos rebotaron contra el capó antes de aterrizar de nuevo en el suelo.  CONTINUARA....